Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Actividades y Agenda
  • Escuchar contenido
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Brindis de S.M. el Rey en la Cena ofrecida por el Alcalde de Nápoles

Nápoles, 30.09.1998

S

eñor Alcalde:

Le agradezco sus amables y generosas palabras. Para la Reina y para mí es un honor y una gran satisfacción ser vuestros huéspedes, huéspedes de Nápoles y de todos los napolitanos.

El hecho de que nuestra visita a Italia pueda tener esta etapa napolitana -y siciliana, a partir de mañana- le da, indudablemente, un significado y un alcance muy especiales.

Hay innumerables cosas que unen a España e Italia sobre las que nuestros ciudadanos han construido nuestras culturas y los puentes que han reforzado nuestros vínculos naturales.

Hemos querido llegar a la querida Nápoles durante estos extraordinarios días de nuestra visita de Estado a Italia porque a todas las hondas realidades que nos unen podemos añadir otro vínculo sólido y que esta noche yo deseo reivindicar con orgullo: nos une la Historia.

Sobre ella construimos un presente basado en el orgullo y la alegría de compartir ideales, valores morales y espirituales, genialidades de grandes creadores, comprensiones y simpatías que hoy siguen entrelazando el vivir cotidiano de Italia y España en un proceso de interrelación felizmente creciente.

Comprendeis, sin duda, la emoción que me produce encontrarme en este Palacio, ampliado y renovado por vuestro Carlo Terzo, nuestro Carlos III, mi antepasado directo, Rey de Nápoles primero y de España después.

Le recordamos por su respeto a la inteligencia, su aprecio al buen hacer de los ciudadanos con independencia de su posición social, su sentido de la justicia, sus proyectos urbanísticos, que hacen de las ciudades un nuevo lugar de encuentro, y por su gran amor a Nápoles, que compartimos todos los españoles, todos los europeos.

En España debemos a Nápoles haber incorporado a nuestra cultura principios aprendidos aquí en Italia, que hoy forman parte del acervo compartido por españoles e italianos.

Señor Alcalde: Los actos de esta tarde, nuestros primeros encuentros y actividades en Nápoles, han tenido el marco espléndido del castillo-palacio de Castelnuovo, construido para Alfonso El Magnánimo.

La majestuosa arquitectura de Guillem Sagrera tiene un hilo conductor que permite reconocer formas y principios estéticos de los grandes edificios tardo-medievales de ciudades ilustres de los territorios históricos de la Corona de Aragón. No en balde trabajaron en la edificación de Castelnuovo artesanos y canteros catalanes, valencianos y mallorquines.

Las dos magníficas exposiciones que hemos inaugurado traen el recuerdo tangible de la altura intelectual de aquel gran Monarca y de quienes le rodearon, así como la espiritualidad y la fe de unos reyes que supieron preservar un importante legado histórico, al tiempo que se preocupaban de que la ciudad mejorara y se embelleciera, haciendo honor a sus propias tradiciones, adoptando incluso el dialecto napolitano en la redacción de los documentos oficiales.

La visita a la ciudad, a sus tesoros de arte, es una gran experiencia, que hemos vivido con emoción y que mañana podremos proseguir en el espléndido Museo Argueológico Nacional.

Si esta visita a Nápoles es un acontecimiento memorable para la Reina y para mí, ello es también debido a otras experiencias no menos importantes: a la proximidad y el afecto de los napolitanos, al horizonte y a los colores de vuestro maravilloso Golfo, a la vitalidad y la voluntad de proyectarse hacia el futuro de vuestra ciudad.

Hemos llegado a Nápoles de la mano de una milenaria Historia entrelazada entre Italia y España pero no es menos cierto que en nuestro deseo de visitaros se encuentra también la voluntad de rendir homenaje a los esfuerzos de los napolitanos que con su trabajo y su confianza en el futuro están dando un nuevo esplendor a esta magnífica ciudad. La Nápoles de la cultura, del arte, del Instituto de Estudios Históricos, del Teatro San Carlo que habeis hecho resurgir y que nos es tan querido por razones que bien conoceis.

Si nos une la Historia, nos une también el presente y el futuro y en él debemos reforzar nuestros vínculos. Nos une el gran esfuerzo de construcción de una Europa unida, el deseo de acercar el norte y el sur del Mediterráneo, para que puedan confluir en un partenariado sólido y beneficioso para todos.

España e Italia, los Estados, sus regiones y sus municipios, pueden desarrollar una cooperación más estrecha en todos los campos, instrumentada a través de la mutua confianza, desarrollada a través de muchos siglos, y de la pujanza de ambos pueblos, en favor de Europa y del Mediterráneo.

Deseo alentar desde aquí todas las iniciativas Estatales, regionales y municipales que contribuyan a desarrollar el trabajo conjunto entre nuestros dos países, que siempre redundarán en favor de una sociedad y un mundo mejores. Signor Sindaco,

Il mio brindisi per la Vostra prosperità personale, per la cara e splendida città di Napoli, e per tutti i presenti, vuole anche onorare questo vincolo che, in quanto membridella latinità, ci unisce da sempre e che, come attivi promotori del processo dell'Unità Europea, acquista un valore destinato ad fortificarsi sempre più in futuro. Un futuro che Vi auguriamo brillante e degno di Voi e della Vostra splendente Storia, parte essenziale e insostituibile degli eccellenti rapporti che oggi esistono tra l'Italia e la Spagna.

Molte grazie.

Volver a Discursos
  • Escuchar contenido
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+