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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el Desayuno de Trabajo en el Keidanren

Tokio, 25.03.1998

S

eñores Ministros:Señoras y Señores:

Celebro tener esta ocasión de reunirme con ustedes antes de finalizar mi visita a Japón.

Las más de 120 asociaciones y 1000 empresas que representan hacen de ustedes una asociación especialmente distinguida, como representante de un espíritu que tanto admiramos, por el lugar que ocupa en la historia de Japón y en el panorama de las relaciones económicas internacionales.

Por tanto, me alegra poderles decir que les considero como el auditorio singularmente adecuado para trasmitir el interés prioritario de España hacia su país, y nuestro deseo de impulsar nuestras relaciones mutuas.

A este propósito responde el "mes de España en Japón".  He tenido la satisfacción de inaugurar el Seminario Japón-España, que aspira a lograr un mejor conocimiento y comprensión entre nuestros hombres de negocios, y sobre todo entre nuestras culturas con sus realizaciones y sus aspiraciones.

He tenido, además, la suerte de abrir la primera Expoconsumo española que se celebra en el mundo, y en la que el Gobierno y las empresas españolas quieren mostrar las posibilidades de nuestros productos, muchos de los cuales han alcanzado un gran renombre en el mundo por su calidad y atractivo, y que aquí sólo se conocen parcialmente.

Confío en que esta muestra, a la que hemos dedicado el gran esfuerzo que indudablemente Japón merece, haya conseguido su objetivo, que no es otro que el de darles a conocer la imagen de una España moderna y cada vez más activa en su proyección exterior.

Nos acercamos a ustedes como un país que ha logrado consolidar una posición excelente dentro de una potencia económica y comercial como la Unión Europea, con sus 370 millones de ciudadanos y un producto interior bruto un 15% más importante que el de los Estados Unidos.

El crecimiento de nuestra economía, que ha sido del 3'7% en 1997, junto con una baja inflación del 2% y unas saneadas cuentas públicas nos han permitido clasificarnos sin discusión para la entrada en la Unión Monetaria.

Paralelamente, y rompiendo una tendencia secular de aislamiento, hemos salido al encuentro de los mercados internacionales, no solamente del europeo, que ya es para nosotros mercado interior, sino muy especialmente del latinoamericano.

Sentimos la satisfacción de haber coadyuvado al afianzamiento del desarrollo y prosperidad de aquel continente, con la presencia de nuestras grandes empresas y luego con las pequeñas y medianas, y con las inversiones que realizamos cuando otros países le daban la espalda.

Los resultados de esta colaboración nos avalan como socio comercial. Por ello, estoy seguro de que ustedes son ya conscientes de las ventajas de escoger la opción española de cara al mercado interamericanos, como lo somos nosotros de las ventajas de Japón como socio en las actividades comerciales y financieras españolas en Asia.

Estos días se habla mucho de la crisis económica en el área geográfica asiática. Efectivamente, sus economías, que han tenido un alto crecimiento en las últimas décadas, precisan una readaptación que les permita superar la coyuntura en que se hallan y seguir mostrando al mundo su capacidad y creatividad. España y los empresarios españoles están seguros de que estos problemas se resolverán con la claridad y energía necesarios.

Como he señalado antes, la Administración y las empresas españolas esperan, con el esfuerzo desplegado a lo largo de estas semanas, haber contribuido a consolidar en Japón nuestra imagen de país competitivo y, en un sentido más amplio, a fortalecer el conocimiento mutuo de nuestras sociedades.

Somos conscientes de que es un objetivo que requiere tiempo pero también de que, en el terreno empresarial, la labor que puede desarrollar una organización como Keidanren y las empresas que la forman, es fundamental para conseguirlo. Su prestigio y su influencia en toda la sociedad japonesa son valores seguros para ayudar a transmitir la realidad de la España actual.

Confiamos en ello como también confiamos en Japón y en su capacidad como gran potencia económica en un mundo cada vez más abierto e interdependiente.

Muchas gracias.

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