Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Activities and Agenda
  • Listen it
  • Imprimir la página
  • Send to a friend
  • Suscribe to RSS
  • Share it on Facebook
  • Share it on Twitter
  • Share it on Linkedin
  • Share it on Google+

Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Guinea Conakry, Sr. Ahmed Sekou Touré, y al pueblo guineano

Conakry, 15.05.1979

S

eñor Presidente, ciudadanas y ciudadanos de Guinea, llegamos a Conakry como representantes de un pueblo europeo, con sangre africana en sus venas, que desea desarrollar sus lazos de amistad y cooperación con este continente vecino.

España, nación de vocación histórica universalista, de profundas vinculaciones con América y Africa, ha dejado atrás una larga etapa de repliegue sobre sí misma en la que, durante más de un siglo, no ha desarrollado sus relaciones exteriores con todo su potencial.

Ahora, tras un profundo cambio de sus estructuras internas, ha realizado también un gran esfuerzo de expansión económica que, aunque no exento de las dificultades de la presente coyuntura, le han convertido en un país de alto nivel industrial, con una sociedad moderna y vida y un sistema político democrático.

Un país que desea contribuir más activamente en las tareas de la comunidad internacional, desde las órbitas a las que se encuentra más vinculado, para lograr un mundo en el que el ser humano pueda realizarse en el respeto de sus derechos, la libertad, la igualdad, el progreso social y la paz.

Un país con el que los Estados convivan y cooperen en el respeto de la soberanía nacional, de la integridad territorial y de la no injerencia en los asuntos internos.

También el pueblo guineano conoció un brillante pasado, que se remonta al siglo vii, y tras atravesar luego una dura prueba histórica, sufrió un difícil alumbramiento como Estado independiente.

Embarcado desde entonces en el complejo proceso de consolidación de sus nuevas realidades políticas, económicas y culturales, puede hoy encarar con los mejores auspicios lo que vuestro gobierno ha calificado como «ofensiva diplomática en la coexistencia pacífica».

Así pues, por caminos distintos -me atrevo a afirmar- nuestros dos pueblos han llegado a este momento histórico en que deben abrirse el uno al otro con un espíritu de amistad y respeto mutuo.

Creo que vuestra excelencia así lo sintió cuando tuvo el generoso gesto de invitarnos a visitar esta Guinea fuerte, unida y hospitalaria, que hoy nos recibe con un calor que agradecemos profundamente.

Conscientes también la Reina y yo de que el momento había llegado, en la primera ocasión que hemos tenido de venir al Africa negra, protagonista reciente de una prodigiosa empresa colectiva de liberación, hemos aceptado vuestra afectuosa invitación.

Confiamos en que un largo camino de cooperación comience hoy entre la República Popular Revolucionaria de Guinea y España. Ese camino ha de pasar, en primer lugar, por el conocimiento recíproco.

Sabíamos de la historia de esta tierra privilegiada, que fue de antiguo solar de comunidades indómitas, hoy fundidas en un solo pueblo, joven y valeroso. Pero deseábamos contemplar su belleza y queríamos también familiarizarnos con las realizaciones logradas por el protagonismo popular de este Estado profundamente independiente, que ha elegido con decisión una vía propia de desarrollo.

Una vez que estos anhelos nuestros se están haciendo realidad, esperamos que muchos otros españoles nos sigan, y nos alegrará que, tanto su excelencia el Presidente Ahmed Sekou Touré y su digna esposa, en primer lugar, como más guineanos y guineanas después, vengan a conocer España, una nación de lengua latina, donde el Islam ha dejado, además, profundas huellas. Así, nuestras relaciones bilaterales se asentarán sobre una sólida base.

Señor Presidente, hemos escuchado con gran atención vuestro discurso, que demuestra vuestra talla de hombre de Estado.

Mi país comparte la pasión por la libertad y la dignidad que ha informado vuestra trayectoria de estadista africano, porque esos ideales forman también parte del orgulloso espíritu hispánico.

Decía, al comienzo de estas palabras, que mi país se siente íntimamente vinculado con vuestro continente, por evidentes razones de geografía y tradición por decisión política. Nos sentimos, en efecto, solidarios con los países africanos, que en pleno proceso de desarrollo se afanan en la defensa de sus valores y en la afirmación de su propia identidad.

Igualmente, he señalado que España es hoy una potencia industrial. Este nivel económico, sin embargo, lo hemos alcanzado los españoles recientemente, por lo que no hemos perdido la conciencia de los problemas básicos de los países en vías de desarrollo.

Incluso puedo deciros que muy pocas naciones europeas los entienden como los entiende mi pueblo. Hemos padecido grandes penurias en tiempos aún cercanos, por lo que nuestros sentimientos comprenden muy bien los de los pueblos del Tercer Mundo.

Por otra parte, aunque gobiernos españoles del pasado entrasen en Africa en el juego colonial, esto se hizo de forma muy limitada, entre otros motivos, porque nuestro pueblo no acabó nunca de asimilar la mentalidad colonialista del siglo xix, y esa presencia fue más por razones estratégicas de nuestro inmediato entorno, amenazado por el expansionismo europeo decimonónico, que por afán de lucro o de conquista.

Estas razones nos llevan a sentir la más viva simpatía por el nuevo resurgir de Africa, y por eso apoyamos decididamente sus justas causas. Así lo hemos demostrado repetidamente en los foros internacionales.

España, señor Presidente, ciudadanas y ciudadanos de Guinea, aplaude el ideal de la unidad africana, así como el empeño de reconciliación y cooperación regional que habéis iniciado; se solidariza con la lucha de vuestro continente por erradicar el racismo y la discriminación que persisten en su cono sur, y le parece justo que las naciones que han alcanzado su independencia mantengan su destino en sus propias manos, y no vean éste coartado o desvirtuado por nuevas dependencias exteriores.

Los españoles tenemos la intención, por nuestra parte, de mantener una estricta neutralidad ante los conflictos interafricanos, sin intervencionismo ni alineación en los mismos. Pero, desde nuestra condición europea, deseamos ayudar con nuestra presencia en aquellas cuestiones de interés común, como el diálogo euroafricano y las relaciones norte-sur.

España, por considerar que el fenómeno liberador de la descolonización debe ser no solamente político, sino económico y cultural, comprende la legítima ambición de los africanos por sacar el mayor provecho posible de sus recursos naturales, que en el caso de Guinea son muy grandes, con objeto de equiparse y promover su desarrollo. Y sabe que, para conseguir éste, las jóvenes naciones necesitan cooperación técnica y ayuda económica.

Los españoles, en la medida de nuestras posibilidades, deseamos aportar ambas. Como nuestra economía aún no está plenamente desarrollada, nuestra tecnología tiene un nivel intermedio que la hace especialmente accesible a los cuadros profesionales de un país en vías de desarrollo.Es ésta, señor Presidente la actitud de España frente a los pueblos amigos de Africa.

Por vuestra doble calidad de Presidente de la Repúbica Popular Revolucionaria de Guinea y como uno de los fundadores de la Organización de la Unidad Africana, teníamos un especial interés en exponeros sus rasgos fundamentales: creemos que la estabilidad y la paz requieren un nuevo orden económico internacional y que se ponga fin, definitivamente, a las secuelas de la dominación de unas razas sobre otras.

Estamos convencidos de que las conversaciones que celebraremos, con ese espíritu, durante esta histórica visita, servirán para dar un nuevo impulso a nuestras relaciones bilaterales.

Gracias, señor Presidente, por vuestras palabras de amistad, en nombre de la Reina y mío, así como de la delegación que me acompaña. La entrañable hospitalidad que nos brinda el pueblo y el Gobierno guineanos nos ha movido a hablaros con la sinceridad que da la confianza mutua.

No nos resta sino aseguraros que transmitiremos al pueblo español el mensaje de amistad que recibimos de vosotros, y que es prenda segura de un futuro de fecunda colaboración.

Back to Speeches
  • Listen it
  • Imprimir la página
  • Send to a friend
  • Suscribe to RSS
  • Share it on Facebook
  • Share it on Twitter
  • Share it on Linkedin
  • Share it on Google+