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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en los Premios Europeos de Medio Ambiente

Madrid, 20.01.2006

D

eseo, ante todo, agradecer la amable invitación para presidir -por cuarta vez consecutiva- este acto, relativo a un asunto que tiene una enorme trascendencia para todos y sobre el que felizmente desde hace muchos años la sociedad mundial se asoma y basa su preocupación por nuestra supervivencia futura, el Medio Ambiente.

Y digo "muchos años" por verlo en positivo, aunque por los riesgos a los que nos enfrentamos y lo que queda por hacer, también podríamos decir que es poco el tiempo que el mundo lleva dedicando a atender seriamente esta materia.

Como sabéis, cuanto se refiere a este tema me interesa y atrae, por su importancia presente y, sobre todo, futura; pero, también, porque pertenezco a una generación particularmente preocupada por sentar las bases y extraer las conclusiones que los problemas medioambientales suscitan y reclaman.

En este marco de general interés se inscriben los Premios Europeos de Medio Ambiente, que se deben en primer lugar a una iniciativa de la Comisión Europea; pero también al compromiso y esfuerzo de la Fundación Entorno, a través de la concesión de estos galardones en España y de su entusiasta participación en la convocatoria de los mismos a nivel europeo. El respaldo que a esta iniciativa proporcionan los Ministerios de Medio Ambiente y de Industria, Turismo y Comercio es, asimismo, expresión del reconocimiento, por parte de la Administración del Estado, a la importancia de la excelencia ambiental en el ámbito de las empresas.

El mundo de hoy se encuentra en constante y acelerada transformación. En pocos años la sociedad ha tenido que enfrentarse a situaciones completamente nuevas; y las empresas no han sido una excepción a la necesidad general de adaptar sus actitudes y estrategias a nuevos e imprevisibles escenarios.

Una de aquellas transformaciones es que, en nuestros días, la mera posesión y explotación de los recursos naturales ya no garantiza, por sí misma, el desarrollo económico sostenible o el bienestar social. La vanguardia del progreso estará, cada vez más, reservada a quienes mejor sepan desarrollar la innovación y el conocimiento compartido al servicio de la sociedad. En ello se comprende, por supuesto, la habilidad para crear redes de conocimiento, alianzas público-privadas y de cooperación con la sociedad civil. La atención al desarrollo de estas capacidades será lo que contribuirá a crear mayor riqueza en el futuro.

Al mismo tiempo, las decisiones empresariales han cobrado un indudable impacto en una amplia gama de desafíos a los que se enfrenta nuestra sociedad. Los más importantes retos globales, como el cambio climático, la limitación de los recursos naturales, la gestión de los residuos, la preservación de ecosistemas o la erradicación de la pobreza, constituyen factores de desequilibrio que plantean serios retos e incluso riesgos. Afrontarlos todos ellos con la nueva perspectiva que requieren, puede representar además oportunidades significativas en la forma de nuevos mercados basados en soluciones creativas e innovadoras, desarrolladas en el ámbito internacional.

En definitiva, el liderazgo económico del futuro recaerá sobre aquellos países que logren desarrollar, en su población una conciencia y una visión amplia y a largo plazo de los grandes retos que afronta el mundo en su conjunto, y que sólo podrán encontrar solución en el contexto de un desarrollo sostenible, respetuoso con el medio ambiente.

Todos somos conscientes de que el medio ambiente constituye hoy  día una de las principales preocupaciones de sociedades modernas, como la española, que han hecho de la conservación y mejora de su entorno natural uno de los objetos preferentes de su interés colectivo. Veo, por ello, con gran satisfacción cómo España, de forma coherente con su condición de país también abierto y dinámico, está incorporando, cada vez con más fuerza, la variable ambiental a los modelos de gestión y proyectos empresariales más avanzados y ambiciosos.

Las empresas que participan en esta constructiva evolución impulsan, con sus iniciativas y con su ejemplo, una consolidación y profundización de aquella mentalidad, que la sociedad española no puede por menos que reconocer y agradecer; pues los hombres de empresa que dan un valor prioritario al factor medio ambiental están contribuyendo, con su esfuerzo innovador, al desarrollo de las generaciones presentes y al bienestar de las futuras. Y es que debemos concienciarnos y convencernos definitivamente de que a la larga es más viable, es más rentable y económico ser cuidadoso o sensible con el medio ambiente, y más aún trabajar por mejorarlo y fortalecerlo.

Las empresas a las que hoy hemos entregado estos Premios Europeos de Medio Ambiente han comprendido que éste es el camino hacia el futuro. Son, como ha mencionado la Presidenta del Jurado, empresas que entienden el desarrollo sostenible como una nueva forma de  gestionar y de operar en el mundo económico, y han asentado su estrategia de forma permanente en tres pilares: el crecimiento económico, el equilibrio ecológico y el progreso social.

Algunas de ellas tienen una dimensión global, y en ellas son más evidentes sus responsabilidades con los grandes retos que he mencionado. Otras son empresas más pequeñas, pero que no por ello han dejado de entender su lugar en ese contexto global.

A las empresas galardonadas, y a sus representantes, quiero expresar mi profunda y cordial enhorabuena por su esfuerzo, que hoy les ha sido justamente reconocido, y por su apuesta para convertir el desarrollo sostenible en un factor de competitividad y de progreso.

Les felicito también muy sinceramente por haber sabido materializar su compromiso con el medio ambiente en resultados positivos para su rentabilidad y productividad. Ese es el ejemplo que queremos transmitir a toda la sociedad.

Por último, deseo resaltar la importancia del trabajo de organizaciones como la Fundación Entorno; se trata de organizaciones cuya trayectoria he seguido con gran interés, dedicadas a colaborar con empresas de todo tipo, tamaño y sector, ayudándolas a definir una visión moderna de los negocios y sus valores, integrando en ellos los principios del respeto a la Naturaleza y del desarrollo sostenible como la mejor forma de garantizar su supervivencia y el bienestar de la sociedad en su conjunto.

A todas ellas, quiero manifestar, igualmente, también mi profundo y personal reconocimiento; pues su positivo compromiso con el medio ambiente contribuye a preservar nuestro patrimonio natural, salvaguardar nuestro desarrollo equilibrado y, en definitiva, mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos. Las animo, en consecuencia, a continuar por la senda emprendida, para ampliar su acción y alcanzar nuevas metas, en la seguridad de que en esta relevante tarea, no exenta de dificultades, siempre podrán contar con el apoyo decidido y respaldo firme de la Corona.

Muchas gracias.

 

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