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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la clausura de la Jornada de Presentación del Programa Red de Juderías de España

São Paulo. Brasil, 25.11.2013

A​gradezco mucho al Centro de Cultura Judaica, a la CONIB y a las demás organizaciones de las Comunidades Judías brasileñas su valiosa colaboración, para poder presentar en Sao Paulo el Programa “Caminos de Sefarad, Red de Juderías de España” ante distinguidos representantes de las Comunidades Judías de Brasil. Lamento no poder acompañarles en persona como estaba previsto y hubiera sido mi deseo.

Quiero en primer lugar transmitirles el saludo lleno de afecto de SS.MM. los Reyes. Siempre se han sentido muy próximos al pueblo judío y, en especial, a los descendientes de aquellos que, hace más de quinientos años, se vieron obligados a abandonar la tierra en la que habían vivido desde hacía siglos. Como indicó el Rey en el curso de su visita a la Sinagoga de Madrid, con ocasión del V centenario de la expulsión: “Sefarad no es una nostalgia”, “(…) es un hogar en el que no debe decirse que los judíos se sienten como en su propia casa, porque los hispano-judíos están en su propia casa, en la casa de todos los españoles con independencia de cuál sea su credo o religión”.

Para entender plenamente la Historia de España y captar toda la esencia de lo hispano es preciso tener en cuenta la aportación de las civilizaciones árabe y judía porque durante siglos, por encima de conflictos y disputas, se crearon en la Península Ibérica fructíferos espacios de influencia mutua entre cristianos, musulmanes y judíos.

Primeramente, con la colaboración entre los eruditos hebreos y árabes en Al-Ándalus y, más tarde, a través de las traducciones al castellano de los preciados manuscritos árabes hechas en la llamada Escuela de Traductores de Toledo, pasó a Europa gran parte del saber de la Antigüedad clásica y de los musulmanes, sentando las bases de lo que en los siglos XV y XVI sería el Renacimiento. Fue una época de extraordinaria brillantez en todos los campos del saber, que en la historia se conoce como la “Edad de Oro” de la cultura judía.

Y esa interacción dejó huella indeleble en mi país. Basta viajar por la geografía española para advertir esa realidad, ya que numerosas localidades españolas conservan la huella de esa herencia.

Precisamente la preservación y la difusión de ese valioso legado es lo que pretende hacer la organización Red de Juderías de España - Caminos de Sefarad, cuyo Programa se ha presentado aquí en el día de hoy.

Tras la expulsión en 1492, Sefarad se transformó en un recuerdo y un anhelo que ha perdurado en muchos descendientes de aquellos hispano-hebreos a lo largo de los siglos. Los judíos de Sefarad llevaron consigo una lengua que transmitieron durante siglos a sus descendientes, conservaron las canciones y las poesías aprendidas e incluso la gastronomía y otros aspectos destacados de su cultura.

Para entender plenamente la Historia de España y captar toda la esencia de lo hispano es preciso tener en cuenta la aportación de las civilizaciones árabe y judía porque durante siglos, por encima de conflictos y disputas, se crearon en la Península Ibérica fructíferos espacios de influencia mutua entre cristianos, musulmanes y judíos

Señoras y señores,

La España actual tiene una voluntad muy firme de reforzar su relación con el mundo judío, tanto en lo que se refiere al propio Israel, país con el que mantenemos excelentes relaciones en todos los ámbitos, como a la Diáspora.

En ese sentido valoramos mucho la relación con las Comunidades Judías de Brasil, cuya presencia en este país se remonta en algunos casos a los siglos XVl y XVII, procedentes de la propia Península Ibérica primero, de Marruecos y el norte de África después, e incluso de Turquía y otras zonas del Mediterráneo. En 1990 el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia fue concedido a las Comunidades Sefardíes.

España se ha dotado de instituciones e instrumentos para impulsar y fortalecer nuestras relaciones con el mundo judío. El Centro Sefarad-Israel, una iniciativa del Gobierno de España a la que se sumaron el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, trabaja estrechamente con la Embajada de Israel en Madrid y con las Comunidades Judías de España y otros muchos países.

Entre las iniciativas más recientes, es preciso mencionar la llamada “Plataforma Erensya”, cuyo objetivo es impulsar el encuentro y la colaboración entre las comunidades sefardíes de todo el mundo y dar a conocer lo que son y representan en el siglo XXI. Este proyecto, creado y liderado por el Centro Sefarad-Israel, ha contado con la activa y entusiasta participación de la Red de Juderías de España y con la colaboración de otras entidades. Las comunidades judías de Brasil han participado en las dos primeras Cumbres Erensya celebradas en Bulgaria y Turquía, en 2010 y 2013 respectivamente.

Y en el ámbito cultural, no podemos olvidar el ladino o judeo-español, idioma que se expandió por cuatro continentes: África, Asia, Europa y América. Durante siglos esta lengua se mantuvo viva, principalmente en los ámbitos familiares y en las sinagogas, incluso con periódicos y publicaciones impresas. Hoy esta lengua es poco utilizada pero sigue despertando interés y curiosidad en las nuevas generaciones dentro de las Comunidades Judías. Sin duda sería necesario esforzarse por mantener esa valiosa herencia. El Instituto Cervantes, con el Centro Sefarad-Israel, ya trabaja en esa dirección en colaboración también con instituciones y organizaciones judías de los distintos países, pero creo que debemos intensificar nuestros esfuerzos con ese objetivo.

Senhoras e Senhores, queridos amigos,

Apesar dos séculos passados desde a expulsão dos judeus da Península Ibérica, mantem-se laços afetivos e um sentimento de identidade que muitos de vocês herdaram de seus pais e avós. É como uma “volta às origens”, como escreveu recentemente num esclarecedor artigo o Diretor do Conselho  Sefardí do Brasil.

Permitam-me vos dizer que eu comparto com vocês essas emoções; sinto-me também herdeiro desses queridos antepassados judeus da Espanha aos quais reitero hoje aqui meu respeito e afeto.

Muito obrigado

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