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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración del Instituto Cervantes de Nueva York

EE.UU.(Nueva York), 10.10.2003

I

naugurar la sede del Instituto Cervantes de Nueva York es un motivo de satisfacción. Concurren en este acto varios componentes que lo hacen muy significativo. Se ha dicho que Nueva York es la capital del mundo. En efecto, las corrientes artísticas, de pensamiento, la vida intelectual en sus mejores logros, tienen en esta ciudad un lugar eminente. El Instituto podrá tenerlo, también, al contar con una sede que ha recuperado con la rehabilitación arqueológica su carácter arquitectónico e histórico en uno de los espacios más singulares de Nueva York, el Amster Yard.

El Instituto Cervantes, a través de su red de centros en todo el mundo, viene cumpliendo de manera eficaz su objetivo de promocionar el español y contribuir a la difusión de la cultura en español. Cada una de las sedes se adapta a las circunstancias de su realidad específica para establecer un espacio de diálogo y de convivencia.

Como ha dicho el Director de los Institutos Cervantes, este Monumento Histórico fue casa de postas en el siglo XVII, espacio residencial en el XIX y uno de los centros más importantes de la vida cultural y social de Nueva York a partir de los años cuarenta del pasado siglo. Éste es el espacio en el que el Instituto Cervantes ha volcado sus esfuerzos.

Pero además, esta sede se inaugura en una ciudad que ha sufrido una terrible tragedia. El esfuerzo realizado significa, entre otras cosas, apoyo y confianza en los neoyorquinos, en ese universo complejo en el que lo hispano tiene una presencia cada vez más importante.

El idioma español en Estados Unidos es una realidad creciente y este crecimiento no sólo hay que medirlo en número de hablantes sino en índices económicos y en manifestaciones culturales en un país, resultado de aportaciones de muy diverso origen, donde la presencia hispana es anterior incluso al nacimiento de la Unión.

La importancia de lo hispano ha crecido a lo largo de los años. Lo más evidente es el uso del idioma, diverso como los plurales orígenes de sus hablantes, pero que conserva el tesoro de la unidad lingüística. Cada uno tiene sus peculiares formas de expresarse pero todos se reconocen en la herencia común del español, que ha mantenido a lo largo de los siglos la unidad que nos permite entendernos.

La comunidad hispanohablante se encuentra a ambos lados del Atlántico y es una comunidad pujante, joven y con un futuro prometedor.

La población hispana es un elemento decisivo en el desarrollo de Estados Unidos, es laboriosa y aporta lo mejor que tiene al bienestar de la sociedad de la que forma parte, como prueban los índices económicos y la presencia cultural. El consumo de los hispanos supera el Producto Interior Bruto de muchos países, y la moda, la cocina y la música hispanas son patrimonio sustantivo de Estados Unidos. En este contexto, la ciudad de Nueva York es un crisol en el que los diferentes aspectos de la vida de la comunidad hispana alcanzan niveles de gran relevancia en el conjunto. Desde el empeño de los que llegan para labrarse un lugar en esta sociedad, hasta los que ofrecen su creatividad artística o su alta cualificación profesional, todos se esfuerzan en aumentar el progreso de la sociedad norteamericana.

El Instituto Cervantes, en su nueva sede neoyorquina, dispone de los servicios necesarios para cumplir sus objetivos. El centro que inauguramos se ofrece como lugar de encuentro de la comunidad de lengua española con la comunidad anglohablante para la que Amster Yard está ligado a un momento estelar de su historia.

Este lugar en el que se unen el respeto por la tradición -que se encuentra en su extraordinaria biblioteca- y los más modernos avances tecnológicos para la enseñanza del idioma sigue el modelo integrador que ofrece el Instituto Cervantes en todo el mundo. La lengua y la cultura son una realidad compleja que se comunican de manera sustancial, y las culturas en lengua española producen creaciones admirables que poseen una vitalidad extraordinaria.

En estos días Nueva York se asombra con la gran exposición de El Greco y podrá ver una muestra de las últimas creaciones plásticas de artistas españoles. Asimismo, la Fundación Príncipe de Asturias tendrá una actividad significativa. En este contexto, con la inauguración de esta sede en el corazón de la Gran Manzana, hay que situar la presencia de España, sin olvidar Albuquerque y Chicago donde el Instituto Cervantes desarrolla su labor.

Nos satisface encontrarnos aquí esta mañana con representantes de la vida política, económica y social de Nueva York. Este encuentro es el ejemplo del diálogo entre culturas al que el Instituto dedica sus mejores esfuerzos.

Amster Yard se une a la red de centros del Instituto. El tiempo lo llenará de contenidos.

Muchas gracias.

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