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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto conmemorativo del centenario de la fundación de la Feria de Valencia

Valencia, 10.05.2017

Hoy es un día muy significativo muy importante para el sector ferial, y lo es también, por tanto, para nuestras empresas y para la economía valenciana y española en general. El centenario de la Feria de Valencia que ahora celebramos nos da la oportunidad de reconocer, admirar y agradecer, como se merece, la importantísima función que, en todo momento y desde hace un siglo, han desempeñado las ferias en la dinamización de la actividad económica de nuestro país. Enhorabuena pues a la Feria de Valencia ─históricamente la primera feria moderna de España─ por esta trayectoria pionera y fructífera desarrollada durante cien años con tenacidad, constancia, con brillantez y también con visión de futuro, como hoy se ha demostrado en este acto.

Vull dir que no és estrany que el fenomen firal a Espanya s'iniciara precisament en esta volguda terra, perquè València s'ha caracteritzat sempre pel seu esperit emprenedor i pel seu impuls pioner en l'àmbit empresarial. Per tot això, m'alegre molt de tornar a la Fira de València que ja he tingut el plaer de visitar en diverses ocasions, com a Príncep i també com a Rei.

Nadie puede dudar de que, efectivamente, las ferias constituyan un auténtico sistema de promoción económica y comercial concebido para dar el mayor servicio a la sociedad y a las empresas. Ayudan al lanzamiento de los productos industriales del lugar, facilitan la búsqueda de oportunidades de negocio para la industria local, generan riqueza y favorecen la prestación de servicios en los territorios donde se llevan a cabo,...y tantos otros efectos ─también positivos─ que a veces son difíciles de apreciar por dimensión pero que, en todo caso suman, contribuyen al avance y dinamización económico, social e incluso cultural, en el entorno de una feria.

Las ferias han sido y son una oportunidad compartida, un escenario en el que las empresas competidoras presentan con total transparencia sus productos, incluso antes de introducirlos en los mercados. Y es que las ferias son espacios de colaboración donde las compañías aúnan esfuerzos en beneficio de todo el sector productivo y en pro del interés general de los consumidores. Por todo ello, las ferias constituyen un espacio único.

el centenario de la Feria de Valencia que ahora celebramos nos da la oportunidad de reconocer, admirar y agradecer, como se merece, la importantísima función que, en todo momento y desde hace un siglo, han desempeñado las ferias en la dinamización de la actividad económica de nuestro país

Además, por su propia lógica innovadora, tienen su mirada orientada hacia el futuro y, actualmente, en los desafíos que supone la digitalización de la economía, como bien hemos podido ver hoy en Feria de Valencia. Realmente, el sector ferial español siempre ha demostrado en general una gran capacidad de adaptación a las circunstancias y de superación de los nuevos y constantes desafíos que el devenir de la economía ha ido planteando. Por otro lado, en nuestro país, donde las pequeñas y medianas empresas son mayoría, el papel aglutinador de las ferias es fundamental para el acceso a nuevos mercados, especialmente los internacionales.

En este sentido, es de justicia destacar y reconocer nuevamente el papel que los empresarios prestan al conjunto de la sociedad, con la creación de empleo y la generación de riqueza. No cabe duda de que ese mismo espíritu emprendedor que está en la base de estos logros es el que hizo que, hace ahora cien años, fueran los empresarios quienes impulsaran aquí en esta gran ciudad, con Feria de Valencia, esta extraordinaria herramienta que tanto ha hecho para que la producción industrial y agrícola de esta tierra fuera conocida más allá de nuestras fronteras.

Ahora, en un entorno internacional globalizado, caracterizado por una clara interconexión e interdependencia económicas ─donde todo es más rápido e incluso inmediato─ es cierto que las pequeñas y medianas empresas tienen más herramientas para abordar esa nueva realidad, y que muchos costes de oportunidad se están limando en la gestión, los tiempos, el transporte o el almacenamiento.

Pero aún en este contexto, las ferias siguen manteniéndose como pilares básicos de la promoción comercial al aprovechar esos mismos mecanismos e instrumentos de la revolución tecnológica y de la globalización en favor del sector empresarial en su conjunto; con el importante detalle de no perder la dimensión humana, intemporal e insustituible de la presencia física, el contacto personal y presencial, el mirarse y hablarse unos a otros estrechando la mano o tomando un café o, aquí en Valencia mejor un arroz; hay cosas que la tecnología no puede sustituir…todavía.

Termino ya estas palabras, y al hacerlo reitero mi felicitación más afectuosa a todos los que formáis parte de Feria de Valencia en su primer siglo de actividad fructífera, de auténtica vida; también a todos los valencianos visitantes que contribuyen a darle esa vida. Mi deseo, estoy seguro que compartido por todos, es que, junto a todo el sector ferial español, siga por muchos años cosechando éxitos y construyendo futuro, en beneficio de nuestro crecimiento económico y del mayor bienestar de nuestra sociedad.

Muchas gracias, Moltes gràcies i moltes felicitats a Fira de València.

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