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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias al Cabildo Insular de La Palma

Santa Cruz de Tenerife(Santa Cruz de la Palma. La Palma), 03.12.1997

G

racias, señor Presidente del Cabildo Insular, por sus amables palabras, y por recordar las seculares muestras de lealtad a la Corona del pueblo y las instituciones de esta tierra, a la que agradezco también el testimonio de su afecto.

La Isla de la Palma, y especialmente su capital, en la que nos hallamos, nos transmite un mensaje que el transcurso del tiempo ha refrendado y afinado: el de la transformación de la naturaleza en un paisaje humano, cuyos habitantes se han afanado secularmente en los oficios de la paz y las empresas de la cultura.

Este espíritu nutre los esfuerzos anónimos que han convertido en jardín zonas castigadas por el volcanismo más activo de este área del Atlántico.En esta isla se encuentran las más jóvenes tierras de España, formadas por los volcanes que, en 1949 y en 1971, agrandaron los límites insulares. Los plátanos y los frutos tropicales ocupan hoy el lugar que ayer fue de la lava.

Vuestro talante pionero no sólo sirvió para fundar pueblos y ciudades al otro lado del Océano Atlántico, sino también para impulsar el curso de la historia española. Es justo recordar que fue Santa Cruz de La Palma el primer municipio español que eligió a sus representantes populares, dentro del programa de reforma del Rey Carlos III. Tres siglos después, presentáis y defendéis, como un patrimonio común, uno de los proyectos científicos más importantes con los que está comprometido el Reino de España.

Aspiráis, hoy como ayer, a conservar vuestras señas de identidad, y a defender, rescatar y mejorar las huellas de medio milenio de cultura española y europea, reflejada en vuestros conjuntos urbanos, trazados según los cánones europeos y con la impronta también de los pueblos fundados al otro lado del Atlántico.

He escuchado, con atención e interés, vuestros proyectos para actualizar y seguir rentabilizando la agricultura que es vuestra principal riqueza, y las previsiones de esta Corporación en materia de proyectos y obras imprescindibles para dotar a los territorios, y a los ciudadanos que los habitan, de infraestructuras y servicios con los que afrontar sus actuales necesidades y avanzar hacia un progreso equilibrado y sostenido que demandan y merecen en las orillas de un nuevo siglo.

Quiero felicitar a los palmeros por esa premisa común, asumida, según acabamos de oir, por todas las fuerzas políticas y sociales, de hacer compatible el desarrollo con la salvaguarda y protección de la naturaleza y de los conjuntos monumentales.

Vuestra voluntad es un ejemplo a seguir, que merece el apoyo más decidido y el aplauso más sincero. Os animo a continuar por ese camino, que permitirá a las generaciones futuras disfrutar de los valores que sus antepasados han sabido guardar hasta hoy, y a darles nueva vida para que continúen guiándoos en el futuro.

Un camino jalonado por el sólido apoyo de una educación y una cultura de talante innovador, capaz de dar respuesta a las cuestiones y problemas a los que ahora nos enfrentamos y que van a planteársenos en el tiempo que se inicia.

La investigación es uno de los motores esenciales de este avance hacia el mañana. Estoy convencido de que los programas de expansión y mejora del Observatorio del Roque de Los Muchachos saldrán adelante con el trabajo y colaboración de la comunidad científica internacional y los países implicados en este proyecto.

Recojo vuestra aspiración de que el Gran Telescopio Canarias se haga realidad y permita a este Observatorio continuar obteniendo espléndidos resultados, y todo con el propósito, expresado por el Rey hace doce años, de unirnos en torno a los ideales que nos hacen más grandes y mejores cada día.

Este reencuentro, a mi pesar tan breve, es una excelente ocasión para conoceros más a fondo, apreciar vuestras virtudes y compartir vuestras ilusiones.

De corazón os ofrezco la solidaridad que reclamáis para cumplirlos con el éxito que a todos muy sinceramente os deseo.

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