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Palabras de Su Majestad el Rey a la comunidad académica en la Universidad de Santo Tomás

Filipinas(Manila), 02.04.1995

S

eñor Rector, cuando visité Manila en 1974 tuve el honor de recibir el título de Doctor honoris causa en Derecho y de Real Patrono por esta Real y Pontificia Universidad.

En aquella ocasión manifesté la profunda satisfacción que sentía al recibir dichos títulos. Aquel doctorado tuvo para mí un significado muy especial, parecido al que constituye para todo español el encontrarse en este país tan unido a nosotros por su historia en común con España.

La fundación por Fray Miguel de Benavides del Colegio de Santo Tomás, germen de la futura Universidad, fue un acto de gran significado, puesto que subrayaba dos de los grandes deseos de España en relación con las Islas Filipinas: la transmisión de nuestra religión y la difusión de nuestra cultura.

Posteriormente, la Universidad de Santo Tomás adquirió el brillo y esplendor de todos conocido como gran centro universitario y docente en la región de Asia y del Pacífico. Figuras de gran dimensión intelectual y patriótica de Filipinas como Rizal, Manibi y Aguinaldo, entre otros, consolidaron su formación al pasar por estas aulas.

La Universidad de Santo Tomás representa el ejemplo más sobresaliente de la fecunda simbiosis de culturas presentes en Filipinas.

Esta Universidad ha sido, por un lado, centro difusor de la cultura occidental y recipiente de las enseñanzas y doctrinas de eminentes personalidades religiosas de la Orden de Predicadores como Francisco de Vitoria, Soto, Cano y Báñez. Por otro, ha sido difusora en otros hemisferios de la cultura y la civilización de la importante región asiática en la que Filipinas ocupa lugar preeminente.

Por todo ello, la Reina y yo, nos sentimos particularmente orgullosos de la trayectoria y legado de esta Universidad.

Hoy me encuentro nuevamente en este recinto tan querido, en ocasión tan solemne como la concesión de la Cruz de Oro de esta Universidad. Al aceptar tan importante distinción, reitero mi agradecimiento más profundo a esta Universidad y a su claustro al mismo tiempo que les expreso a todos ustedes mi renovado ánimo para impulsar la promoción de las artes, las humanidades, las ciencias y el servicio en general de los ideales de la humanidad.

Muchas gracias.

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