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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de clausura de la reunión de los Consejeros Económicos y Comerciales de las Embajadas de Espáña en el mundo

Madrid, 17.12.1997

Q

uiero agradecer, en primer término, al Ministerio de Economía y Hacienda la invitación para presidir hoy la clausura de la Reunión de los Consejeros Económicos y Comerciales de las Embajadas del Reino de España en el mundo y aprovecho esta oportunidad para transmitir al Ministerio mi felicitación por esta iniciativa que estoy seguro ha resultado de gran utilidad.

En las dos últimas ediciones de las Expotécnias, las celebradas en Sao Paulo y en Nueva Delhi, he podido tomar contacto no sólo con nuestros empresarios, sino también con los Consejeros Comerciales que les ayudan y asisten en su difícil labor de promocionar productos y servicios españoles en el mundo. La mejora de nuestra posición exterior, los cada vez mejores resultados de la balanza comercial española revelan que esta colaboración es positiva y que se está avanzando por el buen camino.

La creciente globalización de las economías ha puesto de manifiesto una interrelación de las capacidades económicas de los países, y como corolario de esto, se ha desatado una fuerte competencia para lograr contratos que permiten crear riqueza tanto en esos países como en los originarios de las empresas. El crecimiento del comercio y la inversión permite un aumento del empleo y el bienestar de esas respectivas sociedades.

Así ha sucedido en España, donde el sector exterior, en su sentido más amplio, comercio, servicios y especialmente el turismo, ha pasado a convertirse en un elemento fundamental que permite nuestra supervivencia económica en este mundo interdependiente.

Ante el desafío que supone para la economía española esta competencia internacional y el entorno cambiante en el que desarrollan su actividad, nuestros empresarios deben contar con el apoyo decidido y cohesionado de todos los sectores de la Administración del Estado, tanto en el interior como en el exterior, utilizando para ello los medios económicos, políticos y financieros necesarios para alcanzar ese objetivo. Nuestros últimos éxitos no pueden dejarnos satisfechos y hay que seguir avanzando y perfeccionando los mecanismos de apoyo, que eficientemente ha puesto en funcionamiento el Ministerio de Economía y Hacienda.

No cabe duda de que, en mercados lejanos, el asesoramiento de las Oficinas Comerciales es decisivo para las empresas, que así pueden identificar no solo los sectores productivos más interesantes, sino además los socios locales que pueden darles más garantías de una relación estable y continuada, que es la manera de consolidar posiciones comerciales e inversoras en el exterior.

El envío de la información precisa con rapidez es, así pues, clave y estoy convencido de que la utilización de los avances informáticos que ha introducido recientemente el Ministerio de Economía y Hacienda en la red de Oficinas Comerciales y en España serán útiles a los hombres de negocios y, especialmente, a las Pequeñas y Medianas Empresas.

Otra labor importante es la formación. Creo que dentro de las posibilidades presupuestarias siempre limitadas, debe hacerse hincapié en la preparación de nuestros jóvenes exportadores, tanto en España como en las prácticas que realizan en las Oficinas Comerciales en el exterior. Sólo así estaremos preparados para la competencia global económica de las próximas décadas.

La salida al exterior, en los últimos años, del potencial inversor español ha sido una buena noticia para nuestra economía, pero también para los países que nos rodean o que nos son más próximos. Así se está logrando un equilibrio y crecimiento estables que permitirá una mayor prosperidad para todos. No cabe duda de que prosperidad y estabilidad social van de la mano y es un fin al que debemos aspirar no sólo para España, sino también para los países de su entorno.

Estoy seguro de que los Consejeros Económicos y Comerciales de las Embajadas de España, y el personal que trabaja a sus órdenes en las Oficinas Comerciales serán instrumentos útiles para estos objetivos que ha encarado la sociedad española. Quiero poneros de manifiesto que contaréis con el apoyo de la Corona para alcanzar estos fines, que permitirán hacer a España más próspera y más presente en el mundo.

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