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Palabras de Su Majestad el Rey en la presentación del Informe de COTEC

Complejo Duques de Pastrana. Madrid , 22.05.2018

B​ienvenidos una vez más a una de nuestras grandes citas de COTEC, la presentación de nuestro informe anual. Y gracias, gracias por acudir, por interesaros, por compartir nuestra preocupación, nuestra motivación y, también, por supuesto, nuestra confianza y nuestra esperanza en esta gran iniciativa que hoy nos reúne. Tenemos objetivos ambiciosos y proyectos muy atractivos; no somos conformistas y creemos firmemente que vale la pena el esfuerzo que requieren. España lo merece y lo necesita.

Empiezo con una felicitación. Se lo han trabajado muchísimo, le han puesto mucha ilusión, mucha imaginación y el resultado, como podéis comprobar, es magnífico. Muchas felicidades, Cristina, Jorge, y sobre todo, si me lo permitís, a todo vuestro (y nuestro) equipo de la Fundación, y a los diseñadores del Informe, por haberse superado un año más en la tarea de predicar la innovación con el ejemplo. El libro que nos habéis presentado verdaderamente ilumina la innovación en fondo y forma, por dentro y por fuera.

Sé que todos andamos siempre mal de tiempo, con prisas y mil tareas por hacer; pero, sinceramente, merece la pena que, además venir hoy aquí y escuchar, le dediquemos un tiempo al informe; para saber y entender algo más sobre el estado de las cosas en innovación y sobre lo que todos podemos hacer para mejorar.

Hoy me gustaría, por unos minutos, que intentásemos mirar por encima de lo inmediato y lo particular para tratar de pensar juntos en las transformaciones a gran escala y a largo plazo en las que estamos ya inmersos, en un momento de cambio tan acelerado como el que vivimos.

Transformaciones que pueden conducirnos a escenarios más prósperos y justos, pero que requieren participación, estrategia y liderazgo. No me refiero a esos cambios que suceden de manera espontánea y aleatoria, sino de aquellos otros que se deben a la planificación y se basan en el conocimiento. A este tipo de cambio es al que llamamos innovación. A su estudio y promoción se consagra la actividad de la Fundación COTEC desde principios de la década de 1990.

En su nueva etapa COTEC ha dado un importante giro en su actividad y se ha aplicado sus propias recomendaciones innovando en sus procesos y productos para cumplir mejor su misión. Y lo ha hecho hasta el punto de redefinir su objeto de estudio, ampliando su tradicional foco en la tecnología y las empresas a otros ámbitos.

En COTEC hemos definido la innovación como “todo cambio basado en el conocimiento que genera valor”: Todo cambio, no solo tecnológico, basado en conocimiento, no solo científico que genera valor, no sólo económico.

Efectivamente, así entiende hoy COTEC la innovación y siempre hace énfasis en la necesidad de que los tres elementos ─cambio, conocimiento y valor─ concurran a un mismo tiempo.

Porque es cierto que, a veces, hay cambios basados en el conocimiento que no aportan valor; pueden ser fruto de muy loables esfuerzos, pero no suponen mejora alguna. Otras veces hay cambios que aportan valor, pero que surgen espontáneamente, sin reflexión ni diseño previo: es lo que ocurre con los descubrimientos y hallazgos casuales. Esto tampoco es innovación. Por último, hay valor y conocimiento que por sí solo no provoca ningún cambio: es lo que conocemos como “tradición”.

En este sentido, saber aprovechar los hallazgos casuales –sin depender de ellos- y saber preservar las tradiciones –sin limitarse a ellas- son las recomendaciones que hace COTEC respecto a estas situaciones, importantes, sin duda, para el progreso de las organizaciones y las sociedades, pero fuera del marco de estudio de la Fundación.

De ahí que COTEC haya elegido encuadrar su observación y análisis aún más. El resultado es que hoy su agenda se centra en tres grandes olas de cambio a gran escala. Se trata de tres grandes transiciones: de lo analógico a lo digital, de lo lineal a lo circular, de lo tangible a lo intangible.

El tránsito de una sociedad y economía analógicas a un mundo de relaciones y negocios eminentemente digitales ha sido profusamente abordado por COTEC mediante distintas actuaciones en el ámbito educativo, regulatorio o de cultura empresarial y administrativa.

Respecto a la transformación del modelo de producción lineal, que conduce progresivamente a una economía circular, la labor de la Fundación, tanto en el plano de diseño de políticas como en el divulgativo, ha sido pionera en España y en los países de nuestro entorno geográfico y cultural.

me gustaría que intentásemos mirar por encima de lo inmediato y lo particular para tratar de pensar juntos en las transformaciones a gran escala y a largo plazo en las que estamos ya inmersos, en un momento de cambio tan acelerado como el que vivimos. Transformaciones que pueden conducirnos a escenarios más prósperos y justos, pero que requieren participación, estrategia y liderazgo

Por último, COTEC ha trabajado –y sigue trabajando- intensamente en el desarrollo de herramientas que permitan visualizar y medir la tercera de las transiciones mencionadas. La que sitúa a los activos intangibles (el talento, la estrategia, la reputación o la propia innovación) como motor principal de las economías avanzadas y, consecuentemente, como prioridad para la inversión.  En particular, la Fundación se ha esforzado en colocar este asunto en la agenda del sector financiero de nuestro país.

COTEC ha puesto su foco de actuación en tres fenómenos que llevan implícitas sus respectivos objetivos y aspiraciones:

•Una economía digital: sin distancias, sin papeles y sin barreras.
•Una economía circular: sin residuos, redundancias e ineficiencias. 
•Una economía intangible: sin sesgos, velos, ni prejuicios, en la que vale más lo que más importa.

Pero aproximarse a estas tres metas no será fácil ni inmediato: implica reformar las estructuras, procesos y reglas que configuran el mundo que hoy conocemos. Y en este punto, insisto en la necesidad de participación, estrategia y liderazgo para avanzar en la dirección correcta.

El Informe COTEC que hoy se presenta contiene tres reflexiones en formato vídeo acerca de estos tres escenarios, reflexiones planteadas por tres expertas de la red de Los 100 de COTEC: Nerea Luis Mingueza, Teresa Ribera y Daria Tataj.

Incluye una cuarta visión −a cargo de Luz Rodríguez, otra experta de Los 100− acerca del principal reto socioeconómico que se deriva de este nuevo escenario: el futuro del empleo en ese mundo digital, circular e intangible al que aspiramos.

No me refiero a las perspectivas de empleo para nuestra economía en el cortísimo plazo, que son relativamente predecibles y, de seguir la tendencia de los últimos años, positivas.

Me refiero a los profundos cambios que muy probablemente enfrentará el mercado laboral en el medio plazo como consecuencia −entre otros factores− de las transiciones que COTEC está estudiando y que invitan a construir un consenso sobre la cantidad, la calidad y la naturaleza del empleo que queremos para las próximas generaciones.

El futuro del empleo fue precisamente el tema central de la cumbre de COTEC Europa celebrada en Mafra, Portugal, el pasado mes de febrero, como parte de un programa de trabajo compartido por las tres organizaciones COTEC de España, de Portugal e Italia.

En particular, COTEC España lideró durante la reunión el debate sobre la educación que necesitamos para una sociedad y un empleo más humanos en un contexto cada vez más tecnológico, así como la necesidad de conectar saberes −artes y ciencias, ética y política, filosofía e ingeniería− precisamente para poder comprender y afrontar mejor los cambios en los que estamos inmersos.

En Mafra quedó claro que si como individuos seguimos superando a las máquinas en muchos aspectos, todavía es mayor la diferencia cuando actuamos como una inteligencia colectiva, como una comunidad. De ahí que sea tan importante reforzar todos los aspectos de la educación que faciliten la cooperación: capacidad de negociación, trabajo en equipo o liderazgo, por supuesto; pero, por encima de todo, la empatía.

En un mundo donde cada vez tienen más presencia los robots y algoritmos, nuestro cerebro juega con la ventaja de contar con ese “simulador” que nos permite ponernos en el lugar de otro ser humano y hacernos una idea de lo que piensa y siente: la empatía.

Empatía que no solo será esencial para desarrollarnos como individuos y para construir equipos que cooperen; también desempeñará un papel fundamental en la búsqueda de acuerdos a mayor escala como sociedad, entre otros, aquellos que nos aseguren un desarrollo tecnológico más justo e inclusivo.

Así pues, felicito a COTEC por mantener acertadamente encendida la llama de la innovación en la agenda política y por avivarla, cada vez que es preciso, para que nos ilumine.

Muchas gracias.

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