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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la cena ofrecida por el Presidente del Estado de Israel

Jerusalén, 11.04.2011

Érev tov lajém.

Señor Presidente,

Comienzo mis palabras con la emoción que sentimos la Princesa y yo al visitar oficialmente Israel por primera vez. La Princesa tiene la fortuna de conocerlo ya de forma privada; no es mi caso, aunque así lo he deseado desde hace muchos años. Y le estamos profundamente agradecidos por las palabras de afecto que nos ha dirigido, así como por el recibimiento tan cálido y generoso con el que vuestra Excelencia, el gobierno y las diversas autoridades y personalidades del país nos honran y que nunca olvidaremos

La invitación a la que en estos días correspondemos, Señor Presidente, nos consta que no es solo fruto y signo de las relaciones excelentes que disfrutamos entre nuestros países, sino expresión auténtica de Vuestros sentimientos hacia España y hacia Sus Majestades los Reyes, unos sentimientos de los que también dejasteis vivo recuerdo durante vuestra visita a España en febrero de este año. Sus Majestades me piden que os transmita su saludo más afectuoso como el de un buen amigo.

Venir a Israel es visitar la tierra de los herederos de quienes compartieron con nosotros el suelo peninsular durante siglos, imprimiendo una huella que aún hoy percibimos. Bien podrían aplicarse a la nostalgia de Sefarad los versos de Yehuda Halevi cuando cantaba que?Desde que la ausencia se interpuso entre nosotros no he encontrado figura comparable a tu belleza?. Es un orgullo compartido que la comunidad sefardí preserve en Israel, a través de la "Autoridad Nasionala" del Ladino, esa muestra de belleza lingüística que hoy sirve aún de puente a nuestras tradiciones literarias.

Nuestra llegada a Israel pretende, como saben ustedes, contribuir al recuerdo y celebración del XXVº Aniversario de un acontecimiento en el que tuvo Vuestra Excelencia un protagonismo especial y que contribuyó a un compromiso renovado de fortalecimiento de nuestros vínculos históricos: el establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestros países.

Hoy transitamos un camino que ya abrieron Sus Majestades los Reyes en 1993 y deseamos con nuestra presencia dar continuidad a aquella Visita de Estado, y contribuir a potenciar e intensificar aun más las relaciones que desde 1986 se han tejido en tantosámbitos entre ambas orillas?española e israelí- del Mediterráneo. Y nos alegra comprobar, desde nuestra misma llegada en la tarde de ayer, la poderosa vigencia del compromiso de amistad y solidaridad que adoptaron nuestros dos países ahora hace veinticinco años.

Señor Presidente, nuestra milenaria herencia cultural común, despierta en España una sensibilidad particular hacia el antisemitismo, una lacra cuyo combate es corolario inexcusable de los principios de igualdad que se derivan de la condición democrática que compartimos con Israel.

Durante la visita de esta mañana a Yad Vashem?que recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2007- hemos recordado, con el corazón ensombrecido, la persecución y aniquilación despiadada que sufrieron millones de seres humanos tan solo por el hecho de ser judíos. Como afirmó Su Majestad el Rey, en el Día Oficial de la Memoria del Holocausto y la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad el 27 de enero de 2006,?no hay palabra o imagen capaz de expresar por sí misma, en toda su verdadera dimensión y crudeza, la enorme tragedia que para el pueblo judío, y conél para la Humanidad, representa la Shoáh".

Como españoles también debemos recordar la trágica suerte que sufrieron miles de hijos de España en los diabólicos campos nazis de exterminio. La Casa Sefarad-Israel o la Red Española de Juderías, en España, trabajan día a día para que el valor del patrimonio cultural e histórico judío sea una razón más para defender la tolerancia.

El disfrute de la paz en Oriente Medio no podrá nunca ser fruto de la desesperanza, sino de la perseverancia en pos de los objetivos comunes, en particular la convivencia de Israel con todos los Estados árabes vecinos, incluido el palestino, en condiciones de armonía, plena seguridad y reconocimiento de la legitimidad del otro.

Por fortuna, el reencuentro de nuestros pueblos no surge sólo del impulso oficial. En losúltimos años, los puntos de contacto entre nuestras sociedades, que a menudo se adelantan a los designios de nuestros gobiernos, se han multiplicado en campos diversos de la ciencia, la tecnología, la economía, la cultura y el turismo, señalando un camino que habrá de expandirse en el futuro próximo.

Sabemos, Sr. Presidente, que sois un valedor eficaz y perseverante de la construcción de la paz a través del progreso económico de las naciones, fundado a su vez sobre los avances científicos y tecnológicos. Eséste precisamente uno de los sectores en los que la cooperación entre Israel y España da muestras de mayoréxito. Seguro que los contactos continuos entre empresarios y centros de excelencia científica propiciarán nuevos frutos en elárbol de la actual economía. Por ello no debemos dejar pasar las oportunidades ni ahorrar esfuerzos para lograrlo.

En nuestro encuentro de esta misma tarde con jóvenes israelíes y españoles hemos podido comprobar el empeño que las nuevas generaciones tienen por conocerse y trazar juntos un futuro mejor para nuestras sociedades. Sin duda, el aprovechamiento de los nuevos conocimientos científicos y avances tecnológicos que caracterizan la nueva economía del conocimiento será la vía más clara para que ambos países apuesten por ese futuro.

Nos alegra asimismo saber que se han multiplicado los viajes entre Israel y España de quienes desean conocer mejor los atractivos turísticos, naturales y culturales de los dos países, y colmar las ansias de relación que tantos israelíes y españoles sienten intensamente. Cada día los vínculos se amplían y la convivencia entre nuestros compatriotas se estrecha, lo que con toda seguridad mejora nuestro conocimiento del otro que es, al fin y al cabo, base y cemento del afecto y de la admiración.

Señor Presidente, recordando tristemente la ausencia de Isaac Rabin, es preciso proclamar en estaépoca -como en el día en que ambos recibisteis el Premio Nobel de la Paz- que sólo hay un modo radical -más eficaz que cualquier coraza- de defender la integridad de la vida humana ante la amenaza de la guerra y de la violencia: la paz; una paz que derrotará a sus enemigos porque en el seno de su alternativa solo moran las sombras.

El disfrute de la paz en Oriente Medio no podrá nunca ser fruto de la desesperanza, sino de la perseverancia en pos de los objetivos comunes, en particular la convivencia de Israel con todos los Estadosárabes vecinos, incluido el palestino, en condiciones de armonía, plena seguridad y reconocimiento de la legitimidad del otro.

No cabe dejarse llevar por el desaliento. Abogamos por una pronta reanudación de los esfuerzos negociadores que conduzcan a una solución aceptable para todos.

España ha estado siempre y seguirá estando a disposición de las partes para generar espacios de entendimiento mutuo, en plena colaboración con la Unión Europea y otros actores internacionales. Precisamente, se cumplen este año dos décadas desde que se celebró la Conferencia de Madrid, que abrió las puertas de la esperanza y fue germen de los avances plasmados en Oslo y acuerdos posteriores.

Del mismo modo hemos impulsado desde 1995 el proceso de Barcelona y la Unión por el Mediterráneo. Mantenemos la esperanza de que este foro pueda seguir promoviendo la colaboración enámbitos de interés compartido entre todos los ribereños del Mare Nostrum, permitiendo que el destino que nos une pese más que las diferencias que hoy puedan separarnos.

Señor Presidente, si, como habéis afirmado en otra ocasión, la edad del hombre se mide por la de sus sueños, no os sorprenderá que valoremos los vuestros para seguir guiando los pasos de quienes han de marcar el rumbo hacia la meta que en 1993 señalasteis.

Haciendo votos por que el anhelo de concordia universal que compartimos se vea cumplido en beneficio de todos los pueblos, les invito a brindar por la ventura personal de Vuestra Excelencia, Sr. Presidente, por el bienestar del pueblo israelí y por la profunda amistad entre Israel y España.

Lejáim. Todá Rabá. Muchas gracias.

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