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Brindis de Su Majestad el Rey en la cena ofrecida por el Presidente del Perú a los Jefes de Estado y de Gobierno

Perú(Lima), 23.11.2001

S

eñor Presidente de la República del Perú,Señores Jefes de Estado y de Gobierno,Señoras y Señores,

Mis primeras palabras esta noche tienen que ser desgraciadamente para expresar, con un sentimiento que no tengo duda comparten todos ustedes, la más viva condena del nuevo atentado terrorista que la banda criminal ETA ha perpetrado esta tarde en un pueblo de Guipúzcoa y que ha acabado con la vida de dos servidores de la sociedad española, desde su condición de miembros de la policía autónoma vasca.

En esta tierra peruana que tan duramente ha sufrido el embate del terrorismo, y ante todos ustedes, lideres iberoamericanos que comparten con nosotros la voluntad de vivir en libertad y dignidad, reitero una vez más que el terror, cualquiera que sea su intensidad o la forma en que se manifieste, no prevalecerá jamás frente a la determinación de la sociedad vasca, y de toda la sociedad española, de preservar la paz y la libertad. En este empeño, la solidaridad en estos valores compartidos y la cooperación para defenderlos es hoy más necesaria que nunca.

Señor Presidente de la República del Perú,

Quisiera agradecer muy sinceramente a Vuestra Excelencia las cálidas palabras con que nos acoge en Lima, al pie de esta inmensa y bella cordillera andina.

Desearía, y estoy seguro de que con ello interpreto fielmente el sentir de todos los presentes, extender este agradecimiento, a través de su persona, a todo el noble pueblo peruano que, desde nuestra llegada, tantas y tan constantes muestras de generosa hospitalidad nos viene dispensando.

La XI Cumbre Iberoamericana, cuyos trabajos comenzaremos mañana, tiene un especial significado por cuanto nos permitirá dedicar nuestra atención a la evaluación del proceso iniciado en Guadalajara hace diez años.

No cabe duda de que el balance a realizar arroja un resultado sumamente positivo en lo relativo al fortalecimiento de la cohesión de nuestra Comunidad de Naciones, cimentada en una historia común y en unos principios y valores compartidos, que nos permiten afrontar juntos con mayor decisión y seguridad los retos del siglo que se inicia.

Desde este sólido punto de partida, nuestras reflexiones contribuirán a orientar con paso firme la actuación de nuestra comunidad en el ámbito internacional, reafirmando su papel, y a conducir con éxito la vida de nuestras naciones en beneficio de los ciudadanos iberoamericanos.

He iniciado estas palabras refiriéndome a una nueva y criminal manifestación de la violencia terrorista. Efectivamente, el comienzo del nuevo siglo parece estar marcado por el desafío lanzado, a través de acciones criminales terroristas, a los valores de libertad y democracia que compartimos. Quisiera en esta ocasión reiterar una vez más con absoluta contundencia nuestra más firme condena de tales acciones y manifestar nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de los Estados Unidos en esta triste hora.

Tengo la certeza de que juntos, desde la fortaleza de nuestras instituciones democráticas, sabremos dar una respuesta adecuada y eficaz en defensa de nuestra libertad.

Los desafíos a los que deberemos hacer frente hacen especialmente necesaria la cohesión de nuestra comunidad de naciones, cuya acción concertada facilitará nuestro camino en los años venideros.

A lo largo de esta primera década de Cumbres Iberoamericanas, hemos sido capaces de consolidar procesos de paz y desarrollo ejemplares, y adoptar ambiciosas medidas en lo político y en lo económico a las que no han sido ajenas estas Cumbres.

Hoy, igual que ayer, sabremos encontrar soluciones adecuadas que permitan dar respuesta a las principales preocupaciones de nuestros ciudadanos, sin dejarnos confundir por las incertidumbres que pretenden desviarnos de la senda escogida.

Me complace poder señalar que será precisamente en el Perú, el país que acaba de ofrecer al mundo el ejemplo de su renacimiento democrático, donde bajo su dirección y con el apoyo de todos los países miembros de la Conferencia Iberoamericana se introducirán nuevos aires de reforma en el desarrollo de las Cumbres, dotándolas de mayor vigencia y eficacia.

De este modo, nuestra tarea no se ceñirá únicamente a evaluar el pasado, sino que además abordaremos temas de rotunda actualidad en los ámbitos político y económico, de conformidad con una agenda que expresa fielmente los intereses y preocupaciones de la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Hago votos porque encontremos en este foro privilegiado la mejor respuesta a los retos a los que nos enfrentamos.

Con este espíritu, quisiera invitar a todos los presentes a brindar por el éxito de la XI Cumbre, que todos esperamos sirva para fortalecer nuestra comunidad, así como, Señor Presidente, por su ventura personal y por la felicidad y prosperidad de la gran nación peruana.

Muchas gracias.

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