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Palabras de Su Majestad el Rey en la clausura del encuentro empresarial hispano-ruso

Rusia(Moscú), 06.05.1997

C

onstituye para mí una verdadera satisfacción presidir la clausura de este encuentro, que ha reunido a un nutrido y distinguido grupo de empresarios y hombres de negocios rusos y españoles. Con mi presencia y mis palabras quiero resaltar el interés de la Corona por contribuir a un mejor entendimiento entre nuestros dos países, que implica, en gran parte, la profundización y la mejora de nuestras relaciones económicas y empresariales.

En España aspiramos a que nuestras relaciones económicas con la Federación Rusa sean un importante factor de conexión entre nuestras respectivas naciones. Me satisface particularmente constatar que el  comercio bilateral ha venido creciendo de manera constante en los últimos años. Ahora bien, estamos todavía muy lejos de alcanzar un nivel de relaciones económicas, y una diversificación de las mismas, que se corresponda con la dimensión real de nuestras economías y con el dinamismo de nuestros empresarios.

En consecuencia, la tarea que tenemos ante nosotros en este campo  es muy amplia, y nadie más cualificado que los empresarios y hombres de negocios de ambos países para la gratificante labor de llevarla a cabo y extraer de ella todo su provecho mútuo.

España, en los últimos tiempos, ha tenido que realizar un enorme esfuerzo  para adaptar su estructura económica  y responder a las necesidades de la economía internacional actual, muy abierta y competitiva.

El empeño no ha sido fácil, pero los resultados están a la vista: hoy, España ocupa el noveno lugar en el mundo por el volumen de su Producto Interior Bruto, es miembro de pleno derecho de la Unión Europea y es un cualificadísimo candidato a participar desde el primer momento en la futura moneda común europea.

Rusia está empeñada en esta misma aventura de transformar su economía y adaptarla a los nuevos tiempos, y creo que la experiencia española puede ser de gran valor para la Federación Rusa.

La economía rusa tiene unas excelentes perspectivas de futuro. Los éxitos obtenidos en el control de la inflación, el proceso privatizador, la liberalización de la actividad económica y el esfuerzo por mejorar la legislación de inversiones y del sector financiero son muestras palpables  de ello. No se me oculta que aún quedan importantes reformas por realizar, en especial las relativas a la mejora en la seguridad jurídica y a la transparencia de las transacciones económicas, pero estos objetivos pendientes no deben empañar ese horizonte ya modificado.

Esta transformación económica, unida a los recursos naturales y al desarrollo científico y humano de primer orden con que cuenta la Federación Rusa, nos ofrece un espacio fecundo para la colaboración mútua y la expansión de las relaciones bilaterales.

Confío en que estas posibilidades de cooperación fructifiquen en un futuro próximo en proyectos conjuntos de toda índole, en especial en el ámbito de las infraestructuras, los transportes y la distribución comercial y el turismo, elementos básicos para el desarrollo económico ruso, en los que el saber hacer de las empresas españolas puede resultar de extrema utilidad para todos.

Es motivo de especial satisfacción el hecho de que, en las últimas semanas, los contactos económicos bilaterales hispano-rusos hayan recibido un notable impulso. Así, resultó de trascendental importancia el seminario que se celebró en Madrid, a finales del pasado mes de marzo, bajo el título "Invertir en Rusia", en una cita que congregó a una amplia y sobresaliente representación de autoridades y empresarios de ambos países.

Igualmente, el 24 y 25 de abril se reunió la Segunda Comisión Económica Mixta España-Rusia, que fijó importantes bases institucionales para la reactivación de nuestras relaciones. Entre ellas, destacaré su decisión de poner al día los Convenios de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones y para evitar la Doble Imposición,  vigentes desde 1991 y 1986, respectivamente. La actualización de estos Acuerdos modernizará el marco jurídico que actualmente rige nuestras relaciones bilaterales, garantizando a los empresarios de ambos países la necesaria seguridad para sus inversiones.

Este acercamiento entre nuestras naciones, por el que estoy abogando, no se limita al aspecto estrictamente bilateral de nuestras relaciones económicas. España también participa activa e intensamente como país miembro de la Unión Europea en el diálogo con la Federación Rusa, dirigido a obtener una mayor integración de sus economías y una participación creciente de Rusia en los foros económicos internacionales.

Me siento orgulloso al afirmar que nuestro país ha apoyado, desde el comienzo de las negociaciones, la conclusión de Acuerdos entre la Unión Europea y Rusia.

Concluyo reiterándoles mi convicción de que a nuestras relaciones económicas y empresariales les aguarda un futuro esperanzador. Buena muestra de las magníficas oportunidades que el nuevo tiempo nos depara es el encuentro que hoy clausuramos en Moscú, consecuencia efectiva del trabajo de acercamiento que hoy ilusiona a España y a la Federación Rusa.

Muchas gracias.

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