Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Activities and Agenda
  • Listen it
  • Imprimir la página
  • Send to a friend
  • Suscribe to RSS
  • Share it on Facebook
  • Share it on Twitter
  • Share it on Linkedin
  • Share it on Google+

Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega del premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1993

Grandas de Salime, 26.11.1993

L

​a iniciativa de la Fundación (que comparte con generosidad el Gobierno del Principado), de crear el Premio al Pueblo Ejemplar me permite cada año ir cumpliendo mi deseo muy sentido de conocer Asturias y de fundirme con los asturianos.

Llego así por primera vez a la parte más occidental del Principado (casi a la frontera con la también muy querida Galicia) llego a Grandas de Salime, ilusionado por conocer la obra que el jurado del Premio al Pueblo Ejemplar, a quien agradezco su delicada y comprometida tarea, ha decidido galardonar.

Vengo también a conocer a las personas que han hecho posible esta distinción, a todos los habitantes de este pueblo en el que conviven en gozosa armonía el ayer y el hoy en el marco de una naturaleza espléndida en belleza.

Sois un ejemplo para todos de lo que es preciso hacer en los pueblinos y villas de nuestra querida Asturias para embellecerlos, conservar los y para animar iniciativas que los hagan prósperos; para que continúen siendo recinto entrañable de lo mejor de vuestro carácter, raíz profunda de vuestra historia y signo y alma del amor de los asturianos por su tierra.

El Jurado ha valorado de manera especial vuestro apoyo a !os trabajos de investigación que se realizan en Castro, cuyos resultados se están revelando muy importantes para la compresión más rigurosa de la cultura castreña y para el estudio de la romanización en Asturias.

También quiso el Jurado destacar el esfuerzo solidario que habéis hecho para la rehabilitación de la Iglesia de San Salvador, regazo de peregrinos a Santiago y testigo durante siglos de la fe y de las alegrías de vuestro pueblo, así como la creación del Museo Etnográfico donde se guardan y exhiben muestras de las tradiciones, formas de vida y cultura popular de esta comarca.

Todo ese esfuerzo común, toda esa estima afectuosa por conservar el legado de vuestros padres, os engrandece.

Quiero resaltar la iniciativa y el tesón de vuestro convecino José Naveiras para aunar voluntades que dieron como fruto la creación del Museo Etnográfico. Los miles de visitantes que han acudido a admirarlo son el mejor exponente de su éxito.

El aprecio por la cultura y por la historia propias debe ser cultivada desde los primeros estudios pues para amar es preciso conocer. Por eso animo a las maestras y maestros de nuestras escuelas y a los profesores de nuestros institutos para que enseñen a sus alumnos la historia y la riqueza del patrimonio cultural de nuestro Principado.

Sabéis que los árboles que más alto vuelan tienen las raíces más profundas. Sin estas raíces y sin vuestra pasión por la libertad y por el afán de abrir nuevos horizontes, los asturianos no habríais aportado a la historia de España y a los países de la otra orilla del Atlántico tanta riqueza espiritual y material.

La lejanía de la patria a la que me obligan mis estudios no significa en modo alguno que esté ausente de los problemas que vive España y de los que de manera especial afectan a Asturias. Sé hasta qué punto la crisis económica, industrial y la del campo os afecta, llevando la inseguridad y la .angustia de la pérdida de puestos de trabajo a tantos hogares, la incertidumbre a muchos empresarios y sombríos horizontes de futuro para la juventud.

Todos debemos unir nuestras fuerzas, cooperar solidariamente, para atenuar las lesiones que causa el paro en nuestra sociedad y que son origen de calamidades y de marginación para muchas personas.

Desde los pequeños pueblos también se puede hacer mucho para que vuelva la esperanza, a la que nunca renunciamos. La capacidad de sacrificio, la austeridad y la fe en que el trabajo es fuente de toda prosperidad es consustancial a los habitantes del campo. En estas tierras del occidente se ha sabido vivir durante siglos de pequeñas cosas: de la actividad de los mazos, serrerías, molinos, de pequeñas explotaciones agrícolas, de incipientes canales de comercialización que llevaban los productos de aquí hasta lugares lejanos.

La sabiduría de los asturianos para ir desde esas pequeñas cosas hacia lo grande, su espíritu emprendedor, su ímpetu para afrontar las más duras dificultades y la claridad de su mente para analizar las circunstancias son los más sólidos cimientos para la esperanza.

Recordemos el pensamiento de aquel gran sabio asturiano, Jovellanos, que dijo que: "en los países industriosos, nada huelga. Todo produce y fructifica: los montes, los valles, los cerros y hasta las duras peñas".

Estas horas que voy a pasar entre vosotros nunca las olvidaré. Me gustaría que tampoco vosotros las olvidaseis, que las consideraseis como acicate y reafirmación de vuestra voluntad de seguir unidos trabajando por vuestro pueblo y por vuestra patria; que este acto sea también un estímulo para que nunca se apoderen de vosotros el abandono, la rutina o la desesperanza; que estas horas en que se os rinde homenaje os animen siempre al trabajo bien hecho, a la iniciativa, a la buena vecindad, a la educación permanente, a la armonía entre vosotros y la naturaleza.

Muchas gracias.

Back to Speeches
  • Listen it
  • Imprimir la página
  • Send to a friend
  • Suscribe to RSS
  • Share it on Facebook
  • Share it on Twitter
  • Share it on Linkedin
  • Share it on Google+