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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración de la Asamblea General de la Asociación de Cámaras de Comercio del Mediterráneo

Málaga, 23.06.2005

M

e produce una especial satisfacción poder presidir, en esta bella y dinámica ciudad de Málaga, la inauguración de la "Asamblea General de la Asociación de Cámaras de Comercio del Mediterráneo".

Me alegra que esta Asamblea se reúna de nuevo en España, y que lo haga en Andalucía, una de las Comunidades Autónomas que mejor conoce, por historia y tradición, el valor de la convivencia y del potencial de colaboración que liga a las sociedades ribereñas del mar Mediterráneo.

Esta Asociación pronto cumplirá su Vigésimo-tercer Aniversario. Un período, durante el que ha sabido consolidarse como foro especializado que reúne a los empresarios de ambas riberas de nuestro Mar para intercambiar experiencias e inquietudes, y arbitrar juntos las soluciones que requiere el desarrollo equilibrado de esta importante área económica y social del mundo.

La iniciativa que la Cámara de Comercio de Barcelona tomara en 1982, de convocar a todas las Cámaras de Comercio mediterráneas en Asamblea constituyente, ya ha dado sus frutos.

Así lo pone de manifiesto la presencia en este acto de empresarios de más de veinte países. Quiero manifestarles mi más sincera felicitación, al tiempo que animarles a seguir trabajando en aras de la estabilidad y el desarrollo armónico de esta región.

El Mediterráneo que nos une, es un espacio de singular atractivo y belleza, que engloba diversas culturas, religiones lenguas y civilizaciones. Un área para la convivencia entre distintos países con diferentes niveles de desarrollo. Un espacio compartido que nos debe permitir aprovechar las oportunidades y superar los desafíos que plantea la globalización.

De ahí que nos convoque a promover juntos su potencial de creación de riqueza y la capacidad de iniciativa de sus gentes. Ello supone una llamada a la cooperación, que viene asimismo determinada por las amenazas que sobre él se ciernen. Amenazas tales como la contaminación, la carencia de agua o la preocupante mengua de la pesca en sus aguas.

Esta Asamblea surgió con el objetivo principal de fomentar la cooperación económica de la región mediterránea. No olvidemos que gran parte de los problemas económicos y sociales del área se derivan de las diferencias de desarrollo que separan a nuestros países.

Se trata de una tarea ardua y necesaria de la que Ustedes fueron pioneros, como lo confirmarían más tarde, los Acuerdos entre la Unión Europea y los países del sur del Mediterráneo, para establecer una Asociación Euro-Mediterránea.

Una Asociación que, basándose en la promoción del diálogo y los intercambios, busca garantizar la paz, la estabilidad y un desarrollo económico integrador.

Entre los compromisos adquiridos en dichos Acuerdos, se incluía el objetivo de crear una Zona de Libre Comercio Euro-Mediterránea.

Los que compartimos el proyecto de integración europea sabemos que ésta no es una tarea fácil, aunque tenemos la evidencia de que es la mejor vía para generar empleo y riqueza.

Los representantes de las Cámaras de Comercio tienen que asumir los retos que conllevan dichos objetivos. A ese fin, es importante aplicar los instrumentos necesarios para favorecer la cooperación entre empresas y su integración en un contexto regional cada día más vertebrado.

Les corresponde también proponer mecanismos para promover el crecimiento y desarrollo, así como la estabilidad y prosperidad, imprescindibles para fomentar la paz y el bienestar en la región, desterrando para siempre tensiones y enfrentamientos.

Los graves problemas humanos, tantas veces dramáticos, que plantea la emigración ilegal, son buena prueba de los retos que debemos afrontar. Para acabar con ella, también debemos propiciar una adecuada política de desarrollo económico y social, con activa participación del mundo empresarial.

El fomento de la cooperación económica debe constituir la principal aportación de las Cámaras de Comercio al llamado Proceso de Barcelona, al que cada uno de nuestros países debe contribuir con responsabilidad.

Para España, nada de lo que ocurre en el Mediterráneo nos resulta ajeno. Impulsamos el nacimiento y desarrollo de dicho Proceso, tanto desde la Unión Europea como con los distintos países mediterráneos. Y el próximo mes de noviembre se celebrará en Barcelona una Cumbre con motivo de su Décimo Aniversario.

No quiero terminar mis palabras sin felicitarles, por haber elegido para esta reunión a una de las ciudades más emblemáticas de nuestra costa mediterránea y de nuestro desarrollo económico y social.

Les deseo el mayor éxito en los trabajos de esta Asamblea cuya labor, bien saben, cuenta con mi pleno respaldo y más sincero reconocimiento.

Muchas gracias.

Declaro inaugurada la Décimo-séptima Asamblea General de la Asociación de Cámaras de Comercio del Mediterráneo.

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