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Palabras de bienvenida de Su Majestad el Rey durante la cena ofrecida a Su Alteza Real el Príncipe Salman Bin Abdulaziz Al Saud, con ocasión de su visita oficial a Madrid

Palacio Real de Madrid, 26.06.2001

A

lteza Real,

Tengo la enorme satisfacción de recibiros hoy en este Palacio Real de Madrid, y agasajaros, junto a vuestro distinguido séquito, como a un verdadero amigo de España, en vuestra condición de Emir de Riad, hijo del inolvidable Rey Abdulaziz Al Saud, unificador de Arabia y fundador del moderno Estado Saudí, y hermano del Custodio de las Dos Santas Mezquitas, el Rey Fahd. Os pido, Alteza, que transmitáis a Su Majestad nuestro más afectuoso y fraternal recuerdo.

La amistad sincera que une a nuestras dos familias no es más que un fiel reflejo de la relación privilegiada entre nuestros dos pueblos y países, que hunde sus raíces en la Historia.

España ha sido, a lo largo de los siglos, una encrucijada de culturas y religiones en la que la civilización árabo-musulmana ha dejado una huella indeleble: desde los esplendorosos ejemplos arquitectónicos de la Mezquita de Córdoba, Medina Zahara o la Alhambra de Granada, pasando por el importante caudal lingüístico que ha enriquecido nuestra lengua, hasta la monumental obra de investigación científica y filosófica que permitió salvaguardar el legado de los clásicos.

En definitiva, una aventura de saber, pensamiento y cultura que ha marcado para siempre el devenir y la Historia de nuestros pueblos.

Pero el intercambio entre nuestros dos países no se agota en ese pasado que nos estimula e ilumina. Las excelentes relaciones que existen hoy entre España y Arabia Saudí están llenas de potencial y llamadas a enriquecerse y diversificarse en un mundo complejo que nos brinda cada día mayores oportunidades de colaboración.

En este marco, nuestras relaciones bilaterales van ganando progresivamente en contenido. El volumen de nuestro comercio no ha dejado de crecer en los últimos años y tiene potencial para hacerlo mucho más. Podéis estar seguro, Alteza, de que nuestras empresas e inversores siguen con gran atención las oportunidades que ofrece vuestro país, donde cada vez es mayor la presencia de empresarios, ingenieros, médicos y técnicos españoles.

También se han intensificado nuestros contactos institucionales y el intercambio de visitas a todos los niveles es hoy creciente.

Quiero mencionar muy especialmente la visita que el Príncipe de Asturias efectuó en marzo de 1999 a Arabia Saudí, visita que le proporcionó la ocasión de conocer mejor este país amigo y de la que regresó satisfecho y profundamente agradecido por la calidez de la acogida que allí le dispensásteis.

Alteza, permitidme que os haga partícipe de la preocupación española por los difíciles momentos que atraviesa el Proceso de Paz en Oriente Medio, en el que, tras casi ocho meses de violencia, sólo hoy se ve un ligero atisbo de esperanza.

Estoy seguro de que Arabia Saudí y España pueden jugar un creciente papel para contribuir a la paz justa, global y duradera a la que aspiran todos los pueblos de la zona.

Asimismo, las relaciones entre la Unión Europea y el Consejo de Cooperación del Golfo ofrecen perspectivas alentadoras.

Cuando apenas faltan seis meses para que España asuma la Presidencia de la Unión Europea, muchos son los ámbitos que nos ofrecen la oportunidad para estrechar y aumentar nuestra cooperación y nuestras relaciones.

Esta visita de Vuestra Alteza contribuye, sin duda, a todo ello y es una prueba más de la solidez de los vínculos que nos unen. Permitidme, pues, Alteza, que os dé la bienvenida a España, que también es Vuestra casa.

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