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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de entrega de despachos a la 67ª promoción de la Carrera Judicial

Auditorio de Barcelona , 09.04.2018

Muy buenos días, y gracias por ofrecerme la alegría de presidir un año más este Acto, que es ya una tradición cimentada a lo largo de las últimas décadas y que está lleno de significado para  el Poder Judicial. Y quiero, ante todo, y con afecto sincero, admiración y liento, felicitar a los hombres y mujeres que integráis la 67 Promoción de la Carrera Judicial que, con gran ilusión, os incorporáis a la noble tarea de administrar Justicia.

Vuestros esfuerzos, junto a los que también han realizado vuestras familias y quienes os han apoyado en la etapa de preparación y prácticas, se ven ahora recompensados por este primer éxito importante e imprescindible para la meta profesional que habéis elegido. Todos somos conscientes del enorme sacrificio que han supuesto los largos años de estudio y de dura disciplina; absolutamente necesarios para llegar hasta aquí; para llegar a este día que, estoy seguro, guardaréis siempre en vuestra memoria. Recibid mi más sincera enhorabuena. Podéis estar muy satisfechos de haber hecho realidad vuestra muy legítima aspiración.

Un día, por tanto, de celebración y alegría para todos vosotros, y también, de gran trascendencia para el conjunto de la sociedad. Con vuestro compromiso firme con el interés general y vuestra vocación de servicio público, pasáis a incorporaros al Estado que debe siempre velar por el bien común de todos los ciudadanos.

Efectivamente, la incorporación de una nueva promoción a la Carrera Judicial es un hecho importante no solo para los alumnos que acabáis de recibir vuestros despachos −y que de inmediato tomaréis posesión de los respectivos destinos−, sino también para toda la sociedad española. Representa el acceso de nuevas generaciones al Poder Judicial, uno de los tres Poderes del Estado, que nuestra Constitución contempla en su Título VI como un Poder Independiente y en el que reside el ejercicio de la potestad jurisdiccional conforme a los valores constitucionales de libertad, igualdad, de justicia y de pluralismo político.

Os incorporáis, así pues, a la Carrera Judicial, que sin duda cuenta con una larga y sólida tradición de profesionalidad por el saber y la valía de sus miembros en el ejercicio de la función jurisdiccional.

El ejercicio de esta alta función se enmarca en la sujeción de Jueces y Magistrados a la Ley y al Derecho, como establece nuestra Constitución que, como norma fundamental de nuestro ordenamiento jurídico, siempre ha de guiar vuestras decisiones.

Efectivamente, el Estado de Derecho implica que la función de los Jueces, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, ha de estar guiada por la tutela de los principios constitucionales, lo que os coloca en una posición clave en la sociedad como servidores públicos que salvaguardan y garantizan los derechos y libertades de todos los ciudadanos.

En este contexto, me gustaría felicitar a la Escuela Judicial, con sede aquí en Barcelona, cuyo 20 Aniversario se celebró el año pasado, con vosotros como protagonistas del mismo.

quiero agradecer vuestro compromiso y manifestaros que gozáis del respaldo de todos nosotros para que vuestra actuación responda fielmente a las expectativas depositadas en la labor del Juez, como garantía última de los derechos y factor esencial para el respeto de la Ley, como expresión democrática de la voluntad de los ciudadanos

Me consta que la formación que recibís los Jueces, a través de un ambicioso plan de formación inicial, combina las metodologías más novedosas en la enseñanza del Derecho con estancias y visitas de estudio y prácticas tuteladas en Juzgados. Y gracias a todo ese esfuerzo, durante estos veinte años de andadura, la Escuela Judicial española se ha convertido en un verdadero referente para otros centros de formación de Europa, Iberoamérica y el mundo árabe.

Nuestra Escuela Judicial es un centro moderno, cuyo principal objetivo es preparar a los futuros Jueces para el ejercicio de sus responsabilidades; de las responsabilidades de quienes, como sucede con los alumnos de esta promoción, van a incorporarse a sus Juzgados y, desde ellos, administrarán esa justicia que emana del pueblo, tal y como dispone nuestra norma fundamental.

El Juez que forma esta Escuela es el que se recoge expresamente en la Constitución: independiente, inamovible, responsable y sometido únicamente al imperio de la ley. Firmemente comprometido con la tutela de los derechos e intereses de las personas, en especial de sus derechos fundamentales y libertades públicas, garante de la legalidad de la acción de los poderes públicos. Un Juez imbuido de los valores constitucionales que presiden nuestro ordenamiento jurídico.

Todos los que estamos hoy aquí sabemos que la formación y el perfeccionamiento profesional en todos los ámbitos es la mejor inversión para el futuro. Y el Poder Judicial no es una excepción.

España es un país moderno que se encuentra en continua evolución económica, social, cultural y técnica. Una evolución que impone cambios legislativos para ajustar la realidad jurídica a los progresos y trasformaciones sociales. Por ello, la actualización en los conocimientos jurídicos ha de ser una exigencia constante e indispensable durante toda vuestra carrera profesional.

La preparación de los Jueces, su buena formación, actualizada y perfeccionada continuamente, es condición necesaria para el acierto de sus resoluciones. La garantía efectiva del Estado de Derecho, sin el cual no cabe el progreso de las sociedades, requiere esa justicia de calidad que la Constitución propugna.

La Corona no es ajena a esa aspiración común, del mismo modo que comparte la confianza depositada en esta nueva promoción de Jueces, desde ahora parte importante de la Carrera Judicial.

En ese sentido, quiero deciros que soy consciente −todos lo somos− de la dificultad que entraña el ejercicio de vuestra función y de la gran responsabilidad que comporta. La tarea de juzgar exige una gran preparación técnica y requiere, también, rectitud,  imparcialidad y un sólido sentido de la Justicia.

Por ello, quiero agradecer vuestro compromiso y manifestaros que gozáis del respaldo de todos nosotros para que vuestra actuación responda fielmente a las expectativas depositadas en la labor del Juez, como garantía última de los derechos y factor esencial para el respeto de la Ley, como expresión democrática de la voluntad de los ciudadanos.

Os animo a ejercer la función jurisdiccional con la gran dignidad que merece, con la ilusión que habéis demostrado al llegar hasta aquí y con un especial sentido del deber y de entrega en vuestros destinos. En el ejercicio de esa función, indispensable en nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, siempre podréis contar con la confianza y apoyo de la Corona.

Muchas gracias.

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