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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de entrega de las Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo concedidas a las víctimas de los atentados del 11 de marzo

Madrid(Palacio de El Pardo), 27.07.2004

L

a entrega de las Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo concedidas a las víctimas de los atentados del pasado 11 de marzo constituye, para todos, un día de homenaje, de respeto y de reconocimiento.

Ciento noventa y una personas, niños, mujeres y hombres, jóvenes y mayores, españoles y extranjeros, de diverso origen y creencias, perdieron su vida en la mayor masacre terrorista de la historia de España.

Cientos quedaron heridos de diversa consideración. Aún hoy, algunos siguen hospitalizados, otros aprenden a vivir con sus secuelas irreparables, y todos tratan de recuperar la normalidad de una vida que ya nunca será la misma.

No hay palabras capaces de expresar, ni el sufrimiento de las víctimas, ni tampoco el desgarro de sus familias y amigos.

Todos los españoles nos sentimos fundidos con ellos en su dolor. Nada será bastante para compensar tanta aflicción y desesperación.

No podemos ni queremos olvidar a todas y a cada una de las víctimas del terrorismo y a sus familias. Nos lo pide nuestro corazón de hombres de bien. Nos lo reclama nuestro deber como españoles solidarios, como hijos de una gran familia estrechamente unida a quienes más sufrieron.

Tras las grandes manifestaciones de repulsa e indignación, y el funeral de Estado, hoy queremos además recordar a las víctimas del pasado 11 de marzo en su condición de ciudadanas y ciudadanos que se dirigían pacíficamente, como todos los días, a sus ocupaciones laborales, sin sospechar que el terror les estaba esperando para golpearles de forma tan despiadada como salvaje.

De ahí la concesión de estas Medallas a título póstumo. Constituyen un símbolo más de respeto, de recuerdo y de homenaje hacia quienes eran ciudadanos y también trabajadores.

La entrega de estas Medallas supone un gesto con el que España les quiere dar una prueba más de su amor y reconocimiento.

Un gesto sin duda noble e importante, pero que no agota nuestras obligaciones hacia las víctimas y sus familiares.

Y es que España tiene contraída una deuda permanente con todas las víctimas del terrorismo y un deber de solidaridad activa hacia sus familiares y amigos, hacia sus necesidades y anhelos.

Nuestra deuda hacia todas las víctimas del terrorismo y sus familias no puede limitarse a la expresión del más hondo pesar, a la manifestación de auténtica solidaridad o al más profundo respeto a su memoria. Debe traducirse en permanente acicate para mantener y reforzar la necesaria unidad frente al terrorismo.

Toda España está comprometida en la lucha contra el terrorismo. Y debe hacerlo con todos los instrumentos del Estado de Derecho. Contando con la unidad de todos los que amamos la paz, la libertad y la democracia. Nuestro objetivo es desterrarlo para siempre de nuestra sociedad y de nuestras vidas.

Unidad y solidaridad para acabar con sus abominables propósitos, para perseguir y castigar a sus culpables, para terminar con sus redes mafiosas, para restañar sus heridas y para atender, con la mayor entrega, a sus víctimas y familiares.

Que el recuerdo a las víctimas del pasado 11 de marzo siempre perviva en nosotros para que unidos mantengamos vivo ese espíritu solidario.

Concluyo mis palabras reiterando a todos los familiares de las víctimas del 11 de marzo mi mas profundo respeto, afecto y cariño. Unos sentimientos a los que, desde lo más hondo del corazón, se unen la Reina, la Familia Real y todos los españoles.

Muchas gracias.

 

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