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Palabras de Su Majestad el Rey con motivo de la clausura de la Cuarta edición del Foro Hispano-Alemán

Palacio de Bellevue(Berlín), 06.02.2007

S

eñor Presidente Federal,

Me alegra profundamente volver a esta gran capital de Alemania, a esta gran capital europea, que es Berlín. Un Berlín, ciudad de la libertad, que visité como Rey por primera vez hace poco más de veinte años y a la que regresé diez años más tarde, convertida en capital de la unidad alemana.

Un Berlín, renovado y dinámico, que hoy nos acoge cuando Alemania asume la Presidencia de la Unión Europea.

Como españoles, que sentimos particular afecto y admiración por Alemania y que celebramos con especial emoción su reunificación, nos llena de alegría comprobar ese feliz recorrido vivido por Berlín.

Mucho os agradezco, Señor Presidente, tan amables palabras hacia España y hacia el papel de la Monarquía parlamentaria que encarno.

Vuestra generosa y cordial hospitalidad, al querer acoger hoy en el Palacio de Bellevue la clausura de la Cuarta edición del Foro Hispano-Alemán, es fiel reflejo de Vuestra amistad hacia España y de la importancia que Alemania otorga a sus relaciones bilaterales con España.

Este Foro, cuya última edición en Madrid tuvimos la satisfacción de inaugurar conjuntamente, representa un valioso instrumento para fomentar la profunda amistad hispano-alemana.

Permite a nuestras sociedades civiles contrastar opiniones, ampliar y estrechar la densa red de intereses, intercambios y contactos, que nos definen como grandes Naciones amigas.

Dos socios y aliados, ligados por la Historia y la cultura, que comparten unos mismos valores y apuestan por Europa. En el plano político, Alemania y España registran tres décadas de muy intenso diálogo y cooperación. No en vano, Alemania fue para España un firme valedor de su incorporación al proceso de integración europea, y el primer país europeo con el que, desde 1983, celebramos anualmente Cumbres Bilaterales.

Esta estrecha relación abarca todos los sectores de nuestras sociedades.

Nuestras economías se encuentran altamente interrelacionadas a través del comercio y de la inversión, de los flujos turísticos y de los mercados financieros.

Alemania es nuestro segundo socio comercial, además de un importante inversor en España.

En estos últimos tiempos, también España ha intensificado su presencia empresarial y sus inversiones directas en Vuestro país.

Nuestras relaciones económicas han vivido un enorme salto cuantitativo en el seno del Mercado Único Europeo, al tiempo que presentan una nueva dimensión cualitativa, como economías que forman parte de la zona Euro.

También compartimos objetivos en múltiples ámbitos: nuestra voluntad por favorecer las relaciones económicas internacionales, el apoyo a las energías renovables, o la apuesta por la I+D+i y el desarrollo sostenible.

Mantenemos, asimismo, un denso intercambio cultural y educativo, con un notable incremento del interés por la lengua y la cultura españolas en Alemania.

España se ha convertido en el primer destino de los estudiantes Erasmus alemanes, y Alemania está a punto de convertirse en el tercer país receptor de estudiantes Erasmus españoles.

En otros muchos sectores crece, de igual modo, la cooperación y el flujo de intercambios, ya sea entre profesionales y creadores, o entre profesores e investigadores alemanes y españoles.

En el plano internacional, tampoco podemos olvidar la trascendencia de nuestra concertación en las Naciones Unidas, la Alianza Atlántica o la OSCE, cuya Presidencia hemos asumido este año.

Iberoamérica, tan ligada a Europa al otro lado del Atlántico, por su dimensión esencial para España y tradicional interés para Alemania -del que dan testimonio las ?Ibero-Amerika Vereine? nacidas hace más de un siglo-, merece una atención preferente de nuestros dos países. No sólo en lo bilateral, sino también en lo que atañe a sus vínculos con la Unión Europea.

El Mediterráneo es otra región primordial para España, hacia la que Alemania ha demostrado especial sensibilidad, por la evidente relevancia que tiene la estabilidad, prosperidad y seguridad en la región para los países ribereños y también para el conjunto de Europa.

Desde estas realidades y percepciones comunes, esta edición del Foro Hispano-Alemán se ha centrado en temas de particular interés.

En primer lugar, el modelo social para Europa, incluida la problemática de la integración social de la inmigración. En segundo lugar, la futura dimensión de la Unión Europea, en un momento en el que ya dispone de veintisiete Estados Miembros. En tercer lugar, la ?Estrategia de Lisboa?, para actualizar, dinamizar y hacer más competitivo el potencial económico y social de la Unión, favoreciendo la innovación y protegiendo, al tiempo, el entorno natural.

Por último, se han debatido los retos y oportunidades que Europa tiene en materia de energía.

Cuatro temas que, planteados ahora en Berlín, presentan el interés añadido de permitir un mejor conocimiento de las prioridades de la Presidencia de la Unión Europea, que Alemania tiene encomendada y para la que cuenta con nuestro leal apoyo.

Un semestre de gran importancia para la Unión y para nuestros dos países, partiendo de nuestro común afán por impulsar la construcción europea, que nos ha permitido superar la división del Continente, y transformarlo en área de paz, libertad, seguridad, prosperidad y solidaridad.

Hoy, a comienzos del siglo XXI, dichos logros están plenamente asentados, aunque nunca puedan darse por sobreentendidos.

Los ciudadanos de la Unión debemos tomar plena conciencia de cómo hemos logrado llegar hasta aquí, para contribuir juntos, con la debida eficacia, a reforzar nuestros logros y a resolver los nuevos desafíos: desde la lucha contra el terrorismo, hasta la inmigración ilegal, los problemas del suministro energético o del cambio climático. Y Alemania y España coinciden en que, para ello, debemos profundizar en la integración europea.

Una profundización que requiere la contribución positiva de todos, pues, como reza el lema de la Presidencia alemana de la Unión Europea, ?Europa gelingt gemeinsam?, ?Europa se logra unidos?.

Entre los hitos principales de este semestre, coincido con Vuestra Excelencia en destacar la celebración del Cincuenta Aniversario de la firma de los Tratados de Roma, el 25 de marzo de 1957.

Una oportunidad para recapitular los logros de la integración europea, para subrayar los valores que nos unen como europeos y para determinar los retos que encierra el futuro.

Señor Presidente Federal,

Uno de los pensamientos que Goethe solía reiterar era que ?lo que heredaste de tus padres, conquístalo para poseerlo?.

Alemania y España, que disfrutan de una espléndida herencia de amistad y entendimiento bilateral, saben que, en su común empeño, no sólo contribuyen a reforzar su amistad, sino también la construcción europea.

Y, para ello, nada mejor que esta reunión en Berlín, ciudad símbolo del éxito depositado en grandes esperanzas e ilusiones.

De ahí que la labor de este Foro merezca mi más pleno apoyo y felicitación. Una felicitación que hago extensiva a sus Copresidentes, a la ?Fundación Rafael del Pino? y a la ?Fundación Würth?, así como a las demás entidades patrocinadoras.

Permítame, Señor Presidente, concluir mis palabras agradeciéndole su afectuoso recibimiento y levantando mi copa por la gran Nación alemana, por Vuestra Excelencia, y por la profunda amistad que une a Alemania y España.

Muchas gracias. Vielen Dank!

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