Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Actividades y Agenda
  • Escuchar contenido
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la cena con motivo de la VI Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe

Palacio Real de Madrid, 17.05.2010

E

s para mí un inmenso honor y una gran alegría darles, junto a la Princesa, la bienvenida más cordial a España con motivo de la VI Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, que se celebrará mañana en Madrid. Una bienvenida que con gusto les dirijo también en nombre del Gobierno y del pueblo español.

Les confieso que no es poca la emoción de dirigirme, por primera vez y en una oportunidad tan especial para mí, a todos los Jefes de Estado y de Gobierno, Presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, Ministro e invitados Especiales y demás autoridades que hoy nos honran con su presencia. S. M. el Rey, de corazón, está muy agradecido por todas las muestras de apoyo y de cariño que ha recibido de ustedes y de tantas personas de dentro y fuera de España tras su reciente intervención quirúrgica, y me encarga que en su nombre y en el de S. M. la Reina les salude con gran afecto y les desee el mayoréxito para la Cumbre.

Creo que esta noche tenemos motivos de satisfacción y de esperanza al comprobar el camino recorrido. En poco más de una década, y por medio de estas Cumbres que se inauguraron en Río de Janeiro, se han ido sentando las bases de una relación amplia y diversificada entre dos grandes regiones. Dos regiones ligadas por lazos históricos, culturales y humanos que, no sólo suman mil millones de habitantes y una cuarta parte de los países de la Tierra, sino que están unidas por valores y principios compartidos, como recordó S. M. el Rey hace -exactamente- ocho años en la segunda edición de esta Cumbre.

Nuestra relación birregional, que nos ilusiona ver crecer, es el resultado de muchos y grandes esfuerzos de ambas Partes desde hace varios decenios. Unos esfuerzos a los que España ha contribuido desde su incorporación a las Comunidades Europeas, pronto hará veinticinco años, aportando junto a Portugal un gran bagaje de vínculos muy estrechos acumulados con América a lo largo de los siglos. Aspirábamos -junto a nuestros socios europeos- a que, por peso e importancia, la región latinoamericana y caribeña se articulara también como una prioridad irrenunciable para la Unión.

Hoy debemos subrayar y reconocer la contribución de los Estados Miembros y de las instituciones europeas, así como de los Gobiernos latinoamericanos y caribeños, a la creación y el desarrollo de esta Asociación Estratégica Birregional que nos convoca y que goza de excelente salud.

Por parte europea, se ha trabajado con ilusión y esfuerzo en muchos temas desde fines de la década de los ochenta: implicándose con determinación, por ejemplo, en la negociación de paz centroamericana, en la promoción de la democracia y en programas ambiciosos de cooperación, o en el apoyo a los procesos de integración regional. También se extendieron los esfuerzos europeos a la concesión de un marco comercial preferencial para los países afectados por la producción y el tráfico de drogas, o al apoyo del Banco Europeo de Inversiones.

A partir de los años noventa se lograría una ampliación de la red de Acuerdos de Cooperación con los países de la región, con la aspiración de convertirlos en Acuerdos de Asociación de contenido político, comercial y de cooperación. El mayor hito en este proceso se alcanzaría en 1999 con el lanzamiento de nuestra Asociación Estratégica Birregional y la consiguiente formalización de estas Cumbres bienales que hasta ahora se han celebrado en Río de Janeiro, Madrid, Guadalajara, Viena y Lima.

Señoras y Señores,

Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, la UE ha adoptado una nueva construcción institucional que abarca también su dimensión exterior y que deberá redundar a favor de las relaciones entre nuestras dos regiones.

De este modo, los primeros meses de este año 2010 han sido escenario de una intensa actividad preparatoria. Los resultados de muchos días de trabajo serán presentados mañana al término de la VI Cumbre.

La Declaración de Madrid aspira a incluir consensos básicos y deberá permitirnos abordar conjuntamente asuntos como la innovación y la tecnología, así como continuar nuestros esfuerzos en desarrollo sostenible e inclusión social, asuntos todos ellos dominantes en la actual agenda internacional. Asimismo, el Plan de Acción nos detallará instrumentos y mecanismos para ponerlos en práctica.

Por su parte, las Cumbres subregionales con el Caribe, Centroamérica, Comunidad Andina y Mercosur, así como con México y Chile, que se celebran en el contexto de esta Sexta edición, permiten abordar nuevas posibilidades concretas de cooperación y también son objeto -me consta- de un trabajo minucioso y esforzado.

Europa y América Latina y el Caribe se sienten cada vez más cercanas y entrelazadas. Por ello, esta noche no podemos dejar de dedicar un recuerdo lleno de emoción y de compromiso a todas las víctimas de los desastres naturales padecidos a lo largo delúltimo año en aquella parte tan extensa del mundo cuyos dirigentes hoy nos acompañan. Me refiero particularmente a los terremotos de Haití y Chile. A este respecto, nos alegra saber que la Cumbre de mañana dedicará una atención especial al esfuerzo conjunto euro-latinoamericano y caribeño con Haití.

Señoras y Señores,

Los resultados cosechados hasta ahora no nos deben, sin embargo, frenar en nuestra aspiración y ambición de imprimir un mayor alcance y solidez a nuestras relaciones.

Pertenecemos a dos regiones conscientes de que coordinando más nuestros esfuerzos y voluntades, dentro de esa diversidad tan rica de que gozamos, afrontaremos mucho mejor los retos del presente y del porvenir. La UE y América Latina y el Caribe aspiran, por ello, a seguir explorando todas las vías para reforzar vínculos, así como para acordar posiciones en los grandes asuntos de la agenda internacional.

Nuestras regiones se necesitan mutuamente y buscan concertarse para superar los desafíos económicos, sociales, de seguridad o medioambientales a los que se enfrenta el mundo, así como para servir al progreso y bienestar de nuestros pueblos con soluciones basadas en el entendimiento.

Fiel a ese espíritu común que nos anima, España se compromete -como lo ha hecho desde su ingreso en las instituciones europeas, y durante este semestre de Presidencia rotatoria- a seguir aportando lo mejor de sí misma a los esfuerzos de la UE para que la relación euro-latinoamericana y caribeña sea cada vez más sólida y fructífera.

Creemos en el futuro de América Latina y del Caribe que, con su potencial humano, peso cultural, recursos y progresivo avance económico y social, así como con su mayor integración regional, podrá ir ocupando, cada vez más, posiciones como actor global.

Creemos en su fuerza emergente y también en un futuro de creciente cooperación entre nuestras regiones. Es más, estamos convencidos de que en estos momentos de cambios acelerados, de crisis y redefinición de reglas, el trabajo conjunto de europeos, latinoamericanos y caribeños puede suponer un gran aporte a la construcción de un mundo más estable, próspero y justo.

Con esa convicción, permítanme que levante mi copa para brindar por la ventura personal de Sus Excelencias, por eléxito de la VI Cumbre, y por un futuro de relaciones crecientes y sólidas entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe.

Muchas gracias.

Volver a Discursos
  • Escuchar contenido
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+