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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Argentina Carlos Saúl Menem y al Pueblo Argentino

Madrid, 28.02.1994

S

eñor Presidente, con especial satisfacción quiero daros la bienvenida a España en vuestra primera visita oficial como Presidente de la República Argentina, esa gran nación iberoamericana a la que, por tantas razones, nos sentimos fraternalmente unidos.

Argentina es el país del continente americano en el que vive un mayor número de españoles que, desde la independencia, han continuado alimentando las raíces seculares de España y los vínculos de toda clase que unen a nuestros pueblos.

Es además, el país donde nació el concepto de la hispanidad y donde el Presidente Irigoyen instituyó el día 12 de Octubre para la conmemoración de los valores de nuestra cultura común, base de unos principios y unos objetivos que españoles y argentinos compartimos.Desde que en 1910, la Infanta Isabel asistió a los Actos del Centenario de la Independencia, la Familia Real ha tenido una importante presencia en la República Argentina.

Recuerdo con muy especial afecto las dos visitas oficiales que la Reina y yo hemos realizado a vuestro país y quiero agradeceros vivamente las generosas atenciones que habéis tenido, en sus recientes viajes, con la Reina, con el Príncipe de Asturias y con las Infantas.

Saludamos en vuestra excelencia al Presidente comprometido en la tarea de modernizar a su país mediante un ambicioso proyecto de audaces reformas, cuyos efectos se han dejado ya sentir en la economía argentina.

Desde España seguimos con todo interés y afecto la evolución de vuestra nación y deseamos fervientemente que culmine con los brillantes resultados que la sociedad argentina demanda y merece.

Señor Presidente, en vuestra acción de gobierno, habéis sabido interpretar el signo de los tiempos que vivimos. La realidad de las sociedades maduras de nuestra época determina que el centro de atención se coloque en la libertad del hombre, su creatividad y la defensa de su bienestar y dignidad.

La opción decidida por la libertad supone, a su vez, flexibilidad y apertura en todos los sectores. La necesidad de incrementar la riqueza de nuestros países y el grado de bienestar de nuestros pueblos requiere la adopción de fórmulas que faciliten el papel de la iniciativa privada y de la definición del nuevo papel del Estado, en función de los imperativos del desarrollo social y la justa distribución de la riqueza.

España no está ausente del gran proyecto argentino. El programa de apertura y modernización del gobierno de vuestra excelencia ha despertado gran interés en los empresarios españoles. Argentina ha sabido inspirar la confianza de España.

Vemos asimismo con gran satisfacción el desarrollo de una muy activa presencia en la escena internacional de Argentina, que recupera así, bajo vuestra dirección, el lugar que le corresponde en el concierto de las naciones.

Muy en particular quiero destacar la participación de Argentina, como de España y las principales naciones de occidente, en las operaciones de mantenimiento de la paz en diversas zonas de la tierra, afligidas por crueles conflictos y en la defensa de la libertad y de la democracia donde éstas se ven amenazadas.

Permitidme, señor Presidente, un recuerdo para los argentinos que viven en España. En los siglos pasados España se esparció por América y dejó en toda ella, y concretamente en Argentina, la impronta de su cultura y de su lengua. En los últimos años, en cambio, se ha venido registrando una corriente de signo inverso. Son muchos los argentinos que hoy viven en España para quedarse entre nosotros, con sus familias, con su saber y con su trabajo, enriqueciendo así a la sociedad española.

Señor Presidente, deseo ahora referirme a las Cumbres Iberoamericanas, en las que vuestra excelencia ha participado tan activamente, tanto en Guadalajara como en Madrid y en Salvador y cuya quinta reunión habéis ofrecido generosamente acoger y organizar en vuestro país.

Durante las tres Cumbres ya celebradas, hemos logrado definir un nuevo espacio político, de características propias, fundamentado en nuestra pertenencia a una comunidad y en nuestra firme creencia en los principios de la democracia representativa, la defensa y promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y el imperio del derecho internacional en las relaciones entre los Estados.

Las Cumbres han demostrado ser un foro idóneo para la concertación política entre los países iberoamericanos y para nuestra cooperación en áreas como la educación, la cultura, la ciencia, la salud o el desarrollo de las poblaciones indígenas.

Dentro de pocos meses nos encontraremos de nuevo, junto con los demás Jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos, en Cartagena de Indias. Allí haremos sin duda una útil reflexión sobre las nuevas relaciones económicas internacionales y sobre la cooperación entre los procesos de integración de Iberoamérica y de Europa, marco éste en el que Argentina y España deben jugar un papel fundamental.

Señor Presidente, las relaciones entre España y la Argentina son verdaderamente privilegiadas. Hagamos votos para que sigan así. Al reiteraros la bienvenida a España, deseo levantar mi copa y brindar por la continuidad de estas excelentes relaciones, por vuestra ventura personal, por la de los miembros de vuestro gobierno y vuestro séquito y por la felicidad y prosperidad del querido y fraterno pueblo argentino.

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