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Palabras de S.M. el Rey en la entrega de los Despachos de Secretario de Embajada a la LXVII Promoción de la Carrera Diplomática

Escuela Diplomática. Madrid, 03.11.2015

Nos reunimos una vez más en esta Escuela para dar la bienvenida a una nueva promoción de diplomáticos en el inicio de su andadura profesional. Es la segunda oportunidad que tengo de hacerlo y, junto a todos vosotros, soy muy consciente ―como Jefe del Estado― del hondo significado de esta ceremonia y del compromiso que encierra.

Lo soy, al presidir su entrega solemne de despachos, porque simboliza y sintetiza en un acto, por un lado, el reconocimiento y la habilitación para ejercer la función pública correspondiente; por otro, el valor de elegir esta vocación profesional de servicio público en dura competencia; y, finalmente, la gratitud del Estado ―y de la sociedad a la que sirve― por elegir seguir esa vía profesional para mejor servir a los españoles y por esforzarse tanto para lograrlo.

Concurren hoy a esta Aula Magna quienes actualmente se encuentran sirviendo al Estado, quienes lo sirvieron durante su vida profesional, y los que ahora os disponéis a incorporaros a vuestras nuevas funciones. Este acto también simboliza claramente el valor de la continuidad en el servicio al Estado de las sucesivas generaciones de funcionarios diplomáticos. Algo que sin duda aporta solidez, estabilidad, prestigio al Estado, tanto ante la sociedad, como ante los demás Estados en el ámbito internacional.

Por ello, hoy es un día de celebración, de reconocimiento y de gratitud. Mi más sincera enhorabuena a los doce integrantes de la 67ª promoción. Me alegra mucho poder compartir con vosotros, con vuestros familiares, compañeros y amigos, este día tan importante y emotivo que, estoy seguro, quedará grabado en vuestra memoria.

Sabemos bien que habéis pasado por muchas dificultades antes de llegar hasta aquí. Conocemos el gran reto que habéis conseguido superar con éxito. Por ello, junto a mi felicitación, quiero trasladaros mi reconocimiento, y el de todos los que os acompañan hoy, por vuestro sacrificio, trabajo y esfuerzo constantes en la dura preparación de la oposición y en el curso selectivo que habéis seguido en esta Escuela.

También, os felicito por haber escogido el honroso camino de trabajar para España a través de la Carrera Diplomática. Con vuestra decisión habéis asumido con orgullo la responsabilidad de representar a nuestra patria, de servir al Estado y a los intereses de España desde los firmes valores que caracterizan a nuestra sociedad, una Nación con vocación universal con una activa presencia en todo el Planeta.

También quiero saludar y reconocer a vuestras familias, muy especialmente a vuestros padres que viven hoy emocionados el gran logro que habéis alcanzado, y a todas las personas que, a lo largo de la dura etapa que ahora concluye, os han brindado su apoyo. Cada uno de vosotros sabe lo mucho que les debe.

Y agradezco igualmente al Tribunal su compleja tarea al seleccionar a los mejor cualificados, agradecimiento que extiendo a la Dirección de la Escuela, a su profesorado y a todos cuantos, desde sus diferentes funciones, contribuyen a hacer de esta academia un centro de enseñanza de gran prestigio.

Hoy como ayer, en el ejercicio de nuestras funciones, debemos saber preservar los mejores principios y valores que caracterizan a nuestra sociedad: La defensa de la libertad, de la democracia y de los derechos humanos, junto a la legalidad internacional; la apuesta decidida por un mundo en paz; también la voluntad solidaria, que se traduce en los programas de cooperación, en la acción humanitaria en situaciones de emergencia y en las medidas que permitan un desarrollo sostenible y la defensa del medio ambiente; y, finalmente, la promoción de la cultura y el conocimiento

Sin duda, durante vuestra trayectoria profesional los nuevos diplomáticos tendréis que volver a estas aulas para profundizar en vuestra preparación. Este día, más que una meta, es la línea de salida de una carrera ilusionante que ahora comienza y que desarrollaréis con éxito conscientes de la necesidad de seguir formándoos, ampliando y actualizando siempre vuestros conocimientos y habilidades.

El contexto en el que vais a desempeñar vuestro trabajo ha cambiado mucho en los últimos lustros. Estamos inmersos en un mundo globalizado, en permanente transformación y con un alto grado de interrelación e interdependencia. En la actualidad es más necesario que nunca adaptar las aptitudes y conocimientos a los diferentes escenarios. Y, en este proceso, la mejor formación es clave.

Hoy como ayer, en el ejercicio de nuestras funciones, debemos saber preservar los mejores principios y valores que caracterizan a nuestra sociedad: La defensa de la libertad, de la democracia y de los derechos humanos, junto a la legalidad internacional; la apuesta decidida por un mundo en paz; también la voluntad solidaria, que se traduce en los programas de cooperación, en la acción humanitaria en situaciones de emergencia y en las medidas que permitan un desarrollo sostenible y la defensa del medio ambiente; y, finalmente, la promoción de la cultura y el conocimiento.

Todos ellos son valores que inspiran nuestro ordenamiento constitucional y que vosotros, como servidores públicos, estáis comprometidos a defender y promover.

Os acompañan hoy muchos profesionales veteranos. Reconozco en esta sala a ejemplares servidores del Estado. Unos, como futuros jefes vuestros, guiarán vuestros primeros pasos en el Servicio Exterior. Otros, que han concluido ya su servicio, han querido compartir con vosotros su experiencia y su conocimiento en estas aulas y os servirán siempre de ejemplo y referencia. Yo he sido testigo, a lo largo de los años, de su lealtad y patriotismo, de su entrega y de su probada competencia y alto sentido del Estado. Vosotros, al tomar ahora el relevo, tomáis también la responsabilidad de dar continuidad a su obra y buen hacer.

Muy pronto, efectivamente, asumiréis vuestros primeros destinos y tendréis la responsabilidad y el honor de representar a España. Deseo de corazón que la ilusión que ahora os llena os acompañe siempre a lo largo de vuestra carrera.

Ejerced vuestra profesión con la excelencia que ya habéis sabido demostrar pero, sobre todo, con el patriotismo y el sentido de Estado que corresponde y caracteriza a los diplomáticos españoles.

Recordad que siempre contaréis con el apoyo de la Corona y con el de todos los ciudadanos españoles, orgullosos de vosotros; orgullosos de la excelencia y del firme compromiso de nuestros funcionarios diplomáticos.

Os deseo una feliz carrera, rica en satisfacciones personales y profesionales; y que en cada momento de vuestra trayectoria podáis igualmente sentiros íntimamente orgullosos de vuestra labor. Confío en vuestro éxito, que será también el éxito de España.

Muchas gracias.

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