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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena ofrecida por el Presidente de la República Checa, Sr. Vaclav Havel

República Checa(Praga), 12.07.1995

S

eñor Presidente, la Reina y yo queremos agradecer su amable invitación para visitar este país y su hermosa capital. Estuvimos en esta ciudad en julio de 1987, en circunstancias bien distintas.

En aquel momento veníamos en representación de una joven democracia, que trabajaba para asentarse en Europa y dejar atrás una etapa de aislamiento en sus relaciones internacionales. Nuestros países estaban entonces separados por muchas cosas.

Al volver hoy aquí, después de los transcendentales cambios que han tenido lugar en los últimos años, nos es muy grato comprobar que son muchas las circunstancias que ahora nos aproximan.

Como tantos ciudadanos del mundo, nos emocionamos con los estudiantes que en la noche de aquel 17 de noviembre de 1989, se manifestaban en el Bulevar Nacional de Praga para pedir mayores libertades. Los españoles, artífices de una transición política, somos testigos comprometidos del proceso de reforma democrática en su país.

Su intervención, señor Presidente, en la conducción a buen fin de aquella explosión de las libertades, permanece imborrable en nuestra memoria.Después de varios años, hoy podemos dar fe, al igual que tantos españoles que visitan la República Checa cada año, de la rápida y profunda transformación que este país ha experimentado, dando al mundo una muestra de voluntad pacífica de cambio.

Nos consta que algunos capítulos de esta transición del nuevo Estado han sido difíciles. Las transformaciones nunca son sencillas, lo sabemos por propia experiencia. Sin embargo, los éxitos alcanzados han sido muchos y las perspectivas de futuro son halagüeñas.

Por ello, señor Presidente, nos complace felicitar al pueblo checo por esta labor, en la que no sólo han sido capaces de crear un nuevo marco jurídico, político y económico, sino que han trabajado, con enorme éxito, por recuperar su lugar en la esfera internacional y en Europa.

La República Checa está hoy presente en importantes puestos de responsabilidad en organismos internacionales: el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el Consejo de Ministros del Consejo de Europa, la secretaría de la OSCE... Ello es prueba de que la comunidad internacional ha apreciado, otorgándole su confianza, la forma pacífica en que se han producido los cambios en este país.

Tales éxitos en su política exterior se ven reforzados por los logros conseguidos en el proyecto europeo. Europa es sin duda para la República Checa, como lo fue para España hace unos años, la referencia más natural para la consolidación de su proceso de transformación. Tenga la seguridad, señor Presidente, de que cuentan con el apoyo firme y decidido de España.

Durante este semestre España ostenta la presidencia de la Unión Europea. Entre los objetivos prioritarios se encuentra promover la intensificación de las relaciones con las nuevas democracias de Europa central, cuya integración en la Unión impulsaremos, conscientes de su trascendencia histórica.

España, en los márgenes de Europa durante décadas, comprende -quizás mejor que nadie- la necesidad urgente de recuperar el tiempo injustamente perdido por los países de centroeuropa, y de sumar el ímpetu, la vitalidad y el peso histórico de la República Checa y de sus vecinos al proyecto europeo, que no estará sin ellas completo.

Las nuevas realidades y circunstancias históricas de Europa exigen también una profunda adaptación de las estructuras occidentales de seguridad y defensa, donde todos los países del continente encuentren un marco más adecuado, donde se den las condiciones para una seguridad verdaderamente indivisible.

Estamos ante nuevas realidades que requieren generosidad y soluciones imaginativas. Reflexionemos juntos con tranquilidad en el camino que vamos a trazar para las generaciones futuras.

España preside también la UEO, Organización en la que la República Checa está presente como país asociado. Tenemos por delante el reto de desarrollar la identidad europea de seguridad y defensa en forma complementaria con el proceso de transformación de la Alianza Atlántica. En ese proceso las reflexiones de la República Checa serán bienvenidas.

Señor Presidente, en esta nueva andadura de nuestros países en el marco europeo, nuestro acercamiento cultural y económico está aún en niveles incipientes. La historia nos dice, sin embargo, que en otra época nuestros lazos de unión fueron sólidos y nuestras respectivas culturas se conocieron y admiraron.

Así, el primer testimonio literario sobre Praga está recogido precisamente en un manuscrito de Ibrahim Ibn Jakob, enviado por el Califa de Córdoba en la segunda mitad del siglo x a la Corte de Otón. Además, el gran filósofo Comenius estudió con mucho interés a los españoles Lulio y Vives, y nuestro genial dramaturgo Lope de Vega reflejó en su obra «La Imperial de Otón», la ayuda que se prestaron Alfonso X el Sabio y su primo Ottokar II.

El siglo XIX y los primeros años del XX marcarían un interés aún mayor. En el brillante período cultural de finales de la pasada centuria, los escritores checos se abrieron a múltiples influencias culturales, entre las que estuvieron presentes las de origen español. Intelectuales y escritores, como Nemcova, manifestaron su admiración por la obra de Cervantes, nuestro escritor más universal.

La Primera República checoslovaca fue también un período de importantes contactos. España se hizo popular entre el público checo gracias a los libros de viajes de Karel Capek y Jaroslav Durych. De esta época data también la creación en Praga del Instituto Español e Iberoamericano.

Queremos dedicar en este momento un reconocimiento muy especial a los hispanistas checos que, calladamente y con un gran esfuerzo personal, han logrado que nuestra cultura, nuestra historia y nuestra lengua sigan vivas en este país.

Señor Presidente, la nueva República Checa es ya una realidad visible que, día a día, confirma la solidez de sus transformaciones. Es la obra de una nación que, dueña de su destino, se dispone a ganar su futuro. En este proyecto nacional, su actitud personal, señor Presidente, merece nuestro respeto y reconocimiento.

La responsabilidad como destino es el título de una de sus últimas obras aparecidas en España. Es un bello título para una persona que ha decidido servir a su país desde un puesto de alta responsabilidad. Es también un estímulo para seguir trabajando por un futuro de bienestar para la sociedad.

De hecho, tenemos todos la responsabilidad de contribuir a que nuestros países sean cada día más prósperos.

Con este espíritu, les invito a todos a levantar su copa por la ventura personal del señor Presidente y por un futuro de amistad y cooperación entre España y la República Checa.

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