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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias y de Viana en el acto de entrega del Premio "Príncipe de Viana" de la Cultura 2006

Navarra(Javier), 22.06.2006

L

a Princesa y yo nos alegramos muy profundamente de estar hoy de nuevo en esta tan querida tierra de Navarra para compartir un año más con todos vosotros este acto solemne y de profundo significado con el que, bien sabéis, nos sentimos vinculados de una manera tan íntima y entusiasta. Y al hacerlo queremos expresaros todo nuestro afecto y nuestra sincera admiración por el carácter del pueblo navarro y por la singular belleza de esta tierra.Con la entrega de este nuevo Premio andldquo;Príncipe de Vianaandrdquo; de la Cultura, incrementamos con un eslabón más, la valiosa cadena que une a los nombres de importantes personalidades e instituciones de Navarra por su destacada aportación al saber y a la creación.A lo largo de los 17 años transcurridos desde su creación, este galardón cultural ha distinguido la trayectoria de personas ejemplares, que desde su actividad concreta andndash; la literatura, las artes plásticas, la investigación, la docencia, - han contribuido decisivamente a construir una sociedad mejor, han aportado al patrimonio común nuevas obras, nuevas visiones o nuevos argumentos que enriquecen y engrandecen ese bien universal que es la cultura.En este año 2006, en que se cumple el V Centenario del Nacimiento de San Francisco de Javier, celebramos este acto fuera del escenario habitual que nos proporciona siempre el Monasterio de San Salvador de Leyre, y lo hacemos a la sombra del castillo-fortaleza en el que nació ese navarro tan universal; un hombre extraordinario, de una gran profundidad espiritual, de un impulso vital admirable, y de una generosidad sin límites con los más necesitados, dotado de una percepción de nuestro mundo - extraordinariamente avanzada para su tiempo - como lugar en el que deben convivir, con aprecio y respeto compartidos, los distintos pueblos, razas y credos.La gran aventura evangelizadora por un mundo remoto, desconocido y en ocasiones hostil, movida por su fe acendrada y su desbordante capacidad de entrega a los más débiles sería el ejemplo seguido desde entonces por miles y miles de personas inspiradas por su mismo ideal misionero y solidario.Por todo ello, Francisco de Javier no es sólo un notable personaje del pasado, sino una lección de vida marcada por la más profunda convicción y perseverancia, un ejemplo solidario que desde su tierra natal, Navarra, se ofrece a toda España y al mundo entero.En el marco de este Quinto Centenario, que inauguraron SS.MM. los Reyes hace dos meses en este enclave singular de Javier, y sin olvidar nuestro homenaje a los Reyes de Navarra, de los que me honro en ser descendiente, acabamos de entregar el Premio andldquo;Príncipe de Viana andldquo; de la Cultura a otro Javier: Javier Tejada Palacios. Un científico navarro de renombre internacional, que une a su importante y distinguida tarea profesional, la valiosa y poco frecuente virtud de ser un gran comunicador; un hombre preocupado por transmitir los postulados científicos más intrincados al conjunto de los ciudadanos, a través de expresiones sencillas y claras, de comparaciones y ejemplos que son entendibles por todos. Aunque me gustará escuchar de él una explicación sencilla de aquello que denomina andldquo;Deflagración Magnética Cuánticaandrdquo;... uno de sus últimos descubrimientos.Resulta admirable la carrera profesional forjada por el profesor Tejada a lo largo de su vida; su trayectoria docente por las universidades de distintos países de Europa y América; sus publicaciones, conferencias y artículos; sus patentes internacionales; su amplia y eficaz labor científica reconocida por premios y nombramientos; o sus logros en la investigación del campo del magnetismo que han dado pie al desarrollo de numerosas tesis doctorales y artículos científicos.Detrás de tan impresionante currículum, se halla la personalidad de un hombre atraído fuertemente por el conocimiento, que necesita saber más y más de la humanidad y de cuanto le rodea; un hombre que ama la Ciencia en toda su extensión, y que, como los sabios clásicos, aplica sus conocimientos, lo mismo a la Física, que a la Sociología o la Antropología.Javier Tejada huye del estereotipo del investigador apartado del mundo, aquel que ignora la realidad circundante para centrarse exclusivamente en su investigación técnica. Muy por el contrario, aplica el rigor propio del trabajo científico a las distintas situaciones de la vida cotidiana, basadas en su propia experiencia, para sacar de ellas conclusiones y aportaciones novedosas que comparte con todos a través de sus artículos o conferencias sobre temas de interés candente.Esta inquietud permanente por saber más y por ayudar con su conocimiento y su análisis a quienes le rodean, lleva a Javier Tejada a ser un hombre comprometido con la sociedad y con su tiempo, comprometido en la lucha contra la prepotencia y la intolerancia, contra la violencia y el terrorismo, contra el reparto no equitativo de la riqueza y contra las grandes injusticias que sufre el mundo.Y quizás lo más atractivo de este navarro sabio e inquieto, es su proverbial optimismo, su plena confianza, a pesar de todos los peligros que acechan a nuestro mundo, en las nuevas generaciones, en los tantos jóvenes bien formados, con ímpetu vital y ganas de avanzar hacia el futuro con que cuenta nuestro país y el mundo en general.Felicitamos pues a Don Javier Tejada Palacios por sus importantes aportaciones científicas, que se plasman y se seguirán plasmando en la mejora de la calidad de vida de las personas. Le felicitamos muy sinceramente y de corazón no sólo por sus importantes méritos, sino también por su espíritu abierto y comunicador que le impulsa a compartir sus conocimientos y análisis con todos, y que le confieren un merecido puesto de gran relieve en el ámbito de la cultura. (Felicitamos, asimismo, a su familia, a sus colaboradores y amigos)Creo que el profesor Tejada, es un claro exponente de su tierra natal, de esta Navarra que se esfuerza por mejorar día a día, de esta Comunidad Foral que asume con orgullo y responsabilidad la rica herencia de su historia, y mira al mañana confiando en el esfuerzo continuado de su gente, promoviendo la formación y la investigación, la innovación y la cultura, y poniendo, como lo hace Javier Tejada, toda su esperanza en las nuevas generaciones, que son, sin lugar a duda, el mejor patrimonio de nuestra sociedad.Por todo ello, es para mi un orgullo que comparto con la Princesa estar hoy aquí con todos vosotros.Muchas gracias.

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