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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto inaugural de la reunión de Fiscales Jefes de 1999

Madrid, 24.02.1999

A

l inaugurar estas Jornadas de trabajo de Fiscales Jefes, lo hago con la satisfacción de dirigirme a una de las instituciones que aseguran la vigencia del Estado de derecho. El Ministerio Fiscal, desde sus orígenes históricos, ensalza su significado y su propia existencia con la necesidad de hacer valer ante los Tribunales de Justicia los intereses públicos tutelados por la ley.

La reunión de Fiscales Jefes que hoy se inaugura es una ocasión singularmente adecuada para reflexionar acerca del papel que os corresponde desempeñar y que la sociedad os exige como representantes del Ministerio Público.

Cuando el Preámbulo de nuestra Constitución proclama la justicia, la libertad y la seguridad como principios que deben inspirar la convivencia democrática de nuestro pueblo, y en su artículo primero declara que la justicia, la libertad y la igualdad son los valores superiores del ordenamiento jurídico, no se limita a una mera declaración programática. También promueve la definición de un sistema institucional en el que distintos órganos constitucionales desplieguen un esfuerzo funcional cotidiano para la vigencia de aquellos principios.

En el empeño de asegurar la realidad de estos valores, el Ministerio Fiscal adquiere su verdadera dimensión, como órgano portavoz de la acción de la justicia en defensa de la legalidad y el interés social, de los intereses públicos tutelados por la ley y, en fin, de los derechos de los ciudadanos.

Soy consciente de que la batalla por estos objetivos no es tarea fácil. Que vuestro día a día estará plagado de dificultades. Sin embargo, estoy convencido de que vuestro empeño personal y vuestra capacidad y preparación profesional imprimirán el dinamismo necesario al ejercicio de vuestra función.

Para llevarla a cabo con eficacia contáis en primer lugar con los principios de legalidad, imparcialidad, unidad orgánica y dependencia jerárquica que constituyen la esencia de vuestra institución. Cada uno de ellos, por sí mismo y en su relación con los demás, sirve a los objetivos proclamados por el texto constitucional. Legalidad e imparcialidad son las referencias esenciales y la savia que nutre vuestro quehacer cotidiano. La unidad orgánica y dependencia jerárquica representan exigencias íntimamente ligadas a la necesaria seguridad jurídica, imprescindible en el momento inicial de la puesta en marcha de la actividad jurisdiccional.

Vuestra actividad requiere también de vuestra parte una atención diligente y una sosegada reflexión sobre la dinámica social y los interrogantes que más directamente os plantea. Los temas que estos días vais a tratar dan testimonio de vuestro interés en acercaros a las realidades concretas y proyectar en ellas los criterios y experiencia que en tan alto grado poseéis.

Quisiera, por último, transmitiros un mensaje de aliento en vuestro difícil trabajo, y estimularos a seguir construyendo un Ministerio Fiscal moderno, fiel a sus raíces y abierto a las necesidades del presente, entusiasta y con un claro compromiso constitucional. Estas son las bases que mejor garantizan el cumplimiento de la elevada misión que se os ha encomendado, así como el respeto y apoyo que sin duda merece, y que personalmente os reitero en esta ocasión.

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