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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Zaire Mobutu Sese Seko y al pueblo zaireño

Madrid, 01.12.1986

S

eñor Presidente, la Reina y yo os damos la bienvenida, con especial satisfacción, en esta primera visita oficial que, acompañado por vuestra ilustre esposa, realizáis a España, país que ya habéis honrado en otras ocasiones con vuestra presencia.

Nuestra satisfacción es tanto mayor cuanto que vuestra visita nos va a permitir, durante estos días, corresponder a la generosa hospitalidad que recibimos de Vuestra Excelencia, de vuestro Gobierno y del pueblo zaireño cuando hace ahora tres años tuvimos el honor de viajar a la República del Zaire.

Aquella visita nos permitió conocer directamente ese gran país que hunde sus raíces históricas en el pasado secular de viejos reinos tradicionales y que desempeña hoy un destacado papel en el continente africano.

Señor Presidente, os encontráis hoy en un país muy antiguo de Europa, que, como el vuestro, encierra una gran variedad geográfica, humana y cultural: un país cuya política exterior, por razones de geografía y de historia, se proyecta, de manera activa, sobre ámbitos tan dispares como la Europa comunitaria, Hispanoamérica, el Mediterráneo y el vecino continente africano.

En este mismo año, España ha dado pasos decisivos en su incorporación política, económica y estratégica al área a la que naturalmente pertenece, mediante su adhesión plena a la Comunidad Europea y el refrendo popular a su permanencia en la Alianza Atlántica.

Nuestra política respecto a Africa, ese continente tan próximo a nuestro país, tiene contornos precisos. España, en los últimos años, ha incrementado de forma significativa los contactos con los países africanos y en este marco viene a inscribirse ahora su participación en los programas de cooperación que la Comunidad Económica Europea mantiene con las naciones del continente.

España apoya también la búsqueda de soluciones urgentes a los problemas económicos más apremiantes que agobian a los países en desarrollo y mantiene la necesidad de reanudar un diálogo norte-sur que conduzca a un orden económico internacional más justo y estable.

La actual situación en el Africa austral inspira al Gobierno español grave preocupación. Por ello, condena siempre con toda energía el sistema del apartheid, como un grave atentado contra los derechos del hombre y contra la concepción fundamental de la igualdad del género humano. Dicho sistema no sólo significa una injusticia intolerable contra sus víctimas directas sino también un peligroso factor de inseguridad en toda la región.

Debe terminar también la situación colonial que sufre el pueblo de Namibia, con su acceso a la independencia en los términos fijados por las Naciones Unidas, sin más dilaciones, para el bien de aquel pueblo y para la estabilidad del subcontinente.

Señor Presidente, los tres años que nos separan de nuestra estancia en Zaire han sido ricos en acontecimientos para vuestro país, como la celebración del XXV aniversario de la independencia y vuestra reelección al frente de los destinos de la nación.

Conocemos también el ingente esfuerzo que habéis realizado en los últimos años en materia de reajuste y saneamiento económico. Esperamos que ello permita crear las condiciones para que los distintos sectores empresariales puedan contribuir al desarrollo del Zaire y os anticipamos que en la nueva andadura podréis contar con la comprensión y la colaboración de mi país.

España observa con interés la política exterior que, bajo vuestra conducción, desarrolla el Gobierno zaireño, fundada en los principios de la paz y la cooperación internacional, el no alineamiento, el diálogo permanente y la buena vecindad, así como la lucha por la liberación completa del continente y contra la discriminación racial.

La excepcional situación política de la República del Zaire, con fronteras con otros nueve países, y su enorme potencial económico y humano, le otorgan un papel de primer orden en los asuntos africanos y hacen que nada de lo que ocurra en el continente pueda ser indiferente a vuestro país.

Señor Presidente, las relaciones entre España y la República del Zaire son ya antiguas y, como bien sabéis, se han caracterizado en todo momento por la mutua confianza, la colaboración y la amistad franca y sincera.

Nuestra actual pertenencia a la Comunidad Europea nos lleva también a participar con el Zaire en la Convención de Lomé, que sienta las bases para la cooperación entre la Comunidad y los países de Africa, el Caribe y el Pacífico. En este marco, España contribuirá de manera sustancial a la financiación del Fondo Europeo de Desarrollo.

En el terreno económico bilateral, se puede observar en los últimos tiempos una tendencia clara al crecimiento de los intercambios, aunque, ciertamente, nuestra cooperación puede alcanzar niveles muy superiores.

Varios centenares de mis compatriotas conviven desde hace muchos años con el hospitalario pueblo zaireño, diseminados por todo el país y desarrollando generosamente, al mismo tiempo que su misión espiritual, unas actividades importantes de carácter educativo y sanitario.Permitidme, señor Presidente, que os exprese nuestro sincero agradecimiento por la generosa acogida y el buen trato que estos españoles reciben, tanto de vuestras autoridades como de vuestro pueblo.

En el alto Zaire se encuentra desde hace tres años un grupo de médicos españoles que lleva a cabo un programa de cooperación sanitaria. Celebro también la buena integración de estos médicos con la población de aquella zona y confío en que la colaboración resulte útil para vuestra política en este campo.

Por nuestra parte, acogemos también con simpatía a la comunidad zaireña residente en España; de manera especial, al grupo de estudiantes que recibimos cada año y que saben integrarse en nuestra universidad y trabar lazos de amistad con nuestros jóvenes.

Señor Presidente, estoy convencido que vuestra visita a España y las conversaciones que durante la misma habéis mantenido, contribuirán al desarrollo de nuestras relaciones políticas y de cooperación, situándolas al nivel que exige la amistad existente entre nuestros gobiernos y nuestros pueblos.

La Reina y yo os deseamos, señor Presidente y señora Bobi Ladawa, una grata estancia en España. Invito a los asistentes a levantar sus copas conmigo por vuestra felicidad personal, por la prosperidad del pueblo zaireño y por la amistad entre España y la República del Zaire.

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