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Brindis de respuesta de S.M. el Rey en Villa Niscemi

Palermo, 01.10.1998

S

ignor Sindaco,

Molte grazie, anche a nome della Regina, per le Vostre cordiali parole. Vi rispondo come siciliano onorario, dato che avete voluto nominarmi palermitano onorario. E questo mi consente dirVi, senza alcuna retorica, che mi sento di casa, tra amici.

Sa pete bene fino a che punto è autentico questo sentimento: ho conosciuto questa casa ancora bambino, ho corso e ho giocato in questo giardino quando non potevo immaginare che il mio nuovo incontro con Palermo sarebbe stato così emozionante.

Señor Alcalde,

Nuestra visita a Italia adquiere una dimensión muy especial con esta estancia en Palermo, porque para los españoles Sicilia evoca sentimientos muy especiales. Evoca capítulos espléndidos de una convivencia luminosa, en la que dos pueblos ricos de tradiciones y de cultura, cosmopolitas y hospitalarios escribieron juntos un brillante capítulo de la larga historia de Europa.

No me refiero a una esporádica proximidad, a una unión que se disuelve sin consecuencias. Hay muchos siglos de interrelaciones entre nuestros pueblos, que, a su vez, han recibido aportaciones valiosísimas de otras culturas.

 Reunid en vuestra imaginación los monumentos de Taormina y Mérida, Tarragona y Siracusa, la catedral de Cefalú y la de Sigüenza, el gótico catalán y vuestro gótico siciliano, el barroco exuberante de Noto y de Catania y el de la sacristía de la Catedral de Granada. Unid a tales imágenes las cúpulas de San Juan de  los Eremitas y los artesonados de la Alhambra de Granada y llegaremos a síntesis tan excelsas como las de la Capilla Palatina o el Monasterio de Guadalupe.

Hospitalidad, tolerancia, voluntad de asimilación. Llamáis "el Moro" a vuestro San Benedetto, como los catalanes llaman "la Moreneta" a la Virgen de Montserrat.

Nuestra historia nos hace europeos por ser mediterráneos y no es fruto de un azar histórico que ese gran proyecto que hemos llamado "partenariado euromediterráneo" se haya puesto en marcha en una conferencia celebrada en Barcelona y, casi tres años después, haya recibido, hace escasos meses, un impulso vital en un nuevo encuentro desarrollado en Palermo. 

No es menos significativo, ni menos relevante, que tal proceso deba dar ulteriores pasos adelante y fijarse nuevas metas en una próxima reunión a celebrar en Stuttgart; ahí está la confirmación de que toda  Europa actúa al unísono en la importante labor de vincular establemente a las naciones de las dos orillas del Mediterráneo.

Haber logrado tal unidad de voluntades es un hito que podemos reivindicar con orgullo españoles e italianos.

Señor Alcalde,

Sé bien que, como miembro del Parlamento Europeo, habéis asumido el empeño personal de trabajar para reforzar los vínculos de Sicilia con las demás regiones de Europa, porque desde aquel Parlamento, cada día más cercano a todos los ciudadanos de  la Unión Europea, se valora adecuadamente la  importancia de tal colaboración.

Es un hecho trascendental, una novedad absoluta en la historia de Europa, esa convivencia diaria de diputados de quince Estados -pronto serán más- con culturas políticas e instituciones propias, pero perfectamente capaces de una eficaz sinergia.

Os agradezco, Señor Alcalde, que me ofrezcáis la posibilidad de compartir esta mesa con el Presidente de la  Región Siciliana y con el Presidente de su Parlamento.

 Esta tarde, tendré la oportunidad de visitar las sedes de las dos instituciones. Lo haré siendo bien consciente de que en  Sicilia se halla la más antigua forma parlamentaria desde la Edad Media, y sabiendo valorar la importancia de sus instituciones de autogobierno en el marco constitucional de Italia, precisamente en este año en el que se cumple el cincuenta aniversario del Estatuto de Autonomía.

Nos honra igualmente la compañía del Cardenal Primado, en quien vemos la personificación de una Iglesia comprometida activamente en una misión pastoral que se apoya en su identificación con las ilusiones y esperanzas, así como con las preocupaciones de sus fieles.

Puesto que compartimos tanta historia y nos identifican tantos aspectos del presente, estamos en condiciones de hablar juntos del futuro, de hacer juntos proyectos de futuro.

Quisiera que nuestra visita a Palermo fuese una contribución eficaz al fortalecimiento de las relaciones de Sicilia con todas las regiones de España.

Quisiera que nuestras Universidades y Escuelas Técnicas multiplicasen los intercambios y los acuerdos de colaboración, que los empresarios sicilianos buscasen y encontrasen socios españoles, que los empresarios españoles viniesen con más frecuencia a buscar socios sicilianos y que vuestra agricultura y nuestra agricultura defendiesen conjuntamente intereses que son evidentemente comunes.

Desearía que, cada curso, más estudiantes sicilianos completasen su formación en las Universidades y en las  Escuelas españolas y que la presencia en Sicilia de estudiantes españoles fuese cada vez más frecuente.

Señor Alcalde,

Quisiera terminar brindando por su ventura personal y la de todos los presentes, por el bienestar y el progreso de todos los palermitanos, por el brillante futuro de Sicilia en una Europa y en un Mediterráneo que siempre han tenido en ella un punto cenital de cultura y de valores humanos y sociales.

Muchas gracias.

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