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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de constitución del Comité Español de Coordinación de las Acciones del Año Internacional del Voluntariado

Madrid, 20.02.2001

P

ermítanme que inicie mis palabras - que cierran esta sesión- diciendo que es para mí un verdadero honor, y también un grato deber, presidir el acto de constitución de este Comité, que hoy estrena sus funciones de coordinación de las acciones españolas en el Año Internacional del Voluntariado.

Ésta es una tarea en la que como ya saben me siento personalmente implicado. Como Heredero de la Corona sigo con especial interés las iniciativas y afanes de nuestra Sociedad (particularmente de nuestra juventud), y además Naciones Unidas me ha distinguido designándome como una de las personalidades de todo el mundo que van a animar y respaldar las celebraciones, o acciones mejor dicho, de este Año Internacional.

Por eso, agradezco muy sinceramente al Comité el ofrecimiento de su Presidencia de Honor, que por supuesto he aceptado con mucho gusto, y que entiendo como un compromiso que me vincula más de cerca, si cabe, a sus intenciones y actividades.

Desde aquí doy la bienvenida a cuantos os incorporáis a este órgano, felicitándoos por la generosidad con que habéis respondido a su llamamiento.

Representáis en su seno a instancias tan diferentes como las Administraciones Públicas, las Organizaciones no Gubernamentales de carácter no lucrativo, el sector empresarial y los ámbitos universitario y del voluntariado. Todas ellas de naturaleza muy diversa, con sus objetivos específicos, pero vinculadas entre sí en este contexto por el denominador común de su responsabilidad social.

Cuando, hace apenas tres meses, tuve la oportunidad de asistir, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, a la Ceremonia de Apertura del Año Internacional del Voluntariado, escuché de boca de su Secretario General, Sr. Kofi Annan, cuáles son los objetivos perseguidos con la proclamación de este Año: el reconocimiento y gratitud hacia la labor de los voluntarios en todo el mundo, y la tarea de facilitar su trabajo y coordinar sus esfuerzos y los instrumentos en pro de la consolidación de este movimiento solidario.

Reconocimiento, facilitación, promoción e intercambio son también los objetivos que la norma fundacional encomienda al Comité que hoy se constituye. A través de ellos se fomenta un diálogo con la sociedad, que refuerza y da mayor eficacia a su participación y responsabilidad en la construcción de un mundo mejor.

Partimos, en este sentido, de unas bases sólidamente asentadas. Los españoles hemos venido dando cumplida muestra de nuestra generosidad y altruismo en cuantas ocasiones hemos sido convocados. Así lo demuestra el desbordante crecimiento que el movimiento voluntario ha venido experimentando en los últimos años en nuestro país, y su presencia, cada vez mayor, en los países y lugares afectados por tragedias como las que han tenido lugar recientemente en El Salvador y la India.

Somos conscientes de que el nivel de participación ciudadana en la satisfacción de las necesidades colectivas debe mantenerse e incluso incrementarse, dotando a nuestra solidaridad de una vigorosa musculatura ética, que la convierta en palanca de cambio y progreso social.

Pues la asistencia continua y sostenida a las necesidades de los más desfavorecidos, y la ayuda inmediata a las catástrofes que aquí y allá afligen a nuestros semejantes, son otros tantos capítulos de una lucha por la dignidad humana y sus valores esenciales.

Todos somos o debemos ser voluntarios de este gran proyecto: el pleno desarrollo de las personas, y de las sociedades en que viven. Tanto la nuestra como las situadas más allá de unas fronteras que, en el mundo de hoy, y más cuando se trata de solidaridad, son cada día más imperceptibles.

A estos objetivos se dirigen los afanes del voluntariado, que no son otros que los de crear y consolidar una civilización mundial basada en la igualdad de oportunidades, la justicia para todos, y el reparto del bienestar.

Para alcanzar estas metas va a ser esencial la labor de este Comité, que debe liderar dicho proceso de consolidación con imaginación y eficacia, conseguidas mediante la coordinación intersectorial, aquí tan bien representada, y con una clara convicción de la responsabilidad que a todos nos incumbe en la mejora de nuestro tejido social y de cada uno de sus miembros.

Les animo a todos a la realización de este esfuerzo conjunto y profundamente satisfactorio, que encontrará sin duda una respuesta positiva por parte de la sociedad española. Así, éste Año podrá marcar, como deseamos, la mayoría de edad del movimiento voluntario en nuestro país, en cuanto instrumento primordial de participación social y de ejercicio de una ciudadanía responsable y sensible a los problemas y sufrimientos ajenos.

Nada más Señoras y Señores, gracias a todos nuevamente por su presencia y participación en este acto constitutivo, "Nos deseo mucho éxito".

Queda constituido el Comité Español para la Coordinación de las Acciones del Año Internacional del Voluntariado.

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