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Palabras de Su Majestad el Rey al presidente de Bulgaria Jelio Jelev y al pueblo búlgaro

Bulgaria(Sofía), 23.05.1993

S

eñor Presidente, agradecemos muy sinceramente vuestra invitación, que nos permite visitar por primera vez Bulgaria. Sabéis que la Reina y yo, desde hace mucho tiempo, deseábamos realizar esta visita, y ahora que ya hemos establecido esta relación directa con el pueblo búlgaro, queremos agradeceros vuestras hermosas palabras y la cálida hospitalidad y amistad que estamos recibiendo.

Llegamos a Sofía tras un período especialmente significativo para nuestros dos países y de incertidumbre para Europa. 1992 fue un año con grandes acontecimientos en España y en Bulgaria.

Para nosotros, fue muy importante la conmemoración del V Centenario del descubrimiento de América, la Exposición Universal de Sevilla, la celebración de la II Cumbre Iberoamericana en Madrid y los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Para Bulgaria, la celebración de elecciones libres, democráticas y pluralistas, que condujeron a la reelección de vuestra excelencia a la presidencia de la República, ha supuesto un nuevo y decisivo paso en la transición búlgara hacia la democracia, evitando las violentas y disgregadoras confrontaciones que sufren otros Estados de esta parte de Europa.Señor Presidente, Bulgaria ha dado en los últimos años un gran ejemplo de madurez: ha sabido inspirar la moderación y el diálogo entre las diferentes fuerzas políticas y sociales, fomentar las buenas relaciones con los países vecinos e impulsar la integración de Bulgaria en las instituciones de la Europa democrática.

La nueva Bulgaria está recuperando el lugar que le correspondía dentro de la familia de naciones libres, hecho refrendado con su admisión en el Consejo de Europa y con la reciente conclusión de un Acuerdo de Asociación a la Comunidad Europea.

España ha seguido con gran interés y simpatía el proceso democratizador en su país: parlamentarios españoles han participado como observadores en diferentes procesos electorales y expertos de nuestra administración y nuestras empresas han intervenido como asesores en sectores tan importantes como la legislación electoral, la privatización, la reforma del sistema bancario, la descentralización, el desarrollo regional, la energía nuclear, etc.

Además, el Ministro de Asuntos Exteriores español visitó Sofía en dos ocasiones, en 1990 y 1991, dando muestras del apoyo político de España a los esfuerzos democratizadores de Bulgaria.

Su país estuvo presente en España durante el pasado año. Muy especialmente, con la participación de vuestra excelencia en el día nacional de Bulgaria en la Exposición Universal, lo que nos permitió un primer encuentro en Madrid y con la visita que nos hizo en septiembre vuestro Ministro de Asuntos Exteriores.

Se ha dado así un primer impulso a las relaciones bilaterales entre nuestros dos países, limitadas hasta hace poco tiempo. En tal sentido, quiero destacar la importancia del tratado de amistad y cooperación que será firmado con ocasión de nuestra visita y que constituirá el marco adecuado para potenciar nuestras relaciones en todos los ámbitos.

Señor Presidente, la geografía ha hecho de nuestros dos países, situados en los extremos del continente europeo, frente a Asia y frente a Africa, lugares de paso, choque de culturas y crisol donde éstas se funden, dando a veces extraordinarios resultados.Esta particular situación no ha dejado de afectar a Bulgaria en su integridad territorial e independencia repetidas veces en su milenaria historia, a lo largo de la cual ha sabido, sin embargo, mantener vivas la identidad nacional y la cultura búlgara.

Esta circunstancia histórica ha deparado también el protagonismo de Bulgaria en uno de los acontecimientos culturales más importantes de la historia de Europa: la cristianización y alfabetización de los pueblos eslavos, gracias a la obra civilizadora de los santos hermanos Cirilo y Metodio, creadores del alfabeto cirílico, que permitió a las poblaciones eslavas incorporarse a la gran familia de los pueblos europeos.

Quisiera resaltar otro momento histórico en el que el pueblo búlgaro supo dar la medida de su alta calidad moral: me refiero a los años de la II Guerra Mundial, en que todas las instituciones del país, oponiéndose a terribles presiones antisemitas, consiguieron salvar del exterminio a sesenta mil judíos de Bulgaria.

Una parte importante de ellos estaba integrada por sefarditas, es decir, judíos españoles descendientes de aquellos que abandonaron España y fueron acogidos en tierras búlgaras hace cinco siglos.

La comunidad sefardita búlgara siempre ha estado en primera línea en los esfuerzos para intensificar las relaciones hispano-búlgaras y ha dado uno de los escritores más originales del siglo XX: Elías Canetti, Premio Nobel de Literatura en 1981.

La literatura española ha suscitado desde siempre gran interés en este país. Las primeras traducciones son muy antiguas, los estudios de hispanística tienen una larga tradición y un brillante desarrollo en el Departamento de Filología Española y en la Asociación de Hispanistas de Bulgaria.

El interés búlgaro por la cultura española es notable, prueba de ello es el importante número de traducciones de obras españolas e hispanoamericanas que cada año se publican y el creciente número de estudiantes de español.

Quisiera también dar testimonio y reconocer públicamente la importancia de la labor que realizan los hispanistas búlgaros en la divulgación de los estudios de eslavística en España, habiendo promovido la creación de una licenciatura en filología eslava.

Señor Presidente, si la historia nos ha mantenido alejados durante largos períodos, en la actualidad, felizmente, son más los factores que nos unen que los que nos separan. España y Bulgaria son dos países meridionalmente europeos, dos países mediterráneos, con orientaciones económicas semejantes, dos países que han superado su historia reciente con la conciencia común de que sólo a través de la integración europea podrían completar sus valores y aspiraciones: anhelo por un nuevo orden político, económico y social, basado en la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales y esperanza en un futuro común de paz, progreso y democracia.

Con este optimismo esperanzado ante la nueva etapa que se abre en nuestras relaciones, levanto mi copa para brindar por la ventura personal de Vuestra Excelencia y de la señora Jeleva, por la prosperidad del pueblo búlgaro y por la amistad entre Bulgaria y España.

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