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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de Constitución del Real Patronato de la Ciudad de Toledo

Toledo, 02.10.2000

N

os reunimos hoy para constituir este Patronato de la Ciudad de Toledo, en cumplimiento de las previsiones y los fines de fortalecer y promover el desarrollo cultural de esta ciudad, tal como se establece en el Real Decreto de 3 de julio de 1998.

El nombre de Toledo es evocador de grandes episodios de la historia de España unidos a la obra de algunos de mis antecesores, que dejaron tantas huellas, hoy afortunadamente vivas, de su aprecio por esta ciudad. Ciudad Imperial que fue Toledo con el Emperador Carlos, situada en aquellos momentos a la cabeza del mundo europeo y americano.

En reconocimiento de todos estos valores, la UNESCO designó a Toledo como Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1986. Aunque satisfechos con este título, nuestro deber es tomar las medidas oportunas para salvaguardar este bien que ya pertenece, no sólo a los toledanos y a los españoles, sino también a los ciudadanos de cualquier lugar del mundo que vengan a visitar esta hermosa ciudad.

Sabemos que las tareas encomendadas a este Real Patronato van a exigir de todos sus integrantes un esfuerzo añadido a sus ocupaciones habituales. Estoy seguro de que se dedicarán a ellas con gusto, conscientes de que, al proteger el rico patrimonio histórico y artístico de Toledo, contribuyen a impulsar y difundir aspectos destacados de una cultura multisecular que merece ser conocida y valorada dentro y fuera de España.

Promover y acrecentar este patrimonio es una tarea muy grata para los miembros de este Patronato, que verá su acción, sin duda, secundada por las autoridades y respaldada por los ciudadanos.

Unos y otros estaremos orgullosos de colaborar en la labor de recuperación de la historia y el arte que nos muestran los monumentos religiosos y civiles que encierra la ciudad de Toledo.

Es nuestra herencia del pasado un tesoro que debemos conservar y transmitir a nuestros sucesores, aunque esto nos exija superar dificultades y buscar soluciones adecuadas a los fines que, entre todos, vamos a conseguir.

Para ello, hace falta aportar la generosidad y capacidad de colaboración que nos permita aunar los esfuerzos necesarios para el éxito de una empresa de tales características. En este sentido, la colaboración de todos y, en particular, de las diversas Administraciones implicadas directamente en el proyecto, es una condición indispensable.

Espíritu de colaboración, en un clima de diálogo enriquecedor que, durante siglos, permitió convivir en paz a toledanos de distintas razas, culturas y religiones como fueron los mozárabes cristianos, judíos y musulmanes acogidos dentro de las mismas murallas de Toledo.

Tanto los reyes musulmanes como los monarcas cristianos después de la Reconquista, acertaron al respetar las creencias, vidas y haciendas de los habitantes de Toledo, logrando así un ejemplo de tolerancia que, siglos después, todavía es un modelo que podemos imitar.

Reflexión que nos lleva a considerar Toledo, no sólo en su calidad de ciudad monumental de primera magnitud sino, además, en otros aspectos que han cobrado, a lo largo de los siglos, particular relieve y significación.

Baste con citar la importancia que tuvieron para la cristiandad los Concilios de Toledo, el elevado número de iglesias y conventos, la Escuela de Traductores de Toledo, la calidad y el vigor de sus teólogos, el título de "Urbs Regia" otorgado por los reyes visigodos, su carácter de Sede Primada de España y el valor de sus pintores, poetas y filósofos, aspectos que contribuyen a crear en esta ciudad un clima privilegiado para el diálogo sosegado y fructífero.

Hemos de felicitar a los promotores de esta iniciativa que, me consta, ha necesitado del entusiasmo y el trabajo de muchos para lograr su consolidación definitiva. Los resultados no tardarán mucho en mostrarse ante los ciudadanos que podrán disfrutar de obras de arte recuperadas a la acción destructora del tiempo.

Os convoco a convertir en realidad el magnífico proyecto que hoy, a instancias del Real Patronato, se pone en marcha para promocionar el patrimonio histórico y artístico de Toledo y velar por su custodia, evitando su deterioro. Animo a todos los miembros del Patronato en su noble tarea y les ofrezco mi colaboración para que los objetivos propuestos se lleven a feliz término.

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