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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega de las becas de postgrado en el extranjero de la Fundación Caja Madrid

Madrid, 24.05.2011

Permitidme que comience saludando y agradeciendo su hospitalidad al Director y a todos los miembros de esta Academia que renueva su vínculo con una comunidad tan singular, ejemplar y afortunada como la que forman los becarios de la Fundación Caja Madrid.

Creo que todos sabéis cuánto apreciamos la Princesa y yo poder acompañaros y presidir este acto en el que vuestro benefactor, la FCM, nos ofrece que os entreguemos esas becas que ya tenéis en vuestras manos; y que son, por un lado, el producto de su generosidad, sentido social moderno y visión de futuro; y, por otro, el resultado de vuestro esfuerzo y sacrificio. Estas becas, como sabéis, buscan ayudar a jóvenes licenciados y profesionales españoles como vosotros, que han demostrado su tesón, capacidad y excelencia, para ampliar y completar su formación en los mejores centros intelectuales del mundo.

Agradezco sinceramente al Presidente de la Fundación C.M. sus palabras sobre el sentido y características de este programa tan importante, y también le agradezco muy sinceramente la invitación y bienvenida que nos ha dedicado.

Este Acto tiene un valor especial que trasciende la importancia individual que representa para los becarios, y se proyecta sobre uno de los aspectos más importantes del progreso de las sociedades: la educación.

La educación es condición inexcusable para el desarrollo económico, social y cultural de un país. Por ello vale la pena reiterar que la formación de capital humano es una de las inversiones más eficaces que una sociedad puede hacer para asegurarse un futuro en libertad y progreso. Por esta razón debemos felicitarnos de que la Fundación Caja Madrid haya diseñado, lanzado, mantenido y potenciado un programa muy ambicioso de becas para facilitar esa formación complementaria y especializada que son los estudios de postgrado, y para hacer posible que puedan cursarse en centros académicos e investigadores europeos y norteamericanos de gran prestigio académico y científico.

Esta política de apoyo decidido a la educación, en su más alto nivel de especialización y excelencia, honra a una institución como Caja Madrid, con una vocación ya antigua y acreditada de servicio a la sociedad y a la cultura, enraizada en sus mismos orígenes desde que, bajo la protección de la Corona, el Padre Francisco Piquer pusiera en pie su fundación del Monte de Piedad hace más de tres siglos.

La educación es condición inexcusable para el desarrollo económico, social y cultural de un país. Por ello vale la pena reiterar que la formación de capital humano es una de las inversiones más eficaces que una sociedad puede hacer para asegurarse un futuro en libertad y progreso.

La complejidad de una sociedad moderna como la española y las crecientes exigencias que demandan las economías desarrolladas como la nuestra, en la que son elementos esenciales el factor tecnológico y la innovación, han ido modificando los niveles formativos que hasta hace poco se consideraban suficientes y adecuados para hacer frente a los desafíos del progreso. El hecho mismo del acceso, si no generalizado, sí desde luego muy amplio, de nuestros jóvenes a los estudios superiores en lasúltimas décadas, ha generado también una sobresaliente extensión y elevación de los grados de competencia profesional en muchas ramas de actividad.

Estas becas son un premio al esfuerzo que representan los resultados académicos y profesionales de los becados que, en definitiva, sois los protagonistas de esta celebración. Y, desde ese punto de vista, son también un estímulo para que aprovechéis al máximo la oportunidad que os ofrece esta nueva etapa formativa, y para quienes como vosotros, hasta hace poco tiempo, ansían tenerla y están en una etapa de formación anterior. Pero son también una inversión estratégica para el desarrollo de las capacidades futuras del conjunto de la sociedad española.

Nuestra sociedad, como todas, necesita encontrar vías de prosperidad adaptadas a sus posibilidades y oportunidades. En un mundo caracterizado por una aceleración de los cambios, es preciso abrirse camino cada día en medio de la multitud de aportaciones de las sociedades abiertas e interconectadas. Y, qué duda cabe de que la capacidad de aportar innovación, excelencia y competitividad, está directamente determinada por la formación de la que, gracias a vuestro esfuerzo, os habéis convertido en destacados exponentes.

Estáis llamados a emplear vuestra capacidad y los recursos que ahora recibís en lograr habilidades técnicas y científicas que necesitamos sembréis en toda España. En efecto, este es un esfuerzo de todos, como ha señalado el Presidente de Caja Madrid, de vuestras familias y de toda la sociedad española que tanto han contribuido a que alcancemos los niveles de bienestar y desarrollo que han posibilitado vuestra excelente formación.

Pero ahora ha llegado el momento de que complementéis vuestras capacidades y saberes en otros países y centros de formación del mundo. En este sentido hay que recordar que esta búsqueda de la excelencia allí donde se encuentra, está en el origen mismo de la formación del saber occidental europeo, pues recordemos que las universidades medievales pronto establecieron entre ellas una especialización que hacía fluir a cada centro estudiantes procedentes de todo el continente. Esta movilidad estudiantil fue uno de los elementos articuladores de nuestra cultura, de su homogeneidad y factor clave del desarrollo intelectual, material y espiritual de Europa.

Al descubrimiento que representa todo gran viaje, vosotros vais a unir el descubrimiento intelectual y científico que constituye la meta de este programa de becas. Que ese viaje os transforme en el mejor sentido y que, junto con el desarrollo personal, espiritual o inmaterial, que representa toda educación, sepáis encontrar su vertiente práctica, para resolver los desafíos y dificultades del mundo de hoy.

Vuestro trabajo, responsabilidad y madurez, que os han traído hasta aquí, os hacen merecedores de la beca que acabáis de recibir. Tenéis los mejores instrumentos para vencer cualquier desafío: la fortaleza de la juventud, el hábito del estudio, la voluntad de superación y la vocación de servir. Os animo a empleadlos en beneficio de vuestro crecimiento como personas, pero también del bien común y del progreso de toda España.

Mucha suerte y gracias a todos.

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