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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de entrega de los Premios Nacionales de Investigación

Madrid, 07.11.2001

E

l terrorismo asesino de ETA ha vuelto a hacer sonar su voz de muerte.

Ayer atentó en Madrid, gracias a Dios sin el resultado que sus autores esperaban, contra un distinguido servidor del Ministerio de Ciencia y Tecnología, Don Juan Junquera, hoy felizmente presente aquí entre nosotros en este acto, aunque el atentado dejó un lamentable reguero de daños personales y materiales.

Esta mañana, los asesinos han consumado desgraciadamente su criminal designio. El Magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya, Don José María Lidón, ha sido cobardemente asesinado.

Al unirnos de todo corazón al dolor de su familia y a la condena unánime de todos los ciudadanos de bien, quiero reiterar, una vez más, que la sociedad española no entregará su libertad en el altar que estos asesinos pretenden erigir a golpe de crímenes. La libertad, la justicia y la paz se impondrán, porque esa es la firme voluntad del pueblo vasco y de todo el pueblo español.

 

***

 

Nuestra presencia, un año más, en esta entrega de los Premios Nacionales de Investigación, que por primera vez, corresponde convocar al Ministerio de Ciencia y Tecnología, es una muestra de la identificación permanente y el compromiso de la Corona con el progreso científico y tecnológico, claves de la modernidad y apuesta por el futuro de España.

La convocatoria de los Premios Nacionales de Investigación constituye una ocasión inmejorable para rendir tributo a todos aquellos que, a lo largo de la historia, se han distinguido de manera sobresaliente en este campo.

Sin ánimo de ser exhaustivo, mencionaré a Blas Cabrera, Enrique Moles, Juan de la Cierva, Julio Rey Pastor o Alejandro Malaspina, figuras ilustres que han sido capaces de despertar la pasión intelectual entre sus discípulos y conducir carreras profesionales excepcionales no exentas de dificultades pero plagadas de satisfacciones.

Si el siglo pasado nos ha dejado varias revoluciones científicas, a medida que ha transcurrido el siglo XX, la ciencia se ha convertido en una fuerza histórica tal, que constituye una condición previa indispensable para la existencia de una tecnología eficaz.

Todo indica que en el siglo XXI no solo se consolidará esta tendencia, sino que como ha manifestado el gran biólogo Peter Medawar, "la Ciencia se convertirá en la actividad humana más coronada de éxitos jamás emprendida". Además, en el nuevo siglo, la imbricación entre avances científicos y desarrollo de la actividad productiva es cada día mayor y más intensa, lo que se traduce en una traslación más rápida de estos avances al mercado y a los ciudadanos.

Quisiera, aprovechando el significado de los Premios que hoy entregamos, enfatizar una de las cuestiones que considero primordiales y en la que cualquier esfuerzo es pequeño. Me refiero a la necesidad de mejorar, reforzar y diversificar la enseñanza de la ciencia en todos los niveles y ámbitos sociales, y para todos los sectores. Es menester integrar la ciencia en la cultura general, poniendo de relieve su contribución a la formación de un pensamiento crítico y abierto, que mejora la capacidad de las personas.

Es fundamental potenciar iniciativas de sensibilización de los jóvenes hacia la ciencia, de manera que se fomenten las vocaciones hacia la carrera científica.

A los galardonados quiero deciros que vuestro ejemplo es una de las mejores formas de atraer jóvenes vocaciones hacia la carrera científica, a la vez que estimuláis a la comunidad científica en general.

Los continuos retos a los que se tiene que enfrentar la sociedad están apoyados por vuestra labor, la de todos aquellos que dedicáis todo vuestro esfuerzo para crear herramientas que nos permitan avanzar hacia un futuro común lleno de expectativas y esperanzas.

Desde vuestra privilegiada situación, observáis y sois artífices del cambio científico y tecnológico que está sufriendo nuestra sociedad. La sociedad está evolucionando debido a vuestro trabajo, a la aportación de nuevos conocimientos, que constituyen el motor indiscutible de la ciencia y la tecnología.

Tengo muy presente, y es motivo de orgullo para nosotros, que vuestra labor hace a España merecedora de un reconocimiento internacional cada vez más destacado, gracias a la calidad de vuestros logros y al creciente número de investigadores. Hemos de conseguir entre todos, y vosotros sois quienes más estáis contribuyendo a ello, que España juegue el papel de referente científico a nivel mundial, que se merece, en foros e instituciones internacionales.

Antes de concluir, permitidme reconocer la contribución de un Ministerio de nueva creación, como es el de Ciencia y Tecnología, al impulso y al fortalecimiento de nuestro sistema español de ciencia y tecnología, con un esfuerzo presupuestario, y de fortalecimiento de los recursos humanos en el ámbito científico, sostenido e importante. En sus actuaciones hay puestas grandes esperanzas y ya observamos cambios que indican que la sociedad española avanza para lograr una sociedad del conocimiento para todos.

Quisiera concluir felicitando a los galardonados, ejemplo de vocación y de dedicación plena y constante a la sociedad, que los hace merecedores de su papel destacado como impulsores de una sociedad que se mueve de forma acelerada hacia un futuro de nuevos retos. Estos Premios constituyen solo una pequeña parte de la demostración de nuestra gratitud.

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