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Palabras de Su ALteza Real el Principe de Asturias en el I Forum Iberoamericano sobre Innovación, Propiedad, Industrial e Intelectual y Desarrollo

Madrid, 29.03.2000

A

gradezco a los organizadores de este?Primer Forum Iberoamericano sobre Innovación, Propiedad Industrial e Intelectual y Desarrollo? la oportunidad que me dan de dirigirme a sus participantes, entre los que reconozco, junto con ciudadanos españoles e hispanoamericanos, una importante presencia de representantes de la lengua portuguesa, tanto de Portugal como de Brasil.

Les confieso que me produce siempre un enorme agrado participar en cualquier actividad o iniciativa que esté relacionada con Iberoamérica; y más si cabe si se refiere a un tema tan vinculado a su futuro como es la Innovación. Ligar estos dos conceptos con inteligencia, pasión y realismo?que seguro no les faltará- será clave para proyectar y reforzar esta comunidad de naciones, y así adquirir un mayor peso específico, tener una voz más influyente en los foros mundiales, y aportar nuestra idiosincrasia cultural a la nueva?Aldea Global? sin que ello nos lleve a perder la riqueza pluricultural que nos identifica.

El tema de este Foro se ha convertido en un asunto crucial en la época en que nos ha tocado vivir. La aceleración del proceso tecnológico, los continuos avances en el campo de la comunicación y la información y la necesidad de asegurar un sistema jurídico que dé el marco adecuado y proteja la propiedad industrial e intelectual son asuntos de primera magnitud que han pasado de constituir tema de estudio de los especialistas a acercarse a las preocupaciones del hombre de la calle, cada vez más inmerso voluntaria o involuntariamente en este proceso de globalización.

Debemos felicitar a los organizadores por poner en marcha este I Forum, y además, junto a los ponentes, por asegurar el éxito de esta convocatoria. Creo que ha sido muy acertada la selección de una serie de mesas redondas que abarcan puntos tan interesantes como el de la propiedad industrial como factor del desarrollo económico, la utilización de las lenguas española y portuguesa en ese proceso, o la protección de este tipo de propiedad en el marco de los acuerdos regionales existentes principalmente en Iberoamérica.

Estudiar, debatir y sacar conclusiones sobre dichos temas es la tarea que este Foro abordará desde esta noche, en el Palacio Municipal de Congresos, y desarrollará en días sucesivos en el marco particularmente idóneo y acogedor de la Casa de América de Madrid.

En mis distintos viajes a países iberoamericanos he tenido ocasión de comprobar los importantes lazos que en el campo de la industria, del desarrollo y de la innovación tecnológica se han creado entre España y la gran mayoría de esos países. Nuestro desarrollo en las últimas dos décadas bajo un régimen democrático de libertades, nos ha permitido una mayor capacidad para, entre otras cosas, comprometernos firmemente en el desarrollo de nuestros hermanos americanos. Hoy sigue muy vivo ese compromiso pero en el nuevo escenario los lazos se intensifican, solo que ahora también en ambas direcciones.

Si ya en el siglo XVIII y a principios del XIX, los viajeros europeos a la América hispana, como Humboldt, se sorprendían del desarrollo de las matemáticas, la química, la mineralogía y la botánica en las universidades y escuelas del continente americano, el del siglo XXI podrá también sorprenderse del avance que se ha producido en los nuevos campos tecnológicos e informáticos en diversos puntos del continente americano. Hay una consecuencia de todo esto que quisiera resaltar. Los participantes en este Foro sin duda son conscientes de que afrontamos un desafío y una empresa común: impulsar el uso del español y del portugués, como idiomas hablados por cientos de millones de personas, en el nuevo marco creado por la globalización.

Es evidente que partimos de una situación de clara desventaja; pero existen claros indicios de que tanto los estudiosos de la lengua como los empresarios de los medios de comunicación están recogiendo este reto. Ejemplo de ello son los acuerdos de la Real Academia Española de la Lengua y de sus academias hermanas iberoamericanas para crear procedimientos de difusión y consulta a través del acceso a Internet, o la divulgación de la lengua por medios audiovisuales.

La preparación de un segundo Congreso Internacional de la Lengua española, que se celebrará en Valladolid en el año 2001, según la información ya disponible, se orientará también a estudiar la proyección económica y la relación con las nuevas tecnologías de nuestra lengua.

Pero hay además otros aspectos muy importantes: para que nuestro papel en ese futuro sea prometedor es preciso conocer el nuevo marco en el que nos movemos, y ser capaces de utilizar la innovación, las nuevas tecnologías y el capital humano de nuestros pueblos, rentabilizándolos a través de la propiedad industrial y la propiedad intelectual.

Ese nuevo marco se caracteriza, ya lo sabemos bien, por ser un entorno cada vez más abierto y globalizado, por la aceleración del progreso tecnológico que hace que en las economías más avanzadas, el capital intangible - tecnología, recursos humanos y organización - haya superado ya el valor del capital físico. Todo ello claramente nos ofrece oportunidades, pero también entraña riesgos y plantea retos, porque hace necesario un cambio de actitudes para adaptar la naturaleza de la producción y los productos. También se hace urgente el desarrollo de códigos de conducta para mayor ética profesional, mecanismos de responsabilidad y seguridad en el tráfico para que todos podamos disfrutar y competir en la sociedad de la información y el Mercado global.

En el campo de la oferta, la globalización obliga a aprovechar las nuevas tecnologías para abaratar costes, y a imaginar fórmulas de competencia ajenas al precio, buscando la diferenciación del producto mediante la innovación. En el campo de la demanda, el nuevo marco global obliga a integrar bienes y servicios, de manera que el productor, para poder ofrecer su producto principal, ha de completarlo con servicios de financiación, de transporte, de mantenimiento, o de personalización.

El capital humano de España, Portugal e Iberoamérica va a ser clave en este proceso, porque los países que más progresen no serán los que dispongan de mayores recursos naturales, energéticos o financieros, sino aquéllos que sean capaces de aportar hombres y mujeres formados y dispuestos para adaptarse al entorno cambiante que el futuro nos acerca. Me gusta pensar que la flexibilidad, adaptabilidad y dinamismo que nos caracteriza nos puede proporcionar una ventaja comparativa y, quizás sobre todo, por la fuerza de nuestra cultura.

Por otro lado, dar alas a la innovación implica promover inversiones en investigación y desarrollo, la conocida?I+D?, a la que hoy debe añadirse otra nueva?I?, la de la innovación.

Pero es preciso, sobre todo, que puedan recuperarse los recursos destinados a ella, y esto sólo puede hacerse a través del instrumento de la Propiedad Industrial, que permite a las empresas y a las naciones rentabilizar las inversiones destinadas a investigación, desarrollo e innovación, y la difusión pública de los avances tecnológicos, a través de una base informativa sobre todos y cada uno de los sectores que sirvan de base desde la que investigar.

Para conseguir este objetivo es imprescindible disponer de literatura técnica en lengua española y portuguesa, conseguir la traducción a nuestras lenguas de los documentos técnicos de patentes, y lograr la aspiración que los hispanos hablantes tenemos de que en el sistema de la nueva patente mundial que asoma por el horizonte, sea el español lengua oficial de primer nivel.

Sé que aspiráis a que lo sea en el más importante tratado internacional para el registro supranacional de marcas, el Arreglo de Madrid, ciudad que albergó su creación en la ya lejana fecha de 1891, y que en 1989 dio cobijo también a la suscripción del Protocolo adicional del Tratado.

La rentabilidad de los intangibles antes aludidos debe venir también por la protección de la Propiedad Intelectual, sustento único de muchas industrias, como la discográfica, la audiovisual y la editorial, que son, además, vehículos del conocimiento y de las ideas.

La adecuada protección del derecho moral, parte inseparable del derecho de autor junto con su contenido económico, es esencial para que el legado cultural español y portugués desarrolle toda su potencialidad económica en el ámbito de una comunidad multicultural.

Pero, en un mundo que desdibuja las fronteras geográficas, es preciso que las cosas se hagan con la necesaria dimensión, y ésta sólo puede venirnos en el marco de la comunidad cultural iberoamericana, a través de la cooperación inteligente y activa de nuestros pueblos.

Cooperación que ha de mirar hacia el futuro, uniendo y no dividiendo, como la emprendida, en un admirable ejemplo a seguir, por la Real Academia Española de la Lengua, que ha consensuado la?Ortografía de la Lengua Española? con todas las academias iberoamericanas.

La América Latina, Hispanoamérica ¡Perdón Don Camilo!, Portugal y España, la comunidad multicultural iberoamericana, tienen el espíritu y el germen de una gran realidad y sus bases se van asentando ya con convicción y esfuerzo. Así, en el campo que hoy nos compete, debemos contribuir a su consolidación y florecimiento como referencia sería, de peso, en este mundo tan interdependiente e interconectado en que ya estamos plenamente inmersos.

Os animo a emprender animosamente la tarea de trazar, en el ámbito de vuestras respectivas especialidades, los ejes de nuestro porvenir común.

Declaro oficialmente abierto el I Forum Iberoamericano sobre Innovación, Propiedad Industrial e Intelectual y Desarrollo.

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