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Palabras de Su Majestad el Rey en la Cena de Gala ofrecida por S. E. el Presidente de la República Francesa

Palacio del Elíseo. París (Francia), 02.06.2015

H​oy, en nuestra primera Visita de Estado a Francia tras su obligada suspensión el pasado mes de marzo, quiero comenzar estas palabras rindiendo un sentido homenaje a las víctimas de la terrible catástrofe aérea de Los Alpes. También deseo expresar mi reconocimiento sincero y profundo a los servicios de asistencia y ayuda franceses.

Por su diligencia y su profesionalidad en aquella hora trágica y dolorosa para todos, España ha querido mostrarles su agradecimiento y afecto otorgando las condecoraciones que he tenido el placer y el honor de imponerles en la ceremonia que acaba de tener lugar en presencia de S.E. el Presidente de la República Francesa.

Je vous remercie de tout cœur pour cette invitation à revenir dans ce pays voisin et frère, quelques mois après la visite d'amitié que la Reine et moi avons effectuée en juillet dernier, au lendemain de ma proclamation comme Roi d'Espagne.

Peu de temps s'est écoulé depuis cette rencontre, mais depuis lors de nombreux événements se sont produits. La France et l'Espagne, et notre manière de comprendre la vie, ont été vilement frappées par les attentats terroristes perpétrés en début d'année à Paris et au mois de mars à Tunis ; des attentats qui, malheureusement, se produisent si souvent et à tant d’endroits au Moyen-Orient, en Afrique et dans le monde arabe. Monsieur le Président, je tiens à vous dire que les victimes françaises sont aussi nos victimes. Pour les Espagnols, ces victimes sont les leurs, car nous partageons la même souffrance.

Permítanme que aproveche esta ocasión para, junto a la Reina y en nombre del pueblo español, reiterar nuestro pésame y cariño a las familias de las víctimas. También nuestra solidaridad y admiración por la determinación de la sociedad francesa en su reafirmación de los derechos y libertades fundamentales que forman hoy parte del patrimonio universal.

España, Señor Presidente, ha sentido estos ataques como propios, no solo por la cercanía y hermandad que nos une al pueblo francés, sino también porque durante décadas hemos sufrido el azote del terrorismo. El pueblo español es sensible al apoyo y la solidaridad que ha recibido de Francia cuando ha sido víctima de atentados; y agradecemos siempre la ayuda que el gobierno y las fuerzas y cuerpos de seguridad franceses han brindado para derrotar al terrorismo de ETA. Nuestra experiencia en esa lucha nos ayuda hoy a formar un frente común contra el terrorismo yihadista, la forma más insidiosa y cruel que hoy adopta el totalitarismo.

Quienes así atentan contra las vidas de otros seres humanos, lo hacen también contra los fundamentos de nuestras sociedades, contra los valores que compartimos; contra nuestro compromiso con la democracia, los derechos humanos, la paz, la libertad, la justicia y la igualdad.

Ernest Renan puso de relieve la importancia de los valores en la construcción de las naciones. En ese sentido, Europa es hoy también nuestra patria, así como los valores que representa; unos valores que han de ser defendidos con determinación. Y así estamos dispuestos a hacerlo españoles y franceses, juntos.

Francia y España somos dos naciones con una gran trayectoria histórica. Hemos contribuido decisivamente a la cultura y la civilización europea y universal; y todavía tenemos mucho más que decir y que aportar en todos los órdenes de la actividad humana. Hemos aprendido, después de siglos de conflictos y alianzas, de rivalidades y aproximaciones, que cuando actuamos de forma concertada y en estrecho entendimiento más se benefician nuestras sociedades e impulsamos mejor y de forma más eficaz el progreso del ideal europeo y el progreso de la Humanidad.

Los caminos de Francia y España confluyen hoy, sobre todo, en Europa. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial y desde el inicio de la construcción europea, sucesivas generaciones han trabajado convencidas del progreso de nuestro proyecto común, de que las condiciones de sus hijos serían mejores que las propias: mejor educación, mejor trabajo, mejor nivel de vida y mejores perspectivas para el desarrollo de los derechos de las personas.

Francia y España somos dos naciones con una gran trayectoria histórica. Hemos contribuido decisivamente a la cultura y la civilización europea y universal; y todavía tenemos mucho más que decir y que aportar en todos los órdenes de la actividad humana. Hemos aprendido, después de siglos de conflictos y alianzas, de rivalidades y aproximaciones, que cuando actuamos de forma concertada y en estrecho entendimiento más se benefician nuestras sociedades e impulsamos mejor y de forma más eficaz el progreso del ideal europeo y el progreso de la Humanidad.

Somos herederos de esas generaciones que nos han precedido y tenemos la responsabilidad de que las presentes y futuras compartan ese mismo sueño y lo sigan haciendo realidad. Para ello, hemos de lograr un mayor acercamiento del proyecto europeo a los ciudadanos, trabajando por un mayor crecimiento económico que impulse la creación de empleo y una mayor cohesión social; para encarar juntos el futuro y las oportunidades que éste ofrece, y seguir impulsando los valores y principios que nos guían.

En este proyecto común nuestras dos naciones se necesitan. España necesita a Francia y Francia necesita a España. Compartimos retos y compartimos intereses. Compartimos valores y compartimos convicciones. Nuestras sociedades nos han mostrado a diario el camino del quehacer común, con una constante interrelación en todos los ámbitos, con historias personales llenas de esfuerzos, sueños y nostalgias, pero, sobre todo, llenas de ilusión.

Es el momento de dar un nuevo ímpetu a esos intercambios, tanto humanos, como económicos, comerciales o culturales. Los Pirineos, barrera natural que al tiempo nos limita y nos une, siguen constituyendo hoy día un reto pendiente que debemos esforzarnos en superar. Un espacio común unido desde el Mediterráneo al Atlántico generaría una nueva dinámica de progreso y prosperidad para nuestras respectivas sociedades, así como para el conjunto de Europa. Por ello, hemos de trabajar intensamente para reforzar y multiplicar las conexiones tanto de transportes como energéticas, pues sobre esas redes se sustenta la vitalidad de nuestras economías y su mejor resistencia ante futuras crisis.

La cooperación hispano-francesa es esencial para la prosperidad y la seguridad de Europa. El camino recorrido en materia de justicia e interior, en todas sus vertientes, y en particular en la lucha contra el terrorismo, constituye sin duda un modelo ejemplar. La lucha contra la droga es una prioridad conjunta, reflejada en el Plan de Acción Trienal franco-español firmado con ocasión de la cumbre bilateral celebrada en París en 2012. La lucha contra el tráfico de seres humanos y contra la inmigración irregular también ocupa un espacio prioritario en nuestra agenda.

Todo esto es esencial, pero lo es también en nuestro tiempo que sigamos proyectando nuestra cooperación bilateral a otras regiones del mundo donde nuestros dos países trabajan ya codo con codo. En este ámbito, cabe destacar el liderazgo que Francia ejerce en la lucha contra el terrorismo yihadista en el Sahel, que refuerza de manera directa nuestra seguridad y hace frente al peligro que la inestabilidad en el norte de África supone para la Unión Europea.

Señor Presidente,

Señoras y Señores,

España ha estado desde el primer momento al lado de Francia, tanto en la Misión EUTM de Mali, donde somos junto con su país los principales contribuyentes, como en el esfuerzo desplegado en la República Centroafricana.

España y Francia son los dos únicos países europeos con vertiente al Atlántico y al Mediterráneo, lo que ha inspirado nuestra política exterior abierta a América y al norte de África.

Así mismo, nuestros compromisos conjuntos en la escena internacional confluyen en una visión común: la del multilateralismo. Y en ella, compartimos nuevamente valores, visiones y compromisos. Nuestro reciente ingreso como miembro no permanente en el CSNU, para el que hemos recibido el generoso apoyo de Francia, abre un espacio más  para desarrollar esta cooperación.

Francia puede contar también con el firme sostén de España en la próxima 21ª Conferencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático, que tendrá lugar en París el próximo mes de diciembre. Estamos convencidos de la necesidad de avanzar seria y decididamente en este ámbito, asumiendo compromisos valientes, ambiciosos, así como firmes y sostenibles; pues ahí nos jugamos el futuro e incluso la supervivencia de nuestras sociedades. Las generaciones futuras nos lo agradecerán si tenemos éxito y nos lo recriminarán si fracasamos. No les podemos fallar.

Monsieur le Président, il est des choses qui demeurent intactes, même en période de changements. L’amitié que nous portons à la France, l’affection et les intérêts qui nous unissent et qui régissent nos relations ne changent pas. Au contraire, ces liens se renforcent à chacune de nos rencontres, à chaque accord que nous signons, à chaque défi que nous affrontons et que nous relevons, au fil des rêves que nous partageons.

En este espíritu de fraternidad, levanto mi copa por la amistad entre nuestras dos grandes naciones: Viva Francia, Viva España.

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