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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la cena con empresarios y representantes sindicales de Madrid

Madrid(El Escorial), 07.06.2001

M

e satisface ver esta noche aquí muchas caras conocidas por actividades realizadas en España, en Madrid, pero también en el extranjero defendiendo siempre los intereses económicos de nuestro país, pero encontrarme hoy con vosotros supone, asimismo, para mí ante todo una oportunidad de conocer a algunos de los hombres y mujeres que están impulsando el desarrollo de la Comunidad de Madrid con mayor ahínco. El importante crecimiento de la economía de la región en los últimos años, y la propia mejora que Madrid ha experimentado en todos los órdenes hasta convertirse en una de las regiones más atractivas y dinámicas de Europa, no puede ser explicado sin el concurso de los empresarios que llevan años ideando nuevos proyectos, buscando las inversiones necesarias para ponerlos en pie y creando empleo que ofrecer a los ciudadanos de Madrid.

Pero este desarrollo constituye un logro que lógicamente no sería posible sin la labor de los trabajadores, verdaderos artífices de un progreso que sólo puede entenderse como obra colectiva. A ellos debemos que, en una sociedad como la madrileña, habituada al diálogo y la búsqueda de acuerdos, la vigilancia responsable de las condiciones laborales permita una actividad productiva realmente eficaz, en su sentido más amplio.

Eficacia competitiva, pero también eficacia humana. El trabajo, tanto como la iniciativa empresarial, constituye no sólo una fuente de riqueza, sino ante todo una vía de realización personal e integración social, necesario tanto para el desarrollo de su actividad como para la propia viabilidad de las empresas.

A empresarios y a sindicatos interesa que las condiciones en las que desempeñan su tarea los trabajadores sean las adecuadas, porque sólo del aprovechamiento inteligente y responsable del esfuerzo surge la competitividad, y porque a la larga no hay beneficio sin bienestar.

La economía de Madrid tiene un carácter singular. Su capital es la del Estado, y supone por sí misma un importante centro de decisiones en sectores esenciales, un destino atractivo para las inversiones extranjeras, y un semillero de oportunidades laborales y profesionales.

Pero lo importante, y lo que aquí nos reúne, es que los empresarios e instituciones de la Comunidad habéis sabido crear, con vuestro esfuerzo, una estructura regional sólida y auténtica, con un claro predominio de los servicios, una inteligente diversificación de sus establecimientos industriales, y una alta especialización y contenido tecnológico.

El carácter que define a la economía madrileña es el de un crecimiento intensivo y sostenido, y también el de un tejido productivo bien trabado e interrelacionado, con una interesante experiencia como amortiguador de las tensiones inevitables en todo proceso de expansión y renovación.

Podéis así manifestar con orgullo vuestra voluntad de situaros a la vanguardia de la realidad autonómica española, por vuestra capacidad de innovación, las inversiones en infraestructuras dotacionales, la mejora de nuestro capital humano, y el fomento de la competitividad y del dinamismo en vuestro sector exterior.

La experiencia del pasado os invita a rentabilizar las oportunidades de progreso inherentes a un escenario de cambios, asimilando sus retos y encauzando sus conflictos. Aplaudo vuestro empeño en adaptaros cada día más a una economía abierta.

Y no sólo por parte de quienes, por su tamaño y recursos, pueden afrontarla, sino también por las pequeñas y medianas empresas, que con esta actitud y los necesarios apoyos revalidan su protagonismo en el sistema productivo y su desarrollo, sin olvidarnos del comercio, que lleva adelante con valor un proceso de transformación hacia fórmulas de mayor especialización.

Quiero también destacar el compromiso de la Administración regional en este campo, y su esfuerzo continuo para fomentar iniciativas y facilitar a los agentes económicos su respaldo, mediante infraestructuras e inversiones, y promoviendo la formación continuada de los trabajadores.

Desde aquí aliento a sus responsables a continuar e intensificar este apoyo tan provechoso.

Termino reiterándoos que el crecimiento de la actividad económica tiene - como sabéis - como fin primordial el aumento del bienestar de todos. La tasa de actividad y la evolución del empleo muestran en Madrid un nivel de resultados superior a la media nacional. Pero esta Comunidad, por sus caracteres específicos, tiene sin duda mayores responsabilidades en un área tan sensible como ésta y en la actual coyuntura económica.

Me vienen a la mente, entre otros temas, los relativos a la promoción profesional de las mujeres, la formación profesional, la incorporación de los discapacitados, la inserción de los emigrantes y la seguridad laboral. Estoy seguro de que se os ocurrirán otros tantos.

Pero sobre todo, lo que quiero deciros es que confío en vosotros. Sé que los empresarios que os congregáis esta noche sois los adecuados para avanzar en esta tarea, y que contáis con los trabajadores madrileños y sus representantes sindicales para llevarla juntos a buen término.

Os adelanto mi apoyo en vuestro empeño de hacer una Comunidad de Madrid mejor y más próspera para todos cuantos aquí residimos.

Muchas gracias.

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