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Palabras de su Majestad el Rey en la cena ofrecida por el Burgomaestre de Bremen

República Federal de Alemania(Bremen), 21.04.1977

S

eñor presidente del Senado y burgomaestre de Bremen;Quiero agradeceros, con toda sinceridad y con todo afecto, las nobles y elocuentes palabras con las que nos habéis ofrecido vuestra generosa hospitalidad y vuestra espléndida mesa.

Nada pudiera resultarnos tan grato, a la Reina y a mí, como el reunirnos con las ilustres autoridades y con las distinguidas personalidades de la Ciudad y del Land de Bremen. Una ciudad que, por tantos títulos y por tantos motivos, suscita en nuestro ánimo evocaciones del pasado e imágenes del presente, que constituyen otras tantas fuentes de inspiración y ejemplo.

En primer lugar, y para quien, como yo, es un enamorado del mar, del ámbito marino y de las empresas e iniciativas que suscita, la historia de Bremen, no menos que su actualidad, es un venero inagotable de enseñanza y de estímulo, un riquísimo despliegue de realizaciones técnicas, de proezas navegatorias que se extienden en el espacio y en el tiempo. Ciudad navegante y marinera, ya antes de ingresar en la Liga Hanseática, las flotas de Bremen participaban en las Cruzadas, y posteriormente, ya como ciudad libre y miembro de la Liga, en la segunda mitad del siglo XIV, se convertía en punto de concentración de los peregrinos que desde allí se trasladaban a Santiago de Compostela para visitar la sepultura del Apóstol. Favorecida con especiales privilegios por el Emperador Carlos V, cuando Alemania y España estuvieron unidas, en uno de los momentos cenitales de la historia de Europa, llegó a obtener carta de asiento y privilegios comerciales en Sevilla, emporio del comercio de las Indias, en los comienzos del siglo XVII.

En la actualidad, Bremen, tras de haber sido el puerto de matrícula de las flotas de pasaje más importantes del mundo, emprende una nueva vida, con una nueva Constitución, con un renovado impulso industrial y cultural en el que reflorece, bajo nuevas formas, el viejo espíritu emprendedor y creativo de vuestros antepasados, y, lo que es más importante, el sentido social que también animaba a los comerciantes de antaño, pero que ha sabido encontrar las fórmulas capaces de armonizar el legítimo interés de provecho material con las exigencias de la justicia distributiva.

En este ambiente, en este movimiento hacia adelante, en el que la industria, el comercio y la cultura se complementan y se impulsan mutuamente, viven entre nosotros muchos españoles, compartiendo vuestro trabajo y vuestras ilusiones y disfrutando las oportunidades de provecho y de promoción humana que vuestra hospitalitaria sociedad les ofrece. También tienen su Centro Español, en el que desarrollan las actividades sociales propias de esta clase de agrupaciones y forman una pieza bien ensamblada en ese gigantesco mecanismo de vuestro complejo industrial y comercio.

Señor presidente del Senado:Os traigo el saludo de la Nación española a la ciudad de Bremen que, desde hace años, preside una destacada figura de la política alemana actual entre cuyas principales preocupaciones se encuentra la acción social en favor del mundo del trabajo, y cuyas relevantes cualidades personales le han llevado a importantes puestos de la política nacional y a destacarse incluso con perfiles propios en el ámbito internacional. Y al saludar en vos a la ciudad de Bremen, quiero rendir homenaje a su tradición de libertad y de constante actividad económica, y su confianza en el futuro, ese futuro al que mi país se siente vinculado en una esperanza común porque es, en definitiva, el futuro de Europa y de toda nuestra civilización.

Por este futuro común quiero levantar mi copa; por vos, señor presidente Koschnick, y por vuestra felicidad personal y la prosperidad de la ciudad de Bremen.

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