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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la sesión inaugural del "I Foro Parlamentario Iberoamericano"

Bilbao(Palacio Euskalduna), 30.09.2005

A

la Princesa y a mí nos produce una enorme satisfacción poder estar hoy en el País Vasco para saludar y dar la bienvenida a España a todos los participantes en esta sesión inaugural del Primer Foro Parlamentario Iberoamericano, que acoge con gran hospitalidad la pujante y vigorosa ciudad de Bilbao.

La iniciativa de reunir a los representantes de los Parlamentos Iberoamericanos surgió durante la pasada Cumbre Iberoamericana de Costa Rica, y ha sido impulsada por la Cortes Generales españolas durante el presente año.

Permítanme, por lo tanto, unas palabras de agradecimiento.

En primer lugar, a todos ustedes, Señorías, por su participación ?que tanto nos honra- en este Primer Foro Parlamentario Iberoamericano. En segundo lugar, a las autoridades de la Comunidad Autónoma del País Vasco, y de la ciudad de Bilbao, por la inestimable y generosa colaboración que han prestado en la organización de este Foro; EskerriKasko. Y finalmente, quiero también hacer público nuestro reconocimiento al Senado de España, como organizador de este encuentro, por el esfuerzo eficaz que ha realizado para lograr que aquella iniciativa sea hoy una realidad.

Ya próxima la celebración de la Decimoquinta Cumbre Iberoamericana de Salamanca los días 14 y 15 del mes próximo, los debates que allí ocuparán a los Jefes de Estado y de Gobierno se verán, sin duda, enriquecidos por las aportaciones de este Foro, que se reúne hoy con la voluntad de que sus reflexiones, análisis, e ideas en torno a los retos que afronta nuestra Comunidad Iberoamericana se trasladen a aquella Cumbre; unas aportaciones que, entre otras, tienen la bondad de llevar la impronta de los que representan a las soberanías nacionales de los países miembros.

La Comunidad Iberoamericana es la expresión de los muchos lazos y valores que compartimos y, a la vez, representa una parte indispensable de la identidad de cada una de las Naciones que la integramos. De ahí que el compromiso con Iberoamérica sea irrenunciable para España. Es, además, reflejo de nuestra comprensión y asunción de que el esfuerzo en profundizar los vínculos y los intercambios de todo tipo representa una enorme oportunidad para todos nosotros los iberoamericanos.

La Corona ha estado siempre atenta a estas exigencias y oportunidades, y ha querido ser la primera en promover el continuo reencuentro entre nuestras Naciones, para representar y servir a los profundos sentimientos de afecto, solidaridad y deseos de cooperación del pueblo español con países tan próximos a nosotros.

Como Heredero de la Corona, llevo ostentando desde hace años el alto honor de representar a España en los actos de toma de posesión de los nuevos Presidentes en Iberoamérica. Por ello he viajado oficialmente a la otra orilla del Océano en numerosas ocasiones; en las más recientes, felizmente acompañado por la Princesa. A lo largo de estas experiencias, que me han permitido conocer muchas de las sedes parlamentarias de sus Naciones, he sentido profundizarse en mí el afecto y la vocación hacia la realidad tan rica y variada que representa Iberoamérica; es así como ha ido creciendo mi interés por dedicarme con intensidad a conocerla cada día más y mejor, para de esa manera también conocer y entender mejor a España y el futuro común que afrontamos.

Durante las últimas décadas, las Naciones iberoamericanas hemos dado pasos firmes en el fortalecimiento de la democracia y la consolidación de las instituciones del Estado. Este paralelismo de nuestras trayectorias nos ha situado ante una nueva dimensión de entendimiento y cooperación, y nos ha permitido un conocimiento recíproco más homogéneo y una mayor confianza mutua. La experiencia nos demuestra que unas instituciones públicas cada vez más transparentes, la defensa de las libertades y de los derechos humanos, así como el fortalecimiento del Estado de Derecho y de la legalidad constituyen el camino correcto para profundizar en aquellas relaciones.

Con las Cumbres anuales de Jefes de Estado y de Gobierno que se iniciaron hace catorce años en la ciudad mexicana de Guadalajara, la Comunidad Iberoamericana de Naciones avanza también en el diálogo político y en el acercamiento institucional, como este propio Foro pone de manifiesto.

Aquí, durante estos días, tienen ante ustedes la importante misión de reflexionar acerca de algunos de los retos más importantes a los que se enfrenta nuestra Comunidad Iberoamericana: Retos como la necesidad de garantizar un crecimiento económico sostenible que nos permita luchar contra la pobreza, la exclusión social y la desigualdad; la conveniencia de aprovechar las oportunidades que se derivan de la globalización, y los problemas que plantea la extensión del fenómeno migratorio con una dimensión hasta ahora desconocida en el ámbito iberoamericano; o también la urgencia de profundizar en los logros de los objetivos en materia de Desarrollo a escala iberoamericana.

Un mundo en permanente transformación como el actual nos exige una reflexión acerca de cómo queremos gestionar y hacer valer nuestro bagaje común iberoamericano en el nuevo orden internacional. Debemos estudiar nuevas maneras para ahondar en la concertación y cooperación política, económica, social y cultural entre nuestras Naciones.

En tanto que miembros de sus respectivos Parlamentos nacionales, ustedes representan el eslabón de unión entre el Estado y los ciudadanos; por ello, este Foro Parlamentario Iberoamericano puede erigirse también en el instrumento idóneo para acercar a los ciudadanos de nuestras Naciones a todo lo que representa, y puede seguir representando en el futuro, el sistema de Cumbres Iberoamericanas.

Todos ustedes conocen bien la extraordinaria satisfacción con la que los españoles acogemos la Cumbre, y en qué medida valoramos que distinguidos representantes parlamentarios de toda Iberoamérica hayan querido y podido acompañarnos aquí, hoy en esta ocasión tan señalada. Realmente me agrada decirles, como al principio lo he hecho, que nos honran con su presencia.

Les acogemos en una España moderna y abierta, que ha logrado el más largo período de convivencia democrática en libertad, de sostenido crecimiento económico y progreso social en el marco de la estabilidad tan preciada que proporciona la vigencia y el respeto a nuestro ordenamiento constitucional.

Deseamos que tengan una feliz estancia entre nosotros y sobre todo que tengan una discusión provechosa y fructífera para poder progresar en el debate y en la acción conjunta; y así les invito a que sigamos construyendo esta Comunidad que tanto tiene que decir y aportar al mundo, mediante el estrechamiento de nuestra amistad, ya duradera, y fundada en la palabra, la participación y la solidaridad de todos.

Muchas gracias.

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