Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Actividades y Agenda
  • Escuchar contenido
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias al Cabildo Insular de Fuerteventura

Las Palmas(Puerto del Rosario. Fuerteventura), 04.12.1997

H

ombres y mujeres de Fuerteventura: me alegro de estar aquí para saludaros y agradeceros vuestra cariñosa acogida en ésta mi primera visita a vuestra isla.

Vengo a deciros entre otras cosas que no estáis lejos ni estáis solos. Que ocupáis un lugar destacado en la consideración y afecto, míos, de mi familia, y como no también en el de todos los españoles.

Sintiendo el orgullo de considerarme majorero, como me pide vuestro Presidente, quiero también expresaros, en nombre de todos, mi agradecimiento por lo mucho que habéis hecho para convertir esta isla en vuestra casa y la nuestra.

"Sufrida y ermitaña", llamó Unamuno a Fuerteventura, en un poema que, como todos los suyos, le brotaba del corazón.

Yo prefiero llamarla esforzada. Porque sus habitantes no se limitan a padecer pasivamente las circunstancias, sino a mejorarlas con su trabajo.

Quienes han sido capaces de arrancar al duro suelo un cultivo sin agua, y han ganado hace muchos siglos el calificativo de grandes pastores, sin apenas comida para sus ganados, merecen estar orgullosos de los resultados que han logrado.

Hoy los que llegan a esta isla se encuentran, sobre todo, con la belleza de sus paisajes y la hospitalidad de sus gentes, que son sus mejores atractivos y las bases sobre las que va a desarrollarse el futuro de esta tierra.

En efecto, a sus actividades tradicionales, con cuyos representantes voy a reunirme, se añade hoy la promoción turística, a través de la cual habéis sabido superar un aislamiento secular y crear una fuente de riqueza y empleo.

El porvenir os pertenece. Para forjarlo contáis con la experiencia del pasado y la savia nueva de vuestra juventud, que representa más de la mitad de la población majorera y en la que sé que confiáis para asentar y mejorar las estructuras que pacientemente habéis ido construyendo. A ellos quiero dirigirme especialmente, animándoles a ser dignos de sus mayores y a responder a las esperanzas que en ellos se han depositado.

Muchas gracias, Señor Presidente del Cabildo, por sus palabras y su generoso ofrecimiento: el del trabajo y la ilusión que lo mantiene y hace fructificar.

Lo acepto con el respeto que merece, y correspondo a vuestra fidelidad con la mía, que de corazón os reitero en este día tan grato como inolvidable.  

Volver a Discursos
  • Escuchar contenido
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+