Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Activities and Agenda
  • Listen it
  • Imprimir la página
  • Send to a friend
  • Suscribe to RSS
  • Share it on Facebook
  • Share it on Twitter
  • Share it on Linkedin
  • Share it on Google+

Palabras de Su majestad el Rey al Presidente de Costa Rica Luis Alberto Monge y al pueblo costarricense

Madrid, 29.05.1984

S

eñor Presidente, permítame que le exprese, en nombre propio y en el del pueblo español, la satisfacción que siento hoy al recibirle. Han pasado siete años desde que la Reina y yo realizamos un inolvidable viaje a Costa Rica.

Recuerdo la emoción que sentimos en aquellos momentos, cuando el entonces Presidente de su país nos recibió con las siguientes palabras: «Majestades, desde hace cuatro siglos y medio os esperamos».

Desde aquella fecha albergamos el deseo, no sólo de corresponder a las atenciones de que fuimos objeto, recibiéndole en España, sino de rendir homenaje, a través de su persona, a ese país ejemplar que es Costa Rica, cuya tradición de convivencia democrática, de paz social y de respeto a las instituciones y al imperio del derecho, es un modelo permanente de inspiración para todos los pueblos amantes de la paz, pero muy especialmente para las naciones hispánicas.

En nombre de Su Majestad la Reina, del gobierno de la nación y del pueblo de España le deseo, señor Presidente, la más feliz y fructífera estancia en nuestro país y el éxito pleno de su dilatado viaje por las tierras del viejo continente que hoy inicia.

Señor Presidente, Costa Rica y España son países unidos por un cariño y un afecto tradicional, por una relación histórica continuada que ni siquiera se vio momentáneamente truncada por la emancipación.

La afirmación de Costa Rica como nación, de sus valores patrios, de su identidad cultural y de su independencia nacional ha ido tejiéndose a lo largo de los dos últimos siglos con las armas del derecho, de la educación, de la libertad y del bienestar del pueblo. Por eso es tan fuerte y tan indiscutible. Por eso es Costa Rica, en estos momentos difíciles, tan importante para Centroamérica, para la comunidad de países hispánicos y para el mundo.

No sólo es una realidad ejemplar, sino lo que es aún más importante, una esperanza, donde la libertad de sus ciudadanos se gana y se preserva por la voluntad decidida de cada uno de ellos de que así sea; de que la paz no se conquista sino que se construye.

Nos admira, señor Presidente, que Costa Rica, además, siempre supo encontrar los gobernantes que su pueblo merecía. A través suyo, queremos rendir homenaje a toda una línea de predecesores que supieron encarnar esas aspiraciones de paz y justicia y representar a ese «pueblo de maestros» que tan próximo está hoy al corazón de los españoles.

En el plano de las relaciones internacionales Costa Rica refleja esos mismos principios que inspiran su convivencia interna: su tradicional neutralidad respecto de los conflictos regionales, el respeto a los principios de no-intervención y no-injerencia, la renuncia al uso de la fuerza como arma política internacional y, al mismo tiempo, la exigencia de que se respete la propia integridad, soberanía y neutralidad, cuya defensa se base en el imperio del derecho y no en el recurso a la violencia.

Señor Presidente, en estos momentos críticos, como los que actualmente se viven en la región centroamericana, es cuando los conceptos de independencia, soberanía nacional y respeto del derecho internacional cobran todo su sentido.

España, que sigue de cerca la evolución de los conflictos en esa querida región, porque siente el sufrimiento de sus pueblos como propio, no puede menos de expresar su solidaridad con la nación costarricense, tanto en la defensa de la convivencia interna, como en su infatigable afán de seguir buscando soluciones pacíficas en sus relaciones con los vecinos inmediatos y en el marco de la cooperación para la conservación de la paz regional que desde hace ya más de un año se realiza en el seno del «Grupo de Contadora».

Costa Rica es el ejemplo vivo de que a la paz no se llega por el uso o la amenaza de la fuerza sino por el diálogo y la negociación y de que la estabilidad de todo país requiere estructuras económicas que permitan el progreso y la justicia social a la que los pueblos tienen derecho y sin la cual la democracia no sólo es fútil, sino imposible.

Señor Presidente, no puedo dejar de expresar mi preocupación por otro factor de inestabilidad y angustia que no sólo afecta con especial crudeza a Costa Rica y a Centroamérica, sino a todo el continente iberoamericano.

Es la crisis económica y muy especialmente la pesada carga de la deuda externa, que impone una desproporcionada servidumbre a las economías de la región, frenando el ritmo de su desarrollo económico y agudizando por tanto sus problemas internos. Es preciso encontrar fórmulas a nivel internacional que permitan superar esta situación, que compromete el futuro y que sólo contribuye a que se ensanche aún más la fosa que separa los países ricos de los países en desarrollo.

España siempre cooperará decididamente en los esfuerzos para encontrar una solución a este vasto problema y, en la medida de sus posibilidades tratará de prestar asistencia económica y técnica para el desarrollo: el plan integral innovador de cooperación para Centroamérica, del que Costa Rica es uno de los principales beneficiarios, es un ejemplo real del camino que nos proponemos seguir en el futuro.

Señor Presidente, las relaciones bilaterales entre nuestros dos países nunca se han visto teñidas de divergencias ni de contenciosos y en estos momentos en que la coincidencia de ambos países en los ideales de libertad, democracia y paz es total, esas relaciones fructifican en unos contactos crecientes y unos intercambios mutuamente beneficiosos que se prolongan en el plano multilateral.

En efecto, la tradición jurídica que compartimos hace especialmente satisfactoria la colaboración en ámbitos como el de los derechos humanos, en cuya defensa Costa Rica se ha distinguido de forma tan decidida, valiente y positiva.

Señor Presidente, quiero alzar mi copa por su bienestar personal y el de su familia, por la felicidad y prosperidad del querido pueblo de Costa Rica y por la paz que todos ansiamos.

Back to Speeches
  • Listen it
  • Imprimir la página
  • Send to a friend
  • Suscribe to RSS
  • Share it on Facebook
  • Share it on Twitter
  • Share it on Linkedin
  • Share it on Google+