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Palabras de S.M. la Reina en el acto de entrega de la III edición de los Premios "Grupo Correo de Comunicación" 1998

Madrid, 14.10.1998

Agradezco la oportunidad que me brinda el Grupo Correo de aproximarme al mundo de la investigación y la cultura, en este acto de merecido homenaje a dos ilustres investigadores: la insigne bioquímica Margarita Salas, presidenta del Instituto de España y miembro de la Real Academia de Ciencias, y su esposo, Eladio Viñuela, uno de nuestros más galardonados y reconocidos científicos, también en el campo de la bioquímica. Al no podernos acompañar hoy, le envío un saludo muy afectuoso.

Una de las funciones esenciales de la Corona es la de impulsar el logro de la excelencia en la sociedad, de forma que ésta se vea arrastrada por la influencia de los mejores, de quienes son capaces de ejercer un liderazgo moral y un magisterio científico o cultural.

En consecuencia, se adhiere gustosa a cuantas iniciativas tengan por objeto servir de estímulo a quienes desempeñan un papel relevante en el mundo intelectual. Un mundo que si en ocasiones puede ser escasamente remunerador y gratificante también obtiene  con frecuencia el reconocimiento que merece.

Por fortuna, la ciencia y la investigación se han potenciado extraordinariamente en España en los últimos años. Nuestros investigadores ya no tienen, generalmente, que ir a desarrollar sus capacidades al extranjero, y los que estaban fuera encuentran condiciones para regresar.

Una de las funciones esenciales de la Corona es la de impulsar el logro de la excelencia en la sociedad, de forma que ésta se vea arrastrada por la influencia de los mejores, de quienes son capaces de ejercer un liderazgo moral y un magisterio científico o cultural.

Hay en España, cada vez más, instituciones adecuadas para la investigación, tanto pura como aplicada. La tarea de estimular estas iniciativas, de arropar desde la ciudadanía y desde las instituciones del Estado este empeño es inagotable, y requiere todas las contribuciones posibles.

Por ello, quiero expresar mi sincero reconocimiento al Grupo Correo de comunicación, que creó hace tres años el premio que lleva su nombre. Si siempre es necesario que las empresas ejerzan un destacado papel social, porque a la colectividad sirven y de ella se benefician, las empresas de comunicación, especialmente, deben lograr una verdadera identificación con el cuerpo social.

Al gestionar una de las principales libertades, la de expresión, y al influir tan decisivamente en la opinión pública, tienen la obligación de comprometerse estrechamente con los proyectos de interés general y de ponerse a la cabeza de las preocupaciones sociales.

Finalmente, no me queda más que felicitar a los premiados, Margarita Salas y Eladio Viñuela, que son un ejemplo de dedicación y de solvencia profesional para todos nosotros, y que, tanto en el mundo académico como en el científico, deben ser un modelo para quienes aspiran a desarrollar una carrera intelectual.

Deseo que este premio, que reconoce con justicia merecimientos indudables, multiplique el benéfico ejemplo que ustedes dan a las nuevas generaciones, que han de tomar un día nuestro relevo.

Gracias a todos.

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