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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la conmemoración del XXV Aniversario del Estatuto del Ministerio Fiscal

Madrid, 05.07.2007

N

o quiero iniciar mis palabras en este acto que hoy nos congrega sin reiterar, en nombre propio y en el de la Princesa, los más profundos sentimientos de dolor y de firme condena ante el brutal atentado terrorista en el Yemen que hace cuatro días segó la vida de siete ciudadanos españoles y ha dejado a otros seis compatriotas heridos. A ellos, y a todos los familiares y amigos, dedicamos nuestro afecto y cariño.

La conmemoración del Vigésimo Quinto Aniversario del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, que hoy tengo el honor y la satisfacción de presidir, me ofrece la grata oportunidad de transmitir nuestra felicitación más sincera y llena de gratitud a los miembros, que lo son hoy o lo han sido en algún momento en estos 25 años. Una Institución que constituye uno de los pilares básicos de nuestro Estado de Derecho.

Agradezco al Fiscal General del Estado sus palabras y su convocatoria para celebrar esta efeméride, que nos permite, además, la oportunidad de reunirnos con el Consejo Fiscal, con la Junta de Fiscales de Sala, con los Fiscales Jefes de los Tribunales Superiores de Justicia y con todos los ilustres invitados que nos acompañan esta mañana, a los cuales saludo con gran afecto.

Se cumplen 25 años de vigencia de un texto que ha servido de marco jurídico para el funcionamiento del Ministerio Fiscal a lo largo de este tiempo; algo que consideramos un hito extraordinariamente relevante para el Ministerio Público, para la Justicia española y para todos los españoles.

En efecto, el Estatuto inició su andadura cuando apenas habían transcurrido tres años de la entrada en vigor de nuestra Carta Magna

Una Constitución integradora, fruto de la voluntad de acuerdo nunca antes logrado con tal amplitud y profundidad entre los españoles.

Un marco jurídico y político que nos ha aportado el más largo período de paz y prosperidad en libertad de nuestra Historia, y que ha sido determinante para la transformación y modernización de España.

Este acto de recuerdo y reafirmación, se suma al conjunto de aquellos que contribuyen a subrayar el éxito que para España ha supuesto el régimen de libertades, instaurado por nuestra norma fundamental, cuyo artículo 124 dibuja ya las grandes líneas que configuran el Ministerio Fiscal, en prueba inequívoca del máximo rango de que dispone esta Institución.

El Ministerio Fiscal ocupa una cualificada posición en nuestro edificio constitucional, que obliga al conjunto de poderes y órganos que integran nuestro Estado, a preservar y reforzar su imparcialidad, autoridad y operatividad, al tiempo que exige también a los Fiscales mantener y generar, con su recta actuación, la auctoritas que requiere el ejercicio de su alta responsabilidad.

Conozco y aprecio profundamente la sobresaliente tarea que los Fiscales habéis logrado desempeñar a lo largo de este cuarto de siglo, al servicio de España.

Vuestra vocación profesional se encuentra indisolublemente vinculada a la altura y solidez de vuestra preparación jurídica, evidenciada no sólo en las exigentes pruebas de acceso a la Carrera, sino en la permanente actualización de vuestro conocimiento del Derecho.

Unos rasgos que potencian vuestro trabajo abnegado, prudencia y dedicación, que sitúan nuestra Carrera Fiscal entre las mejor cualificadas del mundo y que os permiten ejercitar con éxito las trascendentales funciones que la Constitución os atribuye, como habéis demostrado durante estos veinticinco años de vigencia de vuestro Estatuto.

En los complejos asuntos, de tan diversa naturaleza, que a diario se os encomiendan en toda España, es vuestro desvelo promover eficazmente la acción de la Justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la Ley, así como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social.

Los Fiscales estáis, pues, en la primera línea de apoyo a nuestro ordenamiento y al Estado de Derecho, haciendo frente, con la Ley y desde la Ley, a situaciones comprometidas, difíciles y en ocasiones de gran dureza.

Por todo ello, y como Heredero de la Corona, en este aniversario deseo reconocer el buen hacer y el bien ganado prestigio de los valiosos profesionales que componen la Carrera Fiscal. Hombres y mujeres cuya competencia y espíritu de servicio he tenido ocasión de conocer y admirar personalmente en los últimos años.

Deseo también rendir mi especial homenaje de admiración y mi emocionado recuerdo a los Fiscales que han perdido su vida en defensa de los derechos de los españoles. En nombre de la sociedad española es de justicia expresar el reconocimiento del que son legítimos acreedores, en la seguridad de que su ejemplo y su memoria siempre permanecerán entre nosotros.

Reitero mi enhorabuena y apoyo a todos los Fiscales en este feliz aniversario. Bien sabéis que tenéis mi respaldo y mi afecto en vuestra eficaz e imprescindible actuación, esencial para hacer valer los valores constitucionales, para la defensa y respeto de nuestro ordenamiento jurídico y para nuestra convivencia en democracia.

Muchas gracias.

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