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Palabras de Su Majestad el Rey a la comunidad cientifica al entregar los Premios de Investigacion

Madrid, 11.01.1987

M

e complace extraordinariamente entregar, una vez más, los premios que se conceden a la investigación científica, técnica, humanística o científico-social, porque ello permite reanudar un grato contacto con la comunidad de hombres y mujeres españoles que aplican sus esfuerzos al ensanchamiento del saber.

La labor de investigar, de construir y verificar un cuerpo de conocimientos, perseverando en una dirección a menudo sólo entrevista o intuida, constituye una noble empresa muchas veces llena de dificultades.

Sucede, además, que la figura del investigador no siempre es apreciada, porque su trabajo, fruto del tiempo y la especialización, es contemplando a menudo por la sociedad como un modo de conocimiento de difícil acceso y comprensión.

En España, la ausencia de un adecuado ambiente social y de las condiciones propicias para el florecimiento de la investigación, ha constituido una constante histórica tan conocida como grave. La necesidad de corregir esos «históricos males» de nuestra investigación científica suscita desde hace unos años un amplio acuerdo en todos los sectores de la vida española, porque se ha ido abriendo paso un clima social proclive a aceptar y reconocer que la ciencia y la investigación son inseparables del desarrollo socioeconómico e imprescindibles para el bienestar y el progreso de un país.

Nuestra patria ha roto el aislamiento que la separaba de las naciones desarrolladas de su entorno y nuestra vinculación a Europa requiere cada vez más la realización de amplias modificaciones, de esfuerzos continuados para intensificar la investigación, asociando iniciativas públicas y privadas y promoviendo la más amplia cooperación internacional. Podemos decir con satisfacción contenida -pues es mucho lo que todavía resta por hacer- que España ha emprendido en los últimos años el camino de la apuesta científica y tecnológica, en el que nos precedieron otras naciones.

Es éste, pues, un tiempo de esperanzas fundadas para el saber científico español y para la comunidad investigadora. Un tiempo en que comienzan a reunirse las condiciones básicas que han de garantizar el crecimiento de la ciencia española merced a una nueva y específica concreción legal e institucional.

Todos los miembros de la comunidad científica, que se ve hoy brillantemente representada en este acto, habéis contraído un enorme compromiso frente a la sociedad española y ésta una gran responsabilidad ante vuestra labor.

Los merecidos galardones que hoy tengo la satisfacción de entregaros, testimonian la tenacidad de un saber científico presidido por el rigor en diversos campos y reconocen, no un trabajo coyuntural, un proyecto debido al azar o la improvisación, sino la labor disciplinada y coherente.Estos premios, que toman como ejemplo y honran la memoria de ilustres maestros como don Santiago Ramón y Cajal, don Leopoldo Torres Quevedo o don Ramón Menéndez Pidal, despliegan también un nexo de unidad entre la investigación científico-técnica y la humanística.

Las dos culturas, los dos ámbitos intelectuales, con frecuencia alejados, convergen sin embargo en la responsabilidad que atañe al investigador de profundizar y enriquecer la causa del progreso pacífico, el entendimiento entre las naciones y el intercambio de saberes que sirvan para modificar las muchas situaciones injustas por las que hoy atraviesa el mundo.

Creo que, por fortuna, nos encontramos ante un tiempo histórico favorable para nuestra investigación científica y técnica. España ha conquistado en un corto espacio de tiempo, una posición en la comunidad científica internacional de la que no puede ni debe retroceder. Antes bien, debe ser nuestro propósito proseguir con decisión ese avance, despojándonos de actitudes resignadas que daban por irremediable nuestra inferioridad en el terreno de la investigación.

A vosotros, a vuestros discípulos y, sobre todo, a las promociones de futuros investigadores, corresponde consolidar lo ya alcanzado y abrir nuevos horizontes para la ciencia española.

Muchas gracias.

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