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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida al Señor Presidente de la República de Venezuela

Palacio Real de Madrid, 24.09.1996

S

eñor Presidente,

Sirvan mis primeras palabras para extender a Vuestra Excelencia, a la Señora de Caldera y a toda la delegación venezolana una cordial bienvenida a España en esta su primera visita oficial. Le ruego, señor Presidente, que se encuentre entre nosotros como en su propia casa, ya que, para los españoles, un venezolano, y especialmente su máximo mandatario, no es nunca un extranjero.

Los recuerdos personales que para la Reina y para mí trae el nombre de Venezuela son múltiples y entrañables. Conocemos bien su país, y de las varias visitas que hemos realizado, quiero destacar muy especialmente la ocasión, el 24 de julio de 1983, en que tuve el honor de recibir en Caracas el Premio Simón Bolivar, con motivo de celebrarse en aquella fecha el bicentenario del nacimiento de El Libertador.

Deseo también expresaros mi agradecimiento por las especiales atenciones que Vuestra Excelencia y las autoridades venezolanas han brindado a los miembros de mi Familia cuando han visitado su país.

Señor Presidente,

La España que acoge a Vuestra Excelencia es una nación próspera y fraterna que desea hacer aún más intensos los lazos de amistad y cooperación que nos unen a Venezuela y los demás países de Iberoamérica.

La instauración de un sistema plenamente democrático en nuestro país, plasmado en la Constitución de 1978, ha tenido profundas repercusiones en nuestra política internacional y en el papel que España desempeña en el mundo.

Las profundas raíces que unen a España con los pueblos iberoamericanos han propiciado que, desde nuestra dimensión europea plenamente asumida, hayamos dirigido nuestras miradas, con un espíritu nuevo de respeto y solidaridad, a los países que constituyen la que se va consolidando, cada vez más, como Comunidad Iberoamericana de Naciones, de la que España forma parte integrante.

Por eso, hemos querido, en primer lugar, aportar a Europa el componente iberoamericano de nuestra identidad nacional, defendiendo unas relaciones estrechas entre los dos conjuntos de países a ambos lados del Atlántico, herederos de una misma civilización, y también hemos promovido contactos mutuamente beneficiosos.

Al mismo tiempo, y bajo la nueva idea de Comunidad Iberoamericana que se simboliza en las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno celebradas anualmente, pretendemos contribuir a la toma de conciencia de nuestra profunda identidad cultural.

Nos felicitamos por la oportunidad que supone -unidos en nuestra adhesión a los principios de la democracia, del respeto al Estado de Derecho y de la defensa de los derechos humanos constituir un foro político y de cooperación que haga sentir en el mundo la presencia de uno de los conjuntos humanos más ricos y esperanzadores.

Señor Presidente,

Venezuela es uno de los grandes países de América. Como Vuestra Excelencia ha recordado en alguna ocasión, Vuestra nación tuvo la fortuna de dar a la América del Sur su mayor hombre de armas y su mayor hombre de letras, Simón Bolívar y Andrés Bello.

La grandeza de Venezuela se manifiesta también en sus enormes riquezas naturales; en su madurez democrática, demostrada por encima de toda adversidad; en fin, en su privilegiada posición geoestratégica como puente entre el Caribe, los Andes y la Amazonía y bisagra natural para la integración con el sur del Continente, como acertadamente propugna la política exterior definida por su Gobierno.

Conocemos, Señor Presidente, el esfuerzo que están realizando las autoridades venezolanas para adaptar la economía de su país a las nuevas circunstancias del mundo, sin abandonar los avances sociales que ha logrado el pueblo venezolano. Sabéis que en este empeño podéis contar con la colaboración constante de España, tanto en el ámbito bilateral como en su calidad de miembro de la Unión Europea.

La presencia de una importante y cualificada colectividad de españoles radicados en su país ha de ser sin duda un elemento básico de esta colaboración. Nos enorgullece saber que la comunidad española de Venezuela, creada por emigraciones antiguas y recientes, es querida y respetada por los venezolanos. A la hospitalidad de Venezuela, han sabido corresponder con su trabajo, su honestidad y su contribución al desarrollo del país que les dio acogida. Esa integración de los españoles en la base social de Venezuela propiciará unas relaciones económicas, políticas y culturales de la máxima intensidad y fluidez.

Señor Presidente,

Permítame que, para finalizar, evoque la relevancia que tendrá Venezuela en 1997, al ser el país organizador y sede de la VII Cumbre iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Concurriremos a ella con voluntad firme de avanzar en este proceso y desde ahora animamos a su país a que aproveche esta oportunidad histórica para reforzar los lazos que le unen a España y a los demás países hermanos de Iberoamérica.

En este espíritu, os reitero nuestra más cordial bienvenida e invito a todos los presentes a brindar por Vuestra Excelencia, por la Señora de Caldera y por la ventura de la nación y del pueblo venezolano.

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