Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Activities and Agenda
  • Listen it
  • Imprimir la página
  • Send to a friend
  • Suscribe to RSS
  • Share it on Facebook
  • Share it on Twitter
  • Share it on Linkedin
  • Share it on Google+

Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida por el Presidente de Paraguay, Sr. Andrés Rodríguez Pedotti

Paraguay(Asunción), 22.10.1990

S

eñor Presidente, quiero agradeceros, en primer lugar, vuestras palabras, con las que nos honráis, y expresaros con cuánto anhelo la Reina y yo hemos esperado el momento de visitar vuestro país situado en el corazón de la América del sur, en este continente para nosotros tan querido.

Desde el primer momento en que España se hace presente en esta bella tierra, la alianza entre los recién llegados y el pueblo guaraní surge naturalmente. De él va a surgir la primera generación mestiza, que sienta las bases de una unión que permitirá a esta nueva comunidad caminar en busca de un destino común.

Es precisamente esta generación, los llamados mancebos de la tierra, y luego quienes les suceden, los que harán de Asunción una verdadera madre de ciudades al extender su labor fundadora y pobladora por el territorio circundante.

Muy pronto, en el mismo siglo XVI, vuestro país cuenta ya con un gobernador paraguayo, Hernandarias, fiel defensor de los intereses de su población y buena prueba de la sólida confianza que ya existía entre nuestros pueblos.

Esta comunidad tuvo también una manifestación cultural muy relevante. El arte colonial paraguayo es, en efecto, fundamentalmente mestizo. La exuberancia del barroco de occidente se mezcló con el esquematismo, la sencillez y la claridad de las formas de expresión indígena, dando alas al genio que lleva dentro el artesano de estas tierras.

Vuestro idioma originario ha pervivido, con lo que Paraguay ofrece un caso singular de bilingüismo. Libros en guaraní, que salen de las primeras imprentas del Río de la Plata, instaladas en las Reducciones, contribuyen a que dicha lengua se convierta en idioma de la comunidad nacional, caso único en este continente.

Lejos de dificultar la expresión escrita, las dos lenguas paraguayas han contribuido a enriquecerla. Al más destacado de sus representantes, Augusto Roa Bastos, por haber contribuido de forma sobresaliente a enriquecer el legado cultural hispánico, le ha sido concedido este año el Premio de Literatura en lengua castellana, Miguel de Cervantes.

La enorme riqueza que ambos países tenemos al disponer de un idioma universal, que permite la comunicación con cientos de millones de personas y el acceso a reservas culturales de primer orden, junto con lenguas autóctonas, capaces de expresar lo más íntimo de nuestros propios pueblos, constituye un patrimonio singular que debemos preservar y saber utilizar como herramienta de desarrollo de nuestra comunidad.

Señor Presidente, llegamos a Paraguay en un momento en que su pueblo se halla abocado a un proceso de transición política que, sin lugar a dudas, le abrirá las puertas que conducen a un futuro mejor.

Los españoles somos muy conscientes de las dificultades que se presentan en un proceso de esas características.

Sin embargo, la grandeza del empeño, unida a la decidida voluntad de vuestro pueblo, harán que se cumplan los objetivos que os habéis propuesto. En la ardua tarea a que os enfrentáis, podéis contar con la solidaridad de España.

Los desafíos de todo género se acrecientan en este fin de siglo, que anuncia un tiempo nuevo. Sólo en libertad y democracia podremos responder al reto que se nos plantea, y que no es otro que una vida mejor para nuestros pueblos y una sociedad más justa, más desarrollada, en estrecha relación con otras que no son afines en espíritu o en vecindad.

Señor Presidente, dentro de poco más de un año, conmemoraremos el V Centenario del encuentro entre dos mundos, con el consiguiente nacimiento de la Edad Moderna.

1992 no debe limitarse a servir de ocasión para la conmemoración, sino que debemos aprovecharlo para iniciar juntos un gran proyecto común. A tal fin, siguiendo el camino trazado con tanto acierto por el Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, y en nuestro esfuerzo por dotar de voz y expresión a una comunidad iberoamericana con proyección universal, he convocado a todos los mandatarios iberoamericanos para celebrar un encuentro en España en 1992.

Para ese proyecto ilusionante contamos con la activa participación del Paraguay.

Señor Presidente, agradecemos de todo corazón vuestra hospitalidad. Permitidme que levante mi copa para brindar, en mi nombre y en el de la Reina, por vuestra ventura personal y la de vuestra esposa, y por el progreso y bienestar de este hermano pueblo paraguayo.

Back to Speeches
  • Listen it
  • Imprimir la página
  • Send to a friend
  • Suscribe to RSS
  • Share it on Facebook
  • Share it on Twitter
  • Share it on Linkedin
  • Share it on Google+