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Discurso de Su Majestad el Rey en la Casa de España de Bogotá

Colombia(Bogotá), 14.10.1976

P

ocos actos, en mi visita a Colombia, podrán llegar tan profundamente a mi corazón, como éste en que inauguro junto a vosotros y colocamos esta primera piedra de la Casa de España en Bogotá. Si en todos los acontecimientos de mi estancia en este querido país me siento siempre rodeado de un aire familiar, aquí, al lado vuestro, es natural que me encuentre en el centro del círculo más íntimo. Gracias por hacer posible este momento.

Quiero, en primer lugar, felicitaros por esta Casa que es el fruto de vuestro esfuerzo y el símbolo de vuestro espíritu de empresa, el mismo espíritu que un día os trajo aquí, a vosotros o a vuestros mayores, para construir, con vuestro trabajo y vuestra hombría de bien, un brillante ejemplo de la actual presencia española en América.

Quiero deciros también que, desde España, siempre pienso en los compatriotas que viven en la lejanía. Imagino vuestros sentimientos encontrados. Aquí recordaréis, quizás con gran nostalgia, la Patria que os vio nacer y a la que añadiréis, acaso, perfiles ideales que la harán más hermosa a vuestro recuerdo; y al venir a España, recordaréis entonces vuestro hogar colombiano, vuestra familia aquí creada, vuestros trabajos y esperanzas; en suma, vuestra segunda patria. De esta forma tendréis el corazón partido entre dos sentimientos, solicitado por dos llamadas diversas. Pero, a cambio de eso, sois unos inmejorables colombianos y unos magníficos españoles, porque vuestro conocimiento de ambos países está aclarado por la perspectiva, y vuestro amor hacia los dos reforzado por la libre voluntad.

Sabiéndolo así, os pido que esta Casa de España no sea únicamente vuestro hogar español, el lugar de encuentro con vuestros compatriotas, el posible refugio a unas posibles nostalgias. Me gustaría saber que es, además de todo eso, un sitio más de encuentro con Colombia, de confraternización con vuestros amigos colombianos; en suma, una casa española y colombiana al mismo tiempo. De esta forma, cumplirá su misión más alta y responderá a lo que sucede en el interior de vuestros corazones, divididos entre los dos países.

Os repito que el Rey de España piensa en vosotros y que él y su Gobierno harán lo posible por ayudaros en vuestro esfuerzo de sostener la colectividad española de Bogotá. Me doy cuenta de que vuestra aportación al desarrollo colombiano en el campo de la técnica, la ciencia y la cultura; en el terreno económico y comercial, en el ámbito educativo y religioso, es una contribución eminente al aporte general que millones de españoles, desde el siglo pasado a nuestros días, han ofrecido a Iberoamérica en una verdadera moderna ola de emigración que sigue a las que se habían producido en el pasado. Por ello, con mi gratitud, os ofrezco mi atención constante y el apoyo de mi Gobierno. He visto en vosotros a los mejores portadores de un mensaje de cooperación y de amor del pueblo español al pueblo colombiano.

A todos, a los españoles que eligieron formar su hogar aquí, a los que lo heredaron de sus padres, os abrazo muy fuertemente y os deseo, desde el fondo de mi corazón, la mayor de las felicidades.

 

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