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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega del "Premio Europeo Carlos V 2010" a D. Francisco Javier Solana Madariaga

Yuste, 11.02.2011

Muy buenos días a todos. Señores y Señoras,

Comprenderán que me sienta especialmente honrado al presidir nuevamente esta entrega del Premio Europeo Carlos V. Una ceremonia solemne y cargada de símbolos, de valores y de ejemplos, que realzan desde Extremadura el alma europea de España.

Y al hacerlo, quiero también expresar mi reconocimiento y gratitud a los impulsores de este Premio por su gran acierto al poner en marcha y consolidar una iniciativa que subraya el compromiso de España con la integración de nuestro Continente, y con los principios que compartimos como ciudadanos europeos. Nada mejor para estimular y promover los ideales europeos que ensalzar a grandes personalidades por su contribución sobresaliente al conocimiento y engrandecimiento de nuestros valores culturales, científicos, e históricos comunes, así como al proceso de unificación europea. Pues eso es lo que?junto a otras muchas cosas- hace la Fundación Academia Europea de Yuste desde 1995.

Por ello me alegra mucho estar hoy con todos ustedes en este Real Monasterio de Yuste, poderles dar la bienvenida a aquellos que nos visitan a España en tierras extremeñas, y tener la enorme satisfacción personal de ser el encargado de entregarle este Premio a Don Javier Solana Madariaga.

Nuestro Premiado de esta 8ª Edición pertenece a las generaciones de españoles que, durante lasúltimas décadas, han sido protagonistas de la profunda y acelerada modernización de España y, muy particularmente, de nuestra incorporación plena y activa al proyecto de integración europea y de nuestra creciente proyección internacional.

Además lo recibe cuando acabamos de cumplir 25 años de la adhesión de nuestro país y de Portugal a la Unión. Se trata de un tiempo lo suficientemente amplio para valorar con perspectiva, no solo lo que Europa ha aportado a nuestro progreso, que ha sido mucho?y esencial-, sino también lo que Europa debe a la apuesta integracionista de España, contando con el apoyo de nuestras fuerzas parlamentarias y de nuestros ciudadanos, así como con la tarea de personalidades españolas de la talla de nuestro homenajeado.

No es este, como sabemos, el primer gran reconocimiento que Javier Solana recibe por su brillante trayectoria europea y europeísta. En 2007 recibió el Premio Internacional Carlomagno en Alemania, en Aquisgrán, uno de los epicentros simbólicos de nuestro Continente. Hoy recibe el?Carlos V? en Yuste, en el solar extremeño de su patria española.

Setecientos años separan, a la vez que unen, a los dos monarcas europeos que dan nombre a sendos Premios. Si Carlomagno y Aquisgrán nos evocan la voluntad de articulación del espacio europeo occidental en la Edad Media, Carlos V y Extremadura nos trasladan a la Europa renacentista de vocación universal, que se proyecta hacia América y el resto del Orbe durante el siglo XVI.

El Premio que hoy entregamos en este lugar tan sereno e inigualable, distingue precisamente esas dos dimensiones: el esfuerzo y la dedicación a favor de la unificación de Europa, y la promoción de sus valores. La biografía de D. Javier Solana encarna también, y de modo singular, ambas dimensiones. Con el reconocimiento y gratitud que merece su inmensa labor, le felicito de todo corazón y con enorme afecto y admiración

Señoras y Señores,

No es mi intención reiterar todos los méritos del galardonado, extraordinarios y numerosos. Son bien conocidos y han sido debidamente glosados. Incluso S. M. el Rey los resumió en unas sentidas palabras al nombrarle hace pocos meses Caballero de la Orden del Toisón de Oro. Destacó entonces el compromiso de Javier Solana con los valores y principios que definen la obra de integración europea, y su capacidad de dotar?con eficacia- a la Unión del rostro en materia de política exterior y seguridad del que -hasta entonces- había carecido.

Ha ejercido dichas responsabilidades con especial sensibilidad hacia los problemas, crisis y conflictos que aquejan al mundo. Jean Claude Juncker le definió por ello como?arquitecto de la paz, la estabilidad y la democracia?, una tarea en la que se ha empeñado de forma incansable y apasionada, a la vez que con espíritu dialogante y pragmático en su probada capacidad negociadora.

Nadie dijo que la construcción europea fuera una tarea fácil; que no fuera compleja o que pudiera realizarse en poco tiempo. Cinco décadas de avances hacia una Europa más unida, más justa, más próspera y solidaria han demostrado sus frutos. De la integración europea dependió el asentamiento de la paz, la libertad y la estabilidad en la postguerra; de ella ha dependido la prosperidad y el bienestar de nuestros países en las siguientes décadas; y de ella dependerá también en el futuro nuestro lugar como europeos en el mundo.

D. Javier Solana ocupó la cartera de Exteriores en un tiempo particularmente intenso y decisivo. Soplaban los vientos de esperanza abiertos con la caída del Telón de Acero y la construcción europea vivía el impulso de la reciente firma del Tratado de Maastricht. Se iba a celebrar a los pocos días la II Cumbre Iberoamericana.

Tras su importante labor como Secretario General de la Alianza Atlántica durante la que se acordó el Acta Fundacional con Rusia y la primera ampliación de la OTAN a países de Europa Central -entre ellos la querida Polonia-, el nombre de Solana habría de quedar indisolublemente ligado a los esfuerzos de la Unión Europea en múltiples regiones.

Poco más de cuarenta años después de la firma de los Tratados de Roma, le correspondió a Javier Solana asumir y dar forma a la voz de la Unión como Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común. Cientos de viajes, de conversaciones, de negociaciones, múltiples misiones, demuestran la envergadura de sus esfuerzos que, como ya se ha dicho, abarcaron desde los Balcanes, Irak o Ucrania, hasta el Oriente Medio o Irán. Todo ello en unaépoca marcada -entre otros grandes avances- por la puesta en circulación del euro, así como por una intensa ampliación y profundización, con la extensión de la Unión a 27 Estados Miembros y la adopción del Tratado de Lisboa.

A lo largo de todos esos años hizo suya -con infatigable trabajo diario- la aspiración de que Europa ocupe el puesto que le corresponde como actor global. Como bien dijo en Aquisgrán, se trata de conseguir?que sea un factor decisivo en la paz y la estabilidad mundiales; elemento insoslayable en la solución de cualquier conflicto, o crisis internacional; punto de referencia para un mundo basado en normas e instituciones sólidas y respetadas?.

Por todo ello, D. Javier Solana es un gran español universal, un europeísta convencido que ha contribuido significativamente a la impronta de España en el resto de Europa, y a la de Europa en todo el mundo. El ex Presidente Clinton lo sintetizó diciendo que logró colocar y mantener a la Unión en el mapa internacional. En ese tablero del mundo, o jugamos juntos como europeos, u otros moverán ficha por nosotros.

Señoras y Señores,

Permítanme que dedique unas palabras a la Fundación Academia Europea de Yuste cuya notable labor cubre un amplio abanico de programas y actividades en losámbitos formativo, cultural y social. De todos ellos, y dentro del campo académico, quiero destacar las Becas Carlos V, destinadas a promover la formación de posgrado. Mi enhorabuena a la Fundación, a sus impulsores y académicos, por la generosa tarea que día a día desarrollan a favor de los ideales en los que se funda Europa.

Cuando se acaban de cumplir 25 años de plena participación de Portugal y España en el proyecto europeo, la presencia en este Acto de dos grandes personalidades portuguesas, el ex Presidente Jorge Sampaio?también premiado en 2004- y el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso -con quien Solana coincidió en el ejercicio de sus funciones en Bruselas- nos permiten evocar los crecientes lazos que ambos países ibéricos hemos logrado tejer juntos en torno a nuestra común pertenencia a la Unión.

Han sido asimismo 25 años, y creo que es justo reconocerlo precisamente en este Acto, en los que -entre otras muchas cosas- Portugal y España han aportado a la Unión su tradición histórica de vocación universal, contribuyendo al desarrollo de las relaciones de la UE con el Mediterráneo, América Latina y el Caribe,África o Asia.

Para finalizar quiero resaltar el mensaje de convicción y esperanza en Europa que nos aporta la trayectoria de todas las personalidades que, a lo largo de losúltimos quince años, han recibido este preciado galardón.

Nadie dijo que la construcción europea fuera una tarea fácil; que no fuera compleja o que pudiera realizarse en poco tiempo. Cinco décadas de avances hacia una Europa más unida, más justa, más próspera y solidaria han demostrado sus frutos.

De la integración europea dependió el asentamiento de la paz, la libertad y la estabilidad en la postguerra; de ella ha dependido la prosperidad y el bienestar de nuestros países en las siguientes décadas; y de ella dependerá también en el futuro nuestro lugar como europeos en el mundo.

Esa es la profunda convicción que, a mi juicio, ha inspirado en buena medida la trayectoria de grandes europeístas como Don Javier Solana, la que ha guiado su apasionado trabajo y la que hoy, con este Premio, le queremos agradecer.

Muchas gracias.

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