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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena del CXXV aniversario del diario "La Vanguardia"

Barcelona, 20.04.2006

M

ucho nos alegramos la Reina y yo de poder estar aquí esta noche, junto a los Duques de Palma, para felicitar muy calurosamente al diario andldquo;La Vanguardiaandrdquo; en el Ciento Veinticinco Aniversario de su fundación. Agradecemos muy sinceramente a su Presidente, Don Javier Godó, su invitación para presidir esta cena, así como las afectuosas palabras que nos ha dirigido.Este Acto nos permite reiterar una vez más el profundo afecto, admiración y reconocimiento que sentimos por Cataluña. Nos permite también subrayar la muy relevante posición de que disfruta Barcelona en el panorama de los medios de comunicación de España y de Europa.Una posición que no podría entenderse al margen de andldquo;La Vanguardiaandrdquo;. De ahí la satisfacción que sentimos al poder acompañar a todos los directivos, periodistas, trabajadores y colaboradores de este veterano y prestigioso diario en una fecha sin duda importante para la sociedad catalana y para el conjunto de la sociedad española.andldquo;La Vanguardiaandrdquo; es uno de los pocos periódicos europeos que han conocido la experiencia de vivir dos cambios de siglo y de convertirse así en testigo privilegiado de la Historia. Como tal, es uno de los referentes esenciales para conocer la realidad que hemos recorrido en estos últimos ciento veinticinco años.A lo largo de ese extenso período ha informado de grandes acontecimientos que han cambiado el mundo y transformado nuestra sociedad: desde guerras, convulsiones políticas e ideológicas, hasta avances económicos, sociales, científicos y tecnológicos o creaciones culturales, sin olvidar decisivas conquistas en los derechos y libertades del ser humano, el lanzamiento y desarrollo de la integración europea o el fin del bi-polarismo.Este centenario diario, que nació con todos los signos de modernidad propios de la época, siempre ha demostrado tener la voluntad de adelantarse a su tiempo, poniendo los medios necesarios para consolidarse como periódico de referencia en una sociedad en continua transformación.Ha sabido ser pionero en la incorporación de la fotografía, el envío de corresponsales a las grandes guerras o la colaboración de ilustres firmas en sus páginas principales. Nombres como los de Azorín, Pardo Bazán, Machado, Gaziel, Sagarra, Pla o Lluch andndash;por citar sólo algunos- han aportado a andldquo;La Vanguardiaandrdquo; su visión de la realidad de la España que les tocó vivir.También ha sabido adaptar constantemente sus procesos editoriales a las exigencias y retos de los cambios tecnológicos. Partiendo de la telegrafía sin hilos, hoy su labor resulta indisociable de los avances que aportan los nuevos soportes por los que fluye la información.Resulta imposible abarcar en pocas palabras los grandes acontecimientos ocurridos en el mundo, en Europa, en España -y más concretamente en Cataluña- de los que andldquo;La Vanguardiaandrdquo; ha podido dar testimonio, como bien puede apreciarse en la magnífica Exposición que acabamos de inaugurar en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.Una Exposición que, por su carácter retrospectivo, nos permite recordar las esperanzas, tragedias y hondas transformaciones vividas por el mundo a lo largo de tan dilatado período, y valorar también la profunda modernización experimentada por la España que disfrutamos.Una España que, contando con el esfuerzo de todos y con el impulso integrador de la Monarquía parlamentaria, ha conocido en las últimas décadas los años de mayor estabilidad, progreso económico y social en democracia y libertad, con una eficaz articulación de su rica diversidad. Todo ello, gracias a un marco constitucional basado en la concordia y producto del más amplio consenso alcanzado en nuestro país, que ha recuperado el puesto que le corresponde en Europa y en el mundo.No debemos olvidar el camino que juntos hemos recorrido. Ello nos permitirá seguir avanzando unidos y con acierto hacia mayores cotas de desarrollo, progreso y bienestar.Un desarrollo que, en las sociedades modernas y democráticas, requiere unos medios de comunicación libres y responsables, respetuosos con la verdad y con las personas, y que -sin renunciar a la crítica- estimulen y propicien el progreso desde la convivencia y el entendimiento entre posiciones y opiniones diversas.El carácter abierto, moderado y comprometido de andldquo;La Vanguardiaandrdquo; ha sido decisivo para alcanzar uno de los principales éxitos de su trayectoria: la complicidad con sus lectores a lo largo de tan dilatado período. Su vocación de independencia, pluralidad y rigor ha resultado clave para lograr su alto prestigio y amplio reconocimiento social.En cumplir andldquo;La Vanguardiaandrdquo; els seus primers cent vint-i-cinc anys, volem dedicar el nostre emocionat record a tots aquells que van fer posible el naixement i expansió dandrsquo;aquest diari, als qui van fer posible aquesta llarga i exemplar trayectoria editorial i ja no poden ser avui amb nosaltres.Os animo a perseverar en esa trayectoria con la mirada puesta en el futuro.En este día señalado, felicitamos a su editor, Don Javier Godó, a su director, a sus lectores y a cuantos, con su esfuerzo y empeño, siguen contribuyendo día a día a que este importante y acreditado medio de comunicación siga siendo fiel a su admirable trayectoria y al espíritu que lo ha animado desde su fundación.Muchas gracias.

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