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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto inaugural de la Reunión Intercontinental sobre Tutela de los Derechos Humanos

Madrid, 24.04.2002

Q

uiero en primer lugar expresar mi satisfacción al presidir el acto inaugural de esta Reunión Intercontinental sobre la Tutela de los Derechos Humanos, auspiciada por el Defensor del Pueblo de España en colaboración con la Comisión Europea, y transmitir un saludo muy cordial a cuantos van a participar en la misma. Bienvenidos a España.

Sé que les reúne aquí un anhelo común y una perspectiva de futuro. Todos ustedes forman parte de diversos organismos e instituciones, cuyo denominador común no es otro que el empeño por perfeccionar el universo de los derechos humanos, y garantizar su reconocimiento, su aplicación y su tutela. Nos alegramos de compartir con ustedes esta ocasión de reafirmar un compromiso común, que persigue, en definitiva, la consolidación de los valores democráticos en todos los países.

Vivimos una época de incertidumbres en la que, junto a un deseo generalizado de paz auténtica, aparecen brotes injustificables de violencia que ensombrecen nuestra dignidad de seres humanos y tratan de poner en peligro la convivencia. Pero ningún desasosiego debe disminuir nuestra esperanza ni distraer nuestros esfuerzos en la búsqueda de una sociedad fundada en la justicia, la libertad, el respeto mutuo y la tolerancia.

Hoy en día es ya parte integrante de nuestro mundo, y de nuestro concepto de democracia, el convencimiento de que los derechos humanos son la expresión sustancial de la dignidad de la persona. Unos derechos cuyo ámbito objetivo se extiende sin cesar, y cuyo perfeccionamiento impulsa el trabajo de tantas personas, instituciones y organizaciones.

Enfrentarse con la realidad, y darle sentido mediante respuestas eficaces, supone constancia y generosidad. En el ámbito que aquí nos ocupa y nos preocupa, es preciso investigar sobre el perfil de los conceptos; sobre los esquemas de protección; sobre los mecanismos de información y difusión; sobre los procesos de intercambio y coordinación.

Este campo de actividad se diversifica con la proliferación de nuevos derechos, y con las modalidades de atención a grupos especialmente vulnerables. Los derechos humanos no admiten fronteras, y su tutela es incompatible con el desánimo y las vacilaciones. Cada meta que conseguimos es un punto de arranque para seguir avanzando.

La llamada a esta ingente tarea ha encontrado una respuesta adecuada y confortante en los organismos supranacionales, en las conferencias internacionales, en los diversos continentes y países, y en los movimientos ciudadanos. Las nuevas figuras jurídicas, como la del recientemente creado Tribunal Penal Internacional, son muestra suficiente de este universal e incesante quehacer.

Quienes participáis con vuestra labor en esta noble empresa de defender los derechos humanos, habéis ido creando el marco adecuado para fomentar sistemas de cooperación, intercambiar experiencias, desarrollar proyectos conjuntos, y difundir una cultura basada en el respeto de los derechos y libertades.

Al mismo tiempo, habéis sido capaces de conjugar las peculiaridades políticas, económicas, sociales y culturales de los distintos países con las necesidades derivadas de ese respeto.

Os felicito por ello. Estamos en camino, pero es preciso que sigamos andando sin desmayo, porque la historia, en frase feliz de Octavio Paz, "tiene el tamaño del tiempo". En este sentido, quiero destacar la presencia en esta Reunión de instituciones tan significativas como la Universidad y las organizaciones profesionales.

La primera nos recuerda que los derechos humanos nacieron de una reflexión valiente y profunda sobre la necesidad de crear un espacio impermeable a los envites del despotismo y la injusticia. Esta reflexión debe continuar en el presente, para despejarnos el horizonte y anticipar su evolución hacia la meta que pretendemos.

Las organizaciones profesionales son las avanzadas en las que se resuelve la eficacia concreta y cotidiana de esta lucha sin tregua. Su dedicación y experiencia, su compromiso siempre difícil y a veces heroico, son imprescindibles para asegurar el triunfo en las batallas grandes, que sin su concurso no llegaría muchas veces a lograrse.

Estas sesiones van a ser, sin duda, un paso adelante en un avance que compartimos y respaldamos. Les invito a iniciarlas con decisión y a abrir con ellas una etapa de nuevas ambiciones.

Declaro inaugurada la Reunión Intercontinental sobre la Tutela de los Derechos Humanos.

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