Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Actividades y Agenda
  • Escuchar contenido
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Intervención de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido en su honor y en el del Presidente de la República de Chile, por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España

Santiago de Chile, 12.11.1996

E

xcmo. Señor Presidente de la República de Chile,Señor Presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España,Autoridades,Señoras y Señores,

Es un gran honor poder participar junto con Su Excelencia el Señor Presidente Frei, en este encuentro de empresarios organizado por el Consejo Superior de Cámaras de España.

El hecho mismo de las reuniones de empresarios de nuestros dos países, aglutinados en el Comité Hispano- Chileno, pone de manifiesto la importancia de nuestras relaciones económicas y comerciales, sumamente intensas y dinámicas, que demuestran el cada vez mayor grado de interdependencia de nuestras economías, en el contexto de una creciente internacionalización y globalización de las relaciones económicas mundiales.

Quisiera destacar el ritmo de desarrollo de nuestro intercambio comercial, que se ha venido incrementando ininterrumpidamente en los últimos años, alcanzando un volumen de 859 millones de dólares en 1995 y que, para el año 1996, todo indica alcanzará los 1.000 millones de dólares. Nuestra balanza bilateral se encuentra prácticamente equilibrada en la actualidad, propiciándose una situación mutuamente beneficiosa que contrasta con el déficit secular que caracterizaba a épocas muy recientes.

En relación con los productos intercambiados, quiero subrayar la dinámica alcanzada, que pone de manifiesto el objetivo compartido tanto por nuestros Gobiernos como por nuestros respectivos empresarios de contribuir al desarrollo en Chile de la segunda fase exportadora, lo que permitirá incorporar un mayor valor añadido a los productos exportados.

Resulta sumamente estimulante comprobar como aumentan día a día los encuentros empresariales como al que hoy asistimos, en contraste con las misiones comerciales convencionales. Nuestros empresarios no sólo buscan distribuir sus productos, sino que tratan de desarrollar alianzas estratégicas de empresas mixtas.

Por lo que respecta al capítulo de las inversiones, quisiera destacar, no sin cierto orgullo, el hecho de que, desde marzo de este año, España ha pasado a ser el tercer inversor en Chile, en función del volumen de inversión materializada en el período 1974-1996, que asciende a 1.200 millones de dólares.

Es digno de ser mencionado, además, el hecho de que las inversiones española se centra en los sectores secundario, terciario y de la construcción, por lo que tienen un gran efecto multiplicador, en términos de valor añadido y de empleo muy superior al que caracteriza a la inversión "clásica" en el sector de la minería.

Nuestras inversiones se dirigen, asimismo, a sectores tan variados como la pesca, la viticultura o el sector editorial y merece subrayarse la cada vez mayor presencia de nuestras pequeñas y medianas empresas en los sectores manufacturero, de la construcción y de servicios, lo que es un fiel reflejo del interés por concretar asociaciones estratégicas entre empresarios de nuestros países. Estoy convencido que estas actuaciones contribuirán a fomentar el entramado industrial adecuado para el desarrollo tecnológicos y el crecimiento sostenido en el medio y largo plazo.

No pretendo realizar una enumeración exhaustiva de la presencia española en Chile, pero no puedo dejar de hacer mención a nuestras instituciones financieras, que con sus inversiones están contribuyendo a modernizar el panorama de la banca privada en este país. Quiero, asimismo, destacar la presencia en Chile de las grandes empresas españolas en los sectores energético, de la construcción y de servicios, que están desarrollando numerosos proyectos en sus respectivas áreas de competencia.

Hoy mismo hemos tenido la oportunidad de inaugurar el nuevo edificio Corporativo de la CTC, que tiene un gran valor simbólico para las inversiones de España en Chile, en un sector de tanto dinamismo y futuro en las postrimerías del milenio, como es el mundo de las telecomunicaciones.

El nuevo, acuerdo Unión Europea-Chile, cuyo mandato de negociación se elaboró durante la reciente presidencia española de la Unión, deberá contribuir no sólo a la liberalización de los intercambios comerciales en el plazo más corto posible sino que también deberá propiciar el desarrollo de acuerdos de asociación y de proyectos de co-inversión entre las empresas chilenas y las de los países europeos.

No debemos ni podemos dejar de aprovechar, en beneficio mutuo, estas nuevas oportunidades que se nos presentan en el horizonte. Estoy convencido de que nuestros empresarios participan de este mismo objetivo y que no regatearán esfuerzos para coadyuvar al logro de este noble fin.

Volver a Discursos
  • Escuchar contenido
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+